Federico Tonarelli, vicepresidente de la Cooperativa Bauen y presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadorxs Autogestionadxs (FACTA), en comunicación con el equipo de #NoNosQuedaOtra AM 740 Radio Rebelde. Nueva orden de desalojo del Hotel Bauen, que funciona como cooperativa desde hace 17 años. Una cronología del esfuerzo de los trabajadores por preservar sus fuentes de trabajo y el cuidado de un patrimonio nacional; las deudas del Estado y la convocatoria al 2 de diciembre a interrumpir la clausura del hotel que dejaría nuevos desempleados y una deuda no saldada.

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Federico Tonarelli, vicepresidente del hotel Bauen.

Desalojo del hotel Bauen y persecución a cooperativas

“En diciembre de 2015 empezó todo esto, cuando vino el primero de los tarifazos. Nosotros durante toda la etapa anterior siempre tuvimos la causa judicial como una espada permanentemente encima, lo que ocurrió durante los últimos cuatro años fue que empezaron los problemas que tuvimos todos y todas: tarifas; baja de consumo; baja de pasajeros; el bar restaurant que bajó sus platos diarios por la crisis, porque la gente se trae la comida al trabajo para no tener que gastar”.

“Lo que ocurrió en estos días fue lo siguiente: tuvimos algunas clausuras parciales por algunas imperfecciones que tenía el edificio y lo pusimos en orden. El viernes pasado vinieron a hacer una inspección que habíamos solicitado nosotros para que verificaran que estaba todo en orden y como encontraron el hotel abierto, además de hacernos la inspección, la fiscalía de turno decidió cerrar el hotel y poner una consigna policial aludiendo a que estábamos violando la clausura. Como el macrismo tiene una animosidad para con el movimiento en general y con nosotros en particular, pensamos que era una manera de dejarnos sin ingresos y hacernos llegar a fin de mes para arreglar llegar a una salida obviamente desfavorable para nosotros, porque estamos sin facturar hace un montón de días”.

“En marzo se cumplen 17 años desde que empezamos. Cuando nosotros hablamos de la expropiación, que si bien fue una de las banderas históricas del proceso de recuperación de empresas, que no era una locura solo en cuestiones ideológicas sino también en cuestiones objetivas ya que era en su inmensa mayoría el Estado el acreedor mayoritario en casi todas las quiebras. En este caso en particular es harto evidente porque el hotel se construyó con prestamos públicos que se otorgaron en 1978 en dictadura y esas hipotecas están impagas. Obviamente se judicializaron y la sentencia es favorable al Estado, o sea que el Estado debería haber ejecutado en todos estos años las hipotecas y por los valores que se manejaban en ese entonces, ahora habría que actualizar todos los números, la propiedad debería haber pasado a propiedad del Estado

“Nosotros planteamos la declaración de utilidad pública y finalmente se logró sancionar en 2016, amparados en eso, en que se expropió el edificio pero para que el Estado recupere un activo en su patrimonio y se le otorgue a la cooperativa en comodato. Jamás quisimos tener la propiedad del edificio, simplemente recuperar los puestos de trabajo, retener la cooperativa y conseguir la legalidad a partir de que entendemos que el hotel es del Estado argentino”.

La historia de los negociados del Bauen

“La sentencia de desalojo data desde 2007. La cooperativa se construye en 2003 y a los cuatro años ya hay sentencia de desalojo; llegamos a la Corte, todas de manera desfavorable para nosotros. Después vino la sanción de la ley que resolvía el conflicto definitivamente y la justicia lo entendió así también. Llega el veto, y la Justicia retoma lo que era la sentencia de 2007, volvemos a ir a la cámara y volvemos a ir a la corte- todo esto entre 2016 y este año- y nuevamente todas las instancias nuevamente desfavorables para nosotros. Nos encontramos que en 2017 habían resuelto una especie de indemnización para la cooperativa a cambio de dejar las instalaciones, y no era una recomendación, era una Resolución de la Cámara de Apelaciones: nosotros deberíamos dejar el hotel a cambio de una suma insuficiente y la promesa de que 50 de nosotros pasarían a ser empleados de la vieja patronal, con todo lo que significa. Hay cuestiones que creemos que es poco probable que pueda plasmarse en la realidad. Si empezaron por no pagar el crédito hace 42 años imagínate si se van a quedar con 50 de nosotros a los que detestan porque hace 17 años que gestionamos el hotel en cooperativa”

“Jamás quisimos tener la propiedad del edificio, simplemente recuperar los puestos de trabajo

“Es difícil de entender: ellos toman los prestamos con una empresa que es Bauen S.A, en el año ’97 le venden el hotel a otra empresa que se llama Solari y gestiona el hotel hasta el 2001 y quiebra el mismo año cerrando el hotel. Cuando Solari está convocada en camino a la quiebra en el año 2000, Bauen crea una nueva empresa en este caso llamada Merc hoteles y vuelve a vender el edificio desde Bauen a Merc hoteles, aludiendo que Solari no había asumido los compromisos de venta inicial y que efectivamente no podía escriturar el edificio a su nombre. Bauen vuelve a vender el edifico a Merc hoteles. Cuando finalmente la jueza que toma el caso y la quiebra de Solari tiene que ver con aquellos acreedores, aparece  Merc hoteles diciendo que el edificio es suyo, que lo compraron, que nada tienen que ver con Solari y se empieza a dar una situación que es la siguiente: los trabajadores eran empleados de Solari y el edificio, la justicia, en principio determina que es de Merc hoteles, entonces Merc hoteles solicita el desalojo de la cooperativa por no tener nada que ver con nosotros desde la legalidad”.

“Lo que nosotros reclamamos es que el Estado ejecute las hipotecas y haga que esta gente pague y la mejor manera de que pague es quedándose con el edificio porque la cooperativa cumplió el rol de cuidar ese patrimonio público, no solo de cuidar el trabajo de los asociados”

“Estaba armado de tal modo para que alguien realmente quiebre, en este caso Solari, para luego aparecer con una nueva razón social del mismo grupo, en principio sin tener nada que ver, y habiendo comprando de buena fe. Está claro que son los mismos porque el presidente del Merc hotel es el hijo del presidente de Bauen; la venta fue del Papá al nene. Esto se sabe y jurídicamente es complejo probarlo”.

“Nosotros hicimos una cuenta acerca de todo lo que hemos hecho acá en carácter de inversiones durante 17 año, lo que implica la revalorización de la marca Bauen, porque el hotel estuvo cerrado durante año y medio y la cooperativa lo reabrió y no le puso hotel carlitos, se llama hotel Bauen y la marca volvió a estar en el mercado y eso tiene valor. A nosotros si nos sacan de acá en diciembre les dejamos un hotel funcionando. Acá hay habitaciones y un restaurante funcionando. Entonces nosotros nos vamos y el que llega por más que diga que lo va a arreglar se puede poner a vender habitaciones tranquilamente al día siguiente. Si nos piden que pongamos un número, nosotros lo ponemos, pero lo que esta gente ofrece y lo que la Cámara de Apelaciones termina resolviendo no es ni la quinta parte de lo que nosotros hemos invertido durante 17 años”