24 de noviembre de 2019

Escribe: Julián Andreu

A la boliviana. Las situaciones externas para la Argentina definen un poco su situación interna y ésta se complejizó de manera vertiginosa en apenas días luego de la elección que consagró a Alberto Fernández como presidente y a Cristina como vice el 27 de octubre.

Externas

No podemos obviar la situación que vive nuestro continente, las convulsiones internas de cada uno de los países que integran esta gran nación latinoamericana del río Bravo hasta Ushuaia, lo afectan y nos afectan, somos parte de lo mismo como canta Alfredo Zitarrosa en sus “Diez décimas de saludo al pueblo argentino”.

Inclusive lo que vive nuestro vecino del poniente, Chile; mas allá de no compartir las políticas de su actual presidente Piñera, recordemos que hubo sucesiones con mandatarios más “progresistas” que tampoco modificaron de manera sustancial un engranaje diseñado por la dictadura de Pinochet, la cual le puso un cerrojo a esa constitución que define privilegios a muy pocos y zozobra a las mayorías.

El domingo 10 de noviembre cerca del mediodía se cerraba con un documento el Grupo de Puebla en Buenos Aires, 15 puntos en los cuales pareció complejo ponerse de acuerdo sobre todo en las diferencias que expresaban las situaciones de Chile y Bolivia.

Grupo de Puebla en Buenos Aires.

Cuán viejo quedó ese documento. Esa misma tarde las noticias de Bolivia no eran buenas, Evo Morales y su vice García Linera, amenazados de muerte, presentaban la renuncia a la presidencia y vicepresidencia, presionados por las fuerza policiales.

Sin reparos Evo cataloga de golpe de estado a la situación, cívico – político – policial, teniendo que huir al Chapare en principio y al otro día a México.

Se instala un dictadura cívica con una autoproclamada presidenta, se autotitula de “gobierno de transición” pero que no tiene nada de gobierno y mucho de menos de transición.

Una presidenta que se autoproclama de manera ramplona e ilegal. Muertes, persecuciones a opositores, represión a protestas contra el gobierno ilegítimo, condimentos que hacen de la política y la vida de Bolivia una situación compleja y una resolución aun mas difícil de resolver a corto plazo.

Evo y García Linera llegan exiliados a México.

Chile vive una situación diferente, el gobierno de Piñera se desgasta día a día con protestas callejeras, la única respuesta del mandatario empresario trasandino es la represión. Una intentona de reforma de la Constitución pinochetistas, algo que no surtió el efecto deseado, siguen las movilizaciones sobre todo de jóvenes, actores ajenos a los años de oscurantismo dictatorial, sin el terror de los que si vivieron la noche oscura de Pinochet.

Ese piberío que salió a la calle a reclamar por derechos que una minoría abyecta le conculca a las mayorías, que ya no se conforman con modificar unos párrafos de un librito vacío en el que se transformó la Constitución chilena, ahora y frente a esas mezquindades quieren reformas profundas del sistema, ya no solo en materia económica sino también y fundamentalmente políticas. La pregunta que surca la dialéctica política es: ¿Habrá una salida política en ese universo amorfo que son hoy esas protestas? ¿O caerán en saco roto y se diluirán de manera efímera? No me atrevo a conjeturar; lo que si está claro es una cosa: Piñera juega al desgaste y por ahora emparda la mano.

Protestas en Chile contra Piñera.

Las venas siguen abiertas, Bolivia y Chile sangran, Ecuador, Perú y Brasil se someten, Uruguay espera y nosotros nos sacamos de encima un proyecto de hambre y miseria, que no es poco.

Receta boliviana

¿Se podría sostener la hipótesis que en Argentina pudiere pasar una situación similar a la de Bolivia? Casi seguro los sociólogos me condenarían por traspolar situaciones sociales cual recetas de cocina. No podemos desconocer que hay condimentos similares e ingredientes casi idénticos.

Supongo que los críticos dirían que en Bolivia el racismo y la xenofobia son pilares donde se sustentó el golpe de estado a Evo, con lo cual acuerdo. También que los números económicos son excelentes comparados con muchos de sus países vecinos, otra cosa cierta.

Subyace una cuestión política, una minoría blanca racista que vio menguar sus privilegios en manos de una mayoría indígena, eternamente postergada por siglos. Ese grupúsculo económicamente poderoso, activo, movilizado, agitado por usinas digitales diseñadas a tal efecto, por medios claramente opositores y sumamente agresivos, factores externos que siempre están, todo apoyado por una fuerza policial antipueblo, pegó el zarpazo.

Esta semana en Argentina pudimos leer noticias que por si solas no dirían mucho, pero expresadas en el marco de lo que venimos asistiendo en nuestro continente, hay que prestarles mucha atención.

En el seno de la policía federal argentina hay malestar. El motivo es que suena un nombre de posible futuro jefe, que si fuese elegido, 31 altos mandos de la fuerza pasarían a retiro. En un hecho “circunstancial” se filtraron datos de muchos de estos jefes, por error quedó abierta una base de datos. El propio Roncaglia, jefe de la PFA, denunció el hecho como armado para removerlo antes de su cargo.

Fuente Clarín

Existe también malestar en la Gendarmería Nacional. Macri estuvo en el egreso de los nuevos oficiales y en su discurso deslizó una frase llamativa “Confío que van a continuar con el trabajo de estos años”. Se sabe que esta fuerza pasaría nuevamente a su función, cuidar las fronteras, y no como hizo estos años, donde realizó pericias, reprimió protestas y asesinó. Volver a sus funciones no sería del agrado de la cúpula, ya que según ellos pasarían a un no deseado segundo plano.

Que el PRO manejó, maneja y manejará usinas digitales para agitar y promover protesta contra el futuro gobierno ya es un hecho. Esto no es aventurarnos en el futuro. Circula un video sobre los “Guardianes de la República”, llamando al campo otra vez a la protesta por una posible suba de retenciones. ¿Qué creen que fueron las marchas del #SiSePuede?, sino mantener una minoría activa y movilizada que se afianzará en su plaza del 7D.

Los condimentos y los ingredientes están. No hay que distraerse, depende mucho de nosotros y de lo que vendrá que esa receta a la boliviana no se replique a la criolla.