Augusto Costa se perfila para formar parte del equipo económico que gobernará la Provincia de Buenos Aires junto a su compañero y amigo desde hace 25 años, Axel Kicillof. Sostuvo las mismas ideas y motivaciones desde sus inicios en la facultad de Ciencias Económicas (en la Agrupación TNT), en su paso por la política y en el club de sus amores, Vélez. Haber mantenido las mismas convicciones, a pesar de las adversidades y en cualquier ámbito, lo ha llevado hasta donde está hoy. Actualmente, es vicepresidente segundo de Vélez Sarsfield y docente de finanzas públicas en la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En conversación con el economista Martín Burgos, coordinador del Departamento de Economía Política de Centro Cultural de la Cooperación, Augusto nos da detalles de sus inicios y de cómo forjó sus pensamientos. Dialoga sobre los problemas que nos deja el macrismo y los desafíos y batallas que se vienen en la Argentina.

Escribe: Iván Cots
Fotos: Pedro Ignacio Guridi

NOTA: Al momento de esta publicación web, Agusto Costa ya es parte del gobierno bonaerense, en el cargo de Ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires

Augusto Costa Provincia de Buenos Aires
El actual Ministro de Producción de la Provincia de Buenos Aires, Augusto Costa.

Desde que asumieron la conducción de Vélez, con sus ideas y herramientas, lograron levantar al club futbolísticamente. ¿Cuál es la relación entre la conducción de un club y la de una ciudad o provincia?

Vélez es una buena forma de entrar a cuestiones de discusión económica respecto a asuntos como cuentas públicas o de déficit. El club, cuando nosotros asumimos, estaba en una situación muy delicada con el descenso y eso se vinculaba con la decisión de la comisión directiva anterior de ordenar las cuentas ajustando el gasto del fútbol profesional y amateur. No es un problema que el club tenga un déficit, porque es un club social y la mayor parte de las actividades deportivas no cubren sus costos con los aranceles que se cobran. Eso es parte de la lógica de un club social. Pero cuando se afectan por querer bajar el gasto, baja el rendimiento deportivo y la sustentabilidad de las cuentas del club.

Cuando nosotros entramos, hicimos lo contrario: empezamos a gastar más y tomamos la decisión de invertir. Estas discusiones de gestión económica con los socios e hinchas son las que hay que darle a la sociedad. El manejo de las cuentas públicas no necesariamente hay que entenderlo como la ortodoxia económica tradicional de “si tenés déficit, tenés que ajustar”, porque el ajuste significa menores ingresos y más déficit.

El grupo humano que formó TNT en el ‘95 se fue armando y se nucleó alrededor de Axel. Hoy en día, sigue unido. Todos siguieron un circuito más o menos similar, llegaron a los cargos a través de un proceso político más amplio que es el kirchnerismo ¿Cómo ves estos procesos?

Lo veo como un fenómeno de construcción colectiva que nace de la resistencia al avance del neoliberalismo en la UBA. Nos fuimos formando académicamente en un contexto muy hostil tanto social como económico e intelectual, por lo que significó el neoliberalismo en la educación, en la formación del economista y en el desarrollo académico. Esto nos obligó a encontrar lazos de solidaridad con muchos compañeros que estaban disconformes con lo que pasaba. Uno tenía que militarla y eso forjó la psiquis de muchos de nosotros. Nos unió y nos dio la posibilidad de atravesar experiencias muy complicadas con solidaridad y visión colectiva. Cuando Axel cerró su campaña antes de las PASO en Merlo, dijo: “Yo le quiero agradecer a mi equipo con el cual estoy trabajando hace 25 años”. Eso no es algo que pase todos los días.

Nuestra formación y militancia surgió por fuera de la cuestión académica, teníamos una agrupación independiente que llegó a ganar el centro de estudiantes en 2001 contra el aparato más grande de la UBA que era la Franja Morada. Eso nos formó y nos dio herramientas para luchar desde una situación de inferioridad y resistencia en un contexto muy particular del país y de la universidad.

Desde los inicios en TNT, se forjó esa noción de que aún desde abajo y desde la nada se podía llegar a ganar. Ahora, aparece un poco esa historia, con todo lo que representa la figura de Kicillof ¿Cómo viste ese fenómeno y qué es lo que la gente pudo encontrar en él?

“ENTENDÍAMOS QUE LA MILI­TANCIA ERA UNA FORMA DE VIDA DONDE UNO PELEABA POR SUS IDEALES Y SUS CONVIC­CIONES Y QUE LO MÁS PROBA­BLE ERA NO LLEGAR NUNCA A GANAR. ESO NOS DIÓ LA FUERZA Y LA CONVICCIÓN PARA SOBRE­PONERNOS A UN MONTÓN DE SITUACIONES ADVERSAS”

Nosotros, cuando militábamos en la facultad en los ’90, nunca pensábamos que se iba a ganar nada. Militábamos pensando que era imposible ganar. De hecho, el logo de nuestra agrupación es el Coyote del Correcaminos, que persigue toda su vida al Correcaminos y nunca lo alcanza. Entendíamos que la militancia era una forma de vida donde uno peleaba por sus ideales y sus convicciones y que lo más probable era no llegar nunca a ganar. Eso nos dio la fuerza y la convicción para sobreponernos a un montón de situaciones adversas y, sobre todo, para apelar a “formas heterodoxas” de comunicación, para romper estructuras de la política universitaria y de la política nacional que estaban muy arraigadas y lo siguen estando. Cuando nosotros en la facultad repartíamos volantes donde sólo había chistes y vos decías: “¡Pero cómo! ¿Una agrupación política que hace un volante con chistes?,” afianzábamos nuestra forma de romper con la apatía y esa distancia entre el político y el estudiante común. Cuando después seguimos avanzando, nuestro proceso de crecimiento se vio reflejado en la gestión y en la forma de relacionarnos con la gente. Siempre tuvimos a un Axel con un trato muy cercano con las personas y nunca cambió ni su forma de vida ni su forma de ser.

Esto se vio en la campaña de la provincia que empieza el 20/12/2015. Axel después de las elecciones dice: “Juntémonos con los vecinos para charlar a ver qué va a pasar” y se encuentra con esa famosa mateada en Parque Centenario, donde llega pensando que iba a haber 500 personas y había 10.000 o más. Uno agarra ese discurso y todo lo que dijo Axel se cumplió. Su propuesta siendo diputado y una vez fuera de la gestión, fue nunca perder el contacto con la gente. Él visitó ciudades, pueblos, con un Clío y sin ningún tipo de aparato/ estructura. Apostó al encuentro cara a cara. Una figura política que siempre persiguió el mismo tipo de construcción colectiva. Algo que se perdió en la política.

De los temas económicos y la herencia que nos va a dejar el macrismo ¿Cuáles son los grandes desafíos que tiene la Argentina por delante?

“HOY LA ECONOMÍA ESTÁ TODA ROTA Y EN CAÍDA LIBRE. HAY UNA URGENCIA DE CORTO PLAZO QUE ES AYUDAR A TODOS LOS SECTORES QUE ESTÁN EN UNA SITUACIÓN MUY DRAMÁTICA PARA QUE PUEDAN EMPEZAR A SALIR RÁPIDAMENTE”

Lo que tiene que hacer la Argentina es dejar de caer. Hoy la economía está toda rota y en caída libre. Hay una urgencia de corto plazo que es ayudar a todos los sectores que están en una situación muy dramática para que puedan empezar a salir rápidamente. Tener políticas para atacar las urgencias. El problema es la situación de vulnerabilidad financiera que nos deja el macrismo con una economía que tiene que reactivarse. Deja muy poco margen de libertad al próximo gobierno para poder llevar adelante las políticas que hay que poner en marcha. Esto en el contexto de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que va a haber que discutir. La gran trampa, y ahora sí hay una verdadera bomba activada en la economía argentina, es que con muy poco grado de libertad hay que garantizar la sustentabilidad macroeconómica y encontrar los espacios de política para impul­sar la demanda y así poner en fun­cionamiento la economía.

El desafío es poder crear una polí­tica consistente y una coordina­ción entre las diferentes instancias del gobierno, entre los organismos públicos y el sector privado. Esto a nivel nación, provincia, municipios, los ministerios y entre los actores. Si no logramos eso con un gran acuerdo social, en el que interven­gan los sindicatos, los empresa­rios, las organizaciones sociales y no gubernamentales y haya respon­sabilidad, realmente va a ser difícil.

Augusto Costa Provincia de Buenos Aires
Augusto Costa y Martín Burgos

Uno de los temas más comple­jos que hay es la inflación. Fuiste Secretario de Comercio y lle­vaste a cabo el programa de pre­cios cuidados, sobreviviendo de alguna manera al gobierno de Macri. Alberto está planteando la idea de un acuerdo nacio­nal entre los grandes actores de la puja distributiva ¿Cómo se podrían articular algunas accio­nes en función a la inflación?

La inflación es un fenómeno com­plejo que en Argentina tiene un componente estructural bastante arraigado.

“UNA DE LA GRANDES ESTAFAS DE MACRI FUE CONVENCER A LA GENTE DE QUE LA INFLACIÓN LA SOLUCIONABA DE LA NOCHE A LA MAÑANA”

Con lo cual, una de la grandes esta­fas de Macri fue convencer a la gente de que la inflación la solu­cionaba de la noche a la mañana. Vino con un librito que decía que con una sola herramienta, la polí­tica monetaria, se podía resolver un problema. Le vendió a la sociedad una solución simple a un problema complejísimo.

El dólar y las tarifas fueron facto­res que generaron impulsos muy importantes en materia inflaciona­ria. Después, están los mecanismos a través de los cuales se propaga la inflación en la economía. Tiene que ver con cómo, ante la pérdida del poder de compra de los secto­res asalariados, o de los sectores empresarios, o sectores rentistas, se va defendiendo cada uno, en la medida del poder que tengan, para evitar que se produzca una pérdida de la porción de economía que les toca. En estos años, lo que vimos fue que la inflación les pegó más a los asalariados, a los beneficia­rios de planes sociales y a los jubi­lados. Es decir, a la mayoría de la sociedad.

Si no hay una política de acuerdo donde el Estado tenga la capacidad de limitar los abusos, entonces, va a ser muy difícil lograr lo que todos queremos: ir reduciendo la tasa de inflación al mismo tiempo que se produce un aumento de los salarios reales. Si no suben los salarios rea­les, no vamos a lograr una reactiva­ción del consumo.

Hablaste del dólar como uno de los problemas principales que tiene la economía Argentina. Este gobierno empezó sacando el cepo, el control de cambios, ni bien asumió. Ahora, están vol­viendo a aplicar esos controles que les ha permitido estabilizar el dólar ¿Cuál es tu visión respecto a ese tipo de políticas?

En la economía argentina hay un componente que es estructural: la fuga de capitales que pone en jaque la posibilidad de llevar adelante políticas que permitan un desarrollo productivo. El dólar es un elemento fundamental para poder gene­rar industrialización o desarrollo en sectores que consumen divisas. Siempre es sano tener algún tipo de “control” sobre las transaccio­nes cambiarias. Porque si se toman las políticas que tomó el macrismo al principio y se libera completa­mente la cuenta capital dejando de tener regulaciones respecto a la adquisición de divisas, pasa lo que pasó. Se produce una intensifica­ción de la fuga y esto se empieza a cubrir con endeudamiento. Se empieza a hacer una bola de nieve que termina, paradójicamente, en la misma política que se cues­tionó. Esto habla de una dificultad estructural en la economía argen­tina para encontrar un esquema de funcionamiento que haga sustenta­ble sus cuentas externas y permita una economía que funcione. Tener un tipo de esquema de regulación como el de 2011 no es algo bueno en el mediano plazo, puede ser una coyuntura, pero no es algo bueno para extenderlo. Ahora, no tener ningún tipo de regulación seguro que es una idea bastante mala, y la realidad lo terminó demostrando.

Pensando en el desarrollo eco­nómico a mediano plazo, ¿cuáles son las perspectivas de un país como la Argentina? ¿Qué secto­res se pueden llegar a desarro­llar? En una coyuntura en la cual a nivel internacional se ve cada vez más clara una disputa hege­mónica entre China y EEUU, ¿qué espacio nos dejaría?

La pregunta fundamental en la eco­nomía argentina es qué tipo de inserción internacional debe tener el país. De qué forma se va a rela­cionar Argentina con el resto del mundo en términos económi­cos y qué patrón productivo va a tener. Ésa es la disputa histórica en la Argentina, y lo ponemos en polos antagónicos: somos un país primario exportador o somos un país con una base industrial más diversificada y con sectores pro­ductivos mucho más amplios.

Augusto Costa Provincia de Buenos Aires
Augusto Costa, ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica de la Provincia de Buenos Aires

Nosotros pensamos que la Argentina tiene que ser un país con un perfil productivo mucho más diversificado de lo que implica­ría dejar que el mercado responda esta pregunta. Si uno elimina cual­quier tipo de regulación al comercio exterior, del mercado de capitales y del tipo de cambio, de administra­ción de precios, etc., lo lógico es que el mercado argentino se con­centre, desaparezcan sectores y nos quedemos con una estructura productiva muy primarizada y finan­ciarizada, muy volátil e inestable. Es básicamente hacia donde nos empezó a llevar el macrismo.

El problema es que desde los años ‘70 en adelante y con más fuerza en los ‘90, fue cambiando la lógica pro­ductiva a escala global. Las grandes corporaciones, a partir del desarro­llo de la tecnología y la deslocaliza­ción de las actividades productivas, van descomponiendo la produc­ción y a algunos países les tocan los eslabones de menor valor agre­gado, y, por lo tanto, menores sala­rios y peores condiciones de vida. Otros concentran los segmentos donde la población de esos países puede vivir mejor. Eso se da típica­mente en los países desarrollados.

Lo que estamos viendo en el mundo es una discusión respecto a ese fenómeno. Cuando Trump dice que vuelva a EEUU lo que se produ­cía en EEUU, lo que está diciendo es: “Quiero que la industria que se fue al sudeste asiático o a México vuelva a estar en Detroit”. Es una muestra de cómo el desarrollo pro­pio del capitalismo, incluso en la principal potencia, empezó a gene­rar efectos sociales y productivos que terminan siendo un factor de reacción y de problemas al interior de la sociedad norteamericana.

Hoy, de lo que se trata es de encon­trar socios aliados. Hay que explorar cuáles son los países que mediante una política cooperativa de comple­mentación, permitirán ir desarro­llando interrelaciones económicas e integraciones productivas. Cuando Macri viene con el discurso del libe­ralismo y de que hay que integrarse al mundo lo hace a contramano, porque su principal socio, Trump, tiene un discurso opuesto al de él.

¿Dónde ves tu futuro en la polí­tica? ¿Hay algunas líneas sobre esos temas de desarro­llo de la Provincia que ya estén trabajando?

Soy parte del equipo de Axel hace 25 años. Estamos trabajando jun­tos y con muchos otros compañe­ros en la Provincia de Buenos Aires en, lo que entendemos, tiene que ser un plan de desarrollo para la provincia.

“LO QUE TENEMOS QUE HACER ES LO QUE NO HIZO VIDAL. ES DECIR, ESTAR JUNTO A LOS SECTORES PRODUCTIVOS QUE LA MACROECONOMÍA DE MACRI DESTRUYÓ: INDUSTRIALES, COMERCIALES Y A LOS PEQUEÑOS Y MEDIANOS PRO­DUCTORES AGROPECUARIOS”

Lo que tenemos que hacer es lo que no hizo Vidal. Es decir, estar junto a los sectores productivos que la macroeconomía de Macri destruyó: industriales, comerciales y a los pequeños y medianos pro­ductores agropecuarios. Es nece­sario un plan de emergencia pro­ductiva para atender las necesi­dades urgentes, con los resortes que tiene la gobernación a través del Banco Provincia. Se necesita brindar crédito a los sectores pro­ductivos que precisan financiarse a plazos razonables e impulsar la demanda en la provincia trabajando en la articulación de sectores.

“DESDE HOY AL 10 DE DICIEM­BRE, PUEDE PASAR CUALQUIER COSA Y ES DIFÍCIL ANTICIPARSE. QUIZÁS, LA SITUACIÓN SE AGU­DIZA TANTO QUE LO QUE ESTA­MOS PENSANDO HOY, QUE ES UNA PRIORIDAD, PASE A SER OTRA”

Desde hoy al 10 de diciembre, puede pasar cualquier cosa y es difícil anticiparse. Quizás, la situa­ción se agudiza tanto que lo que estamos pensando hoy, que es una prioridad, pase a ser otra. Hay que estar preparados para encontrar los mejores instrumentos para atacar la coyuntura y después, ir trabajando junto con Nación y los municipios en las políticas a mediano plazo.

Publicada en Revista Hamartia #34