El inconfundible músico uruguayo Fernando Cabrera visita nuevamente Café Vinilo con sus maratónicas presentaciones al hilo que ya son marca registrada del calor porteño. “Verano en Canción” es el ciclo que comienza la temporada 2020, y tendrá a Cabrera cinco noches consecutivas, del jueves 8 de enero al domingo 12, para poder disfrutar de su amplio repertorio, y de sus nuevas canciones, que están en proceso de grabación para lo que será su nueva placa. El compositor, cantante y guitarrista estuvo en comunicación con revista hamartia en #NoNosQuedaOtra por AM740 Rebelde, para contarnos de la elección del repertorio, los viajes, la previa al escenario, y cómo le llega, finalmente, la inspiración.

Escuchá la nota completa:

 

El solista

“La mayoría de las veces que me presento en Argentina voy solo, desde hace ya varios años. Me gusta mucho tocar solo, es una característica que tengo desde la infancia, lo que siempre hice. En general en los discos grabo, utilizo otros músicos, y me tiro a hacer otro tipo de arreglos, y jugar un poco con los timbres. Pero en vivo generalmente trabajo solo, salvo, más que nada, acá en Uruguay que me presento con un quinteto que tengo, precioso, de grandes maestros”.

Los viajes

“Hace pocos días, no me acuerdo quién decía esto pero me gusto la frase, era una entrevista a un argentino creo. Le preguntaban si le gustaba viajar y decía que no, que le gustaba llegar. Me gusta llegar, estar allá. Pero el viaje y los barcos, los aviones, los micros, la salida de tu casa, la ansiedad… Muchas veces es una cosa muy cansadora. De estar en un aterminal, una espera de cuatro hora,s no es nada agradable. Pero ese pequeño inconveniente me permite por supuesto estar disfrutando de todo lo que disfruto yo en la Argentina, que la verdad es una maravilla”.

El escenario

“Cuando era más jóven, en mis comienzos, hace unos cuantos años, me daba más nervios tocar en vivo. Ir a los recitales para mí era todo un trámite, una mezcla de inseguridad con ansiedad, nervios de que las cosas salieran mal. Una cantidad de pavadas psicológicas. Con el correr de los años fui agarrando cada vez más el gustito, y ahora para mí es un deleite, debe ser la cosa más linda que me pasa: el momento de entrar al escenario y comenzar la actuación. La previa sigue siendo un poco de ansiedad. No nervios, pero sí ansiedad de que llegue cuanto antes el momento de empezar. A veces tenés alguna hora muerta esperando. Todo ese rato lo vivo con mucha ansiedad. Pero una vez que empieza la cosa, ya es un viaje increíble”.

Cinco noches de Vinilo

“Es una costumbre que ya tenemos con Vinilo de hace varios años. No sé si van cinco o seis años que me presento cinco veces, y en un par de años gfueron seis veces. Porque se agotaba todos los días y tuvimos que agregar una función. Esta vez vamos a hacer cinco. pero no es habitual para mí tener una tanda de actuaciones diarias. Es algo que no me pasa casi nunca. Pero es muy interesante para mí, para el hábito, para el entrenamiento, para la cabeza, muy lindo. No me preparo de otra manera, pero estando allá descanso lo más posible, hay que cuidar la garganta. Es lindo estar con el día libre, poder descansar, no hacer nada, o leer, etc. Y después a la noche ir para el Café Vinilo”.

Fernando Cabrera en Uruguay. FOTO: Sofía

El repertorio

“Le dedico mucho, es muy importante. Por más que las canciones en algún sentido son todas iguales, son el fruto del mismo trabajo, la misma dedicación, luego las canciones tienen atmósferas diferentes, temáticas distintas, ritmos, climas. Entonces es bueno poner un poco de cabeza y organizar bien el orden del recital, como van combinando unas con otras, o cómo generás determinada atmósfera en un momento, y la rompés y arrancás para otro lado. La temática de las letras… Armás una especie de itinerario. Una vez que lo encontrás, si funciona bien… Puede pasar que la primer noche modifique algo, pero en general ya lo llevo bien pensado”.

La inspiración

“Siempre estoy sujeto a los ataques de la inspiración. Cuando le preguntaban hace años a escritores si tenían un sistema, como a García Márquez, Cortázar, el propio Hemingway, “yo me levanto a las siete de la mañana y le doy hasta el mediodía, todos los días, escribo cinco horas”. Todos tenían un método así. Claro, una cosa es una novela que tenés que escribir 300 páginas. En el caso mío, las veces que intenté hacer eso, provocarme a mí mismo ponerme a trabajar, nunca tuve buenos resultados. Entonces terminé comprendiendo que lo mejor es esperar. estar atento y esperar a que te venga un misterio, no sé cómo describirlo, una conmoción mental, mezcla de emociones, que te lleva a escribir. Que te trae una idea a la cabeza, tanto sea letrística como musical. Un empuje, un impulso que viene que no lo manejás. Y que suele ser muy breve, no alcanza para una canción entera. Después sí, una vez que tenés esa idea madre, o ese empuje que te viene de la nada, no sabés de dónde, ahí sí empieza un proceso más racional de repente que es completarlo. Porque vos con dos frases no hacés nada, tenés que tener veinte frase de repente para una canción. Lo mismo con un pequeño estribillo, no te alcanza. Pero ese pequeño estribillo ya te da la pauta rítmica, melódica, armónic. Entonces después con el oficio, el trabajo, estirás esa idea primigenia y la convertís en algo más largo. Y ese proceso a veces dura meses, viste. O años. Yo he tenido canciones que estuve 20 años para terminarla. No porque estuviera todos los días con ella. La guardás en una racpeta durante meses, no tenés la solución para terminarla. Y pasa el tiempo, pasan los años, y mucho tiempo después encontrás la vuelta de tuerca final. Hay una canción que está en mi disco “Viva la Patria“, que se llama Buena Madera.

Está dedicada a un hermano mío que es carpintero. Y esa canción yo la empecé, tenía todo el estribillo pronto y un cachito de la letra, la empecé por el año, yo qué sé, ’88. Vivía en La Paz, Bolivia, en esa época. Vivía como un año y medio ahí. Tenía un 10 por ciento de la canciòn. Iban pasando los años y la revisaba, la revisaba, y nunca lograba completarla. Lo logré por el año 2000 y no sé cuánto. Y quedé muy conforme. Uno también podría pensar, tener algo tanto tiempo entre manos por ahí quedó medio anquilosado. No, al contrario, para mí es una de mis mejores canciones. Quedé feliz con esa canción”.

Fernando Cabrera en Café Vinilo

Ciclo Verano en Canciones

Desde el miércoles 8 hasta el domingo 12 de enero

A las 21h en Café Vinilo
Gorriti 3780 (CABA)

Informes y reservas: 4866-6510 / www.cafevinilo.com.ar
Localidades $600 anticipadas / $680 en puerta