28 de enero del 2020

Escribe: Mireya Dávila Brito

El 30 de septiembre de 2019, el presidente del Perú, Martín Vizcarra, disolvió el Congreso Nacional apelando a la Constitución de aquel país que estipula la “cuestión de confianza” del Poder Legislativo al Ejecutivo en el plan de gobierno. Al negarle la confianza al Ejecutivo en dos oportunidades, el fujimorismo y sus aliados en el Parlamento buscaban impedir las estrategias políticas del Primer Mandatario y, además, elegir un nuevo magistrado para el Tribunal Constitucional (TC) convirtiéndolo también en mayoría fujimorista.

Manifestantes a favor del cierre del Congreso el 5 de septiembre de 2019. Fuente: RT Español

El Congreso estaba liderado por la corriente conservadora y neoliberal en la línea política del expresidente Alberto Fujimori; representada por los partidos Fuerza Popular (liderado por Keiko Fujimori) y APRA (aliado al fujimorismo). Vizcarra (quien sucedió a Pablo Kuczynski en la presidencia cuando este último fue denunciado por corrupción en el caso de la empresa Odebrecht) no obtenía el respaldo de la mayoría de congresistas para aplicar correctivos a la corrupción, su principal promesa de gobierno. Desde julio de 2019, el mandatario había expresado la necesidad de adelantar elecciones generales y ya contaba con el apoyo de la ciudadanía. En el discurso social, Vizcarra apeló a la lucha anticorrupción y a la posibilidad de conformar un gobierno sin chantajes y leales a los intereses de la nación. Con los resultados electorales del pasado domingo, cabe preguntarse, ¿qué cambió en Perú con esta votación? Un breve recorrido por algunos eventos políticos interesa para entender los desafíos que tendrá el gobierno de Vizcarra ante un Congreso fraccionado.

Policías custodian el Congreso Nacional el 30 de septiembre de 2019. (Guadalupe Pardo / Reuters) Fuente: RT Español
  • El 30 de septiembre de 2019, tras las disputas entre la Presidencia y el Congreso, el mandatario decidió poner fin al conflicto y disolvió el Parlamento cuando le fue negada por segunda vez la cuestión de confianza a su jefe de gabinete, Salvador del Solar, y a toda su representación ejecutiva. De inmediato, el Congreso desconoció a Vizcarra y nombró a su vicepresidenta, Mercedes Aráoz, como “presidenta encargada”. Sin embargo, en las calles manifestantes expresaron su apoyo al presidente Vizcarra.

    Manifestantes desde el 5 de septiembre marchaban contra el Congreso (Martín Mejía / AP Photo) Fuente: Noticias de Bariloche
  • 1 de octubre de 2019, la recién nombrada “Presidenta en funciones” renunció al cargo. Durante 24 horas, Perú vivió una crisis institucional con el desacato parlamentario. Aráoz, del partido Perú por el Kambio (PPK) había sido compañera de fórmula de Kucsynski junto con Vizcarra. Fue ministra de Turismo y Comercio Exterior de Alan García (2006-2011) y bajo su gobierno fue responsable de llevar adelante el Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU; además, señalada como responsable política de la masacre de Bagua (2009) contra los defensores de la Amazonía.

    Congreso disuelto juramenta a Aráoz. Fuente: Twitter @VertizPamela
  • 2 de octubre de 2019, Indira Huilca, congresista por Nuevo Perú, aseguró que la rapidez con que el Parlamento quería elegir al nuevo magistrado del TC, Gonzalo Ortiz de Zevallos (primo del presidente del Congreso, Pedro Olaechea) tenía el propósito de absolver a Keiko Fujimori, líder de la bancada mayoritaria, quien se encontraba esperando un recurso constitucional para salir de la cárcel por el caso Lava Jato en Perú.

  • 7 de octubre de 2019, la congresista Verónika Mendoza, del movimiento progresista Nuevo Perú, señaló estar a favor de la disolución del Congreso. Aunque su partido seguiría siendo una oposición democrática a favor de los derechos sociales, declaró que el Parlamento ‘estaba sirviendo de plataforma, de trinchera para una mayoría de derecha neoliberal y lobista (cabildera) y claramente mafiosa y más preocupada por las investigaciones que estaban avanzando’.

    Verónika Mendoza, presidenta del movimiento Nuevo Perú. Fuente: AM Radio
  • 17 de octubre de 2019, el TC rechazó al candidato Ortiz de Zevallos, quien había sido elegido con 87 votos a favor para incorporarse al máximo tribunal. Nuevo Perú y Frente Amplio habían rechazado la propuesta de los fujimoristas. Así quedó zanjado el conflicto que terminó de acelerar el cierre del Parlamento.

  • 30 de noviembre de 2019, Keiko Fujimori fue absuelta tras cumplir un año de prisión preventiva por blanqueo de dinero proveniente de los sobornos a la empresa constructora brasileña Odebrecht. La hija del expresidente Fujimori habría usado este dinero en su campaña presidencial de 2011.

    Keiko Fujimori, junto a su esposo Mark Vito, al salir de prisión (Guadalupe Pardo / Reuters) Fuente: RFI
  • 14 de enero de 2020, el Tribunal Constitucional respaldó la decisión de revocar el Parlamento, rechazando la demanda introducida por Olaechea, aliado fujimorista. Con esta decisión el TC ratificó el carácter constitucional de la medida tomada por el Jefe de Estado.

  • 26 de enero de 2020, tal como lo había anunciado el presidente Vizcarra se celebraron las Elecciones Congresales Extraordinarias en Perú. Esta vez se eligieron solamente a legisladores para terminar el período hasta abril 2020, cuando están pautadas las elecciones generales que incluye la presidencial.

Vizcarra votando al Congreso en Moquegua, al sur del país (Presidencia de Perú) Fuente: France 24

El 81% de la población electoral participó en los comicios pero el voto nulo fue de 16%, representando un porcentaje más alto del que sacó la primera fuerza política, Acción Popular (24 escaños). El nuevo Congreso tendrá la particularidad de estar fraccionado y compuesto por distintos partidos sin bloques mayoritarios a favor o en contra de las peticiones del Ejecutivo. Al partido de centroderecha AP, le sigue Alianza para el Progreso de Perú (18 escaños); Unión por el Perú (17 escaños) y el regreso del Frente Popular Agrícola del Perú (16 escaños) que ha sido la gran revelación de estos comicios. La cuarta fuerza política del Congreso es el partido evangelista y antiderechos. Al no tener el presidente Martín Vizcarra un partido propio ni una bancada oficialista mayoritaria tendrá que forjar negociaciones y alianzas dentro del Parlamento unicameral, conformado por 130 miembros. Sin embargo, ya no tendrá entre sus opositores al fujimorismo (Fuerza Popular) que pasó de tener una representación de más de 70 congresistas a 12 escaños, mientras que uno de sus aliados más importantes, el histórico partido APRA desaparece de la escena al no obtener ni un solo escaño. Según analistas, dominaba una posición “antipolítica” en la sociedad peruana, y es posible que esta sea la causa de un Congreso tan fragmentado. El desencanto por la política y sus estructuras partidarias (a raíz de los casos de corrupción que involucra a expresidentes, ministros y congresistas) se expresó en las urnas y reveló a una ciudadanía que no se inclinó mayoritariamente por ningún partido. No menos importante es el hecho de que la disolución del Congreso aceleró la derrota de los partidos fujimoristas.