Daniel Feierstein, sociólogo, investigador del CONICET, y autor del libro “La construcción del enano fascista: los usos del odio como estrategia política en Argentina” en diálogo con #NoNosQuedaOtra AM 740 Radio Rebelde. Las consecuencias sociales, y el efecto dominó de la pandemia; cómo abordar la angustia social y evitar que elementos fascistas se cuelen en nuestra cotidianeidad.

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Daniel Feierstein.

La negación y la proyección de la pandemia

“Dos posibilidades muy comunes ante estas pandemias son las transformaciones profundas de la vida cotidiana o procesos de negación y procesos de proyección. Negación en el sentido de que podemos continuar nuestra vida cotidiana como si nada ocurriera, que es una forma de no lidiar con la angustia que nos producen semejantes transformaciones; incluso el temor que nos puede producir todo lo que circula sobre la enfermedad, y todas las especulaciones que circulan también; pero también la posibilidad de proyectar ese terror: esta idea de ponerlo en otro, esta idea de ‘la culpa es de los chinos que trajeron el virus‘, o de los extranjeros, o de aquél que está haciendo una cuarentena, y me parece que hay una enorme responsabilidad en todos nosotros, y en particular en los medios de comunicación y en los espacios de gobierno para poder adelantarse a esto que sabemos que efectivamente va a ocurrir, porque es lo que ocurre ante cualquier fenómeno importante de transformación de nuestra vida cotidiana masivo, y poder comenzar a implementar estrategias para tratar de disminuirlo”.

“hay que tratar de ver cómo la angustia se expresa en conductas que pueden ser muy dañinas socialmente y enfrentarlas, no solo individualmente, sino colectivamente: en este sentido, es importante el rol de las medidas de gestión y el rol de los medios de comunicación en tratar de no COLABORAR con estos procesos de defensa, que son formas de no hacernos cargo o de desviar esa ANGUSTIA que sentimos”

“Tenemos que producir modalidades para poder lidiar con esto; para poder hacernos cargo de que, efectivamente, no es ilegitimo estar angustiado en esta situación y que lo que uno tiene que hacer es tratar de ver cómo puede lidiar con esa angustia y tratar de tener estrategias, desde los ámbitos de gobierno y desde los medios, para permitir lidiar con esa angustia, para poder poner otros elementos sobre la mesa, y para hacer que el Coronavirus no se haga el 100% de nuestra vida. Además establecer estrategias de comunicación que rompan el aislamiento, ya sea de forma virtual o en formas que permitan no quedarse encerrado cada uno haciendo pasto de su angustia y de su histeria”.

Coronavirus: prevención de la histeria

“En toda nuestra región hay tendencias fascistas, y al mismo tiempo muy individualistas que no ayudan de modo alguno a tramitar algo que tenemos que tramitar de modo colectivo y a través de la cooperación. Hay algunas características distintas en relación al Coronavirus con respecto a otras pandemias que se declararon o epidemias de las últimas décadas que tiene que ver con que, aunque no parece ser tan conocida y pareciera tener un nivel de letalidad un poco mayor, y esto es lo que genera, sobre todo, las dudas con respecto a cómo se va a seguir desarrollando, por un lado, una situación de necesidad de mayor cuidado y, por otro lado, desata una histeria mayor y lo que lo desata son esas medidas de cuidado. Por eso hay que ser muy cuidadoso cuando uno se ve obligado a cambiar formas importantes de nuestra vida cotidiana. Creo que han sido correctas las medidas que ha tomado nuestro gobierno, pero entonces hay que tener muy claro que hay que acompañarlas de mucha tranquilidad y de mucho cuidado con respecto a estos efectos sociales para que no sea contraproducente”.

La pandemia como control social

Más que el control social me preocupa otra cosa: que sí pueda ser aprovechado para acentuar la xenofobia, la manipulación del odio, y la manipulación de esa angustia que sentimos. Que un tipo como Trump te hable del virus extranjero… Incluso lo que pasó los primeros días en Argentina con la comunidad china de fuerte discriminación… Y luego el virus llegó de los viajeros a Europa, lo cual mostró lo absurdo de todo esto, lo cual permite enfrentar los elementos del fascismo. Cuando yo hablaba de la proyección es esto; el fascismo lo que hace es tratar de direccionar esa angustia hacia otro y poner a alguien como responsable de lo que nos pasa; lo loco de todo esto es que no son los responsables clásicos, entonces al fascismo le está llevando más tiempo por suerte; porque los europeos de Italia, España, Francia, o incluso lo que está ocurriendo en Estados Unidos no es el sujeto clásico del odio”

“Imagínate cómo tendríamos que estar lidiando con el fascismo si el virus nos estuviera llegando de Bolivia, Paraguay o de Perú. En ese sentido hay que estar atentos, porque más allá de que al fascismo le lleve un poco más de tiempo readecuar el nuevo objetivo de la proyección del odio, perfectamente puede ser utilizado”

“Hay sectores en la Argentina que han apostado mucho a estas lógicas fascistas. Yo en el libro desarrollo todo lo que ha sido la irrupción política de Pichetto que me parece una de las figuras más despreciables en ese sentido; del tipo de uso que ha hecho de los temores y las inseguridades; y el rol de Patricia Bullrich. Ha cobrado mucha fuerza en la reconfiguración de la derecha, particularmente a partir de mediados del año pasado y hay que estar muy atento a esto porque por supuesto que una pandemia es una oportunidad para el fascismo”.

“Construir es más costoso que destruir. Construir procesos es algo muy trabajoso y destruir es más rápido, lo que no quiere decir que no podamos destruir el odio. Me parece que hay que pensar en cómo fortalecer los lazos de cooperación. Si bien comparto las medidas, creo que hay que ser muy claros en poder sostener otros modos de relación, comunicarnos en una relación mucho más grupal, no en esta cuestión masiva del anonimato”.