20 de marzo del 2020

Escribe: Francisco Figueroa

En la madrugada de hoy falleció uno de los más grandes arqueros de la historia del fútbol, Amadeo Carrizo. Con 93 años y más de 500 partidos bajo los tres palos de River, Amadeo dejó un legado que hasta el día de hoy es imposible olvidar

¿Quién sabe si Amadeo Carrizo era consciente del mal que nos estaba haciendo? ¿Quién sabe si por su cabeza larga, angulosa, con los pelos ya blancos del tiempo pasaba al menos un pensamiento de la enorme cantidad de excusas que estaba tirando abajo? Tras una emotiva ceremonia en el Senado de la nación, “El día del arquero” ya no era más lo que era, un día inexistente y remoto a donde iban a parar todas nuestras excusas, sino que pasaba a ser una fecha concreta en el calendario: 12 de junio.

Amadeo había nacido el 12 de Junio de 1926 en Rufino, Santa Fe, y fue en su ciudad natal donde dio sus primeros pasos con la pelota en el BAP para, luego de un fugaz paso por Junín, desembarcar en el club que marcaría su carrera y cuya historia también él dejaría grabada a fuego: River Plate.

Desde su debut contra Independiente a los 19 años, Amadeo deslumbró por su estilo desfachatado e innovador: lejos de la histórica figura del arquero ‘clavado’ abajo del arco, Amadeo se caracterizaba por a cortar lejos en los centros, salir jugando e incluso en varias ocasiones gambetear a los delanteros rivales. Formó parte de uno de los mejores equipos argentinos de la historia, “La máquina”, el inolvidable equipo riverplatense de Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau.

Experto en los “mano a mano”, Carrizo defendió los colores millonarios en más de 500 partidos y obtuvo 9 títulos con la banda roja, siendo también uno de los pioneros en nuestro país en usar guantes. Su carrera profesional concluyó tras un gran paso de dos años por el Millonarios de Colombia. En el medio, 20 partidos en la selección argentina engrandecen su enorme leyenda.