Daniel Rosso, sociólogo, docente, y ex Subsecretario de Medios de la Nación, especialista en Comunicación, en un análisis político y sociológico del discurso de Alberto Fernández frente a la pandemia y al comportamiento de la ciudadanía en #NoNosQuedaOtra AM 740 Radio Rebelde.

Escuchá la entrevista completa:

                                     

Daniel Rosso.

La pandemia en clave política

“Hay una sensación de que está permitido solo la unanimidad, pero eso no implica suspender la reflexión política. En Argentina por suerte la política ha tomado el control del discurso sobre la pandemia, y ese discurso dice más o menos lo siguiente:si te recluís en tu casa, te cuidas del virus del otro y cuidas al otro de tu virus‘. ¿Cuál es la particularidad de ese relato? En principio crea una ciudadanía en una esfera privada, que es raro, porque en realidad la ciudadanía está creada en la esfera pública. Más aún, en ese discurso el ciudadano sólo se constituye en la medida en que abandona la esfera pública. Por eso en ese discurso el otro es la Patria y el virus: es la patria porque lo cuido y es el virus porque me cuido de él. El complemento de la solidaridad es la paranoia. Depende dónde se ponga el énfasis, en la solidaridad o en el terror, será distinta la modalidad especifica de ciudadanía privada ejercida”.

“Si en mi prevalece la solidaridad, mi aislamiento tendrá en su centro un interés por el otro, si en mí prevalece el terror es probable que mi aislamiento tenga en su centro mi propia individualidad. Todos somos iguales en la pandemia, pero seguimos siendo distintos ante la vida”

La ciudadanía privada y política

“La ciudadanía que propone el discurso del presidente es una ciudadanía de la vida privada y eso arma una especie de discurso consensual, al punto de que los que no acuerdan con ese discurso quedan como identidades residuales que solo se los pueden nombrar de modo despectivo. Ese es el discurso global que arma una ciudadanía privada, pero esa ciudadanía no desiste de la política. No es lo mismo una que cuida al otro, que una ciudadanía privada que está construida en la individualidad que está recluida por el terror al virus”.

“En Argentina las Madres y Abuelas y demás organismos de Derechos Humanos volvieron a ser la vanguardia política de la ciudadanía argentina, porque nos ayudaron a diferenciarnos como sujeto dentro de esa común ciudadanía privada. Nos dio la posibilidad de ejercer esa ciudadanía de un modo distinto porque nuestra concepción de vida es distinta. La eficacia de la propuesta de los organismos con el tema de poner un pañuelo en nuestras ventanas o puertas, consiste en que reivindica esa ciudadanía privada, pero en simultáneo la politiza: permite diferenciar entre ciudadanos que participan de las jornadas de la Memoria por la Verdad Y la justicia de los que no lo hicieron. Esos ámbitos privados pasan a ser politizados. Aceptamos la unanimidad de la ciudadanía privada, pero al mismo tiempo nos politizamos diferenciando esa ciudadanía privada”.

Políticas para el sistema de salud

“Cuando vos dejás la sociedad liberada a las fuerzas del mercado, la dejás liberada al ejercicio de las grandes corporaciones; y en las grandes corporaciones hay simple y llano interés por la acumulación privada y ningún tipo de interés por la sociedad. Eso está claro”.

“Si la pandemia en sí misma va a cambiar el modo de pensar de las corporaciones no veo posibilidad de que eso sea así; lo que sí me parece es que genera condiciones distintas para dar una pelea, pero no es sin construcción de relaciones de fuerza, no es sin construcción de fuerza política. El problema que aparece con el discurso de la pandemia cambiando la situación mundial es que aparece desvinculada de la construcción de poder y no creo que nada se pueda hacer sin una estrategia de construcción de poder. ¿La pandemia cambia las condiciones de la discusión global? Posiblemente sí. Ahora, el cambio va a depender de que se use eso para construir relaciones de fuerzas favorables. Sino el discurso de que ‘la pandemia lo hizo‘ es medio fantasmal”.

“El problema que aparece con el discurso de la pandemia cambiando la situación mundial es que aparece desvinculada de la construcción de poder”

Análisis del discurso de Alberto Fernández

“La función más importante del discurso de Alberto Fernández en la actualidad es distribuir conciencia, por eso lidera una especie de keynesianismo moral. ¿Qué dice ese discurso? ‘Hay un elemento escaso en la sociedad argentina que es la conciencia y es necesario que aumente porque los que no tienen conciencia ponen en peligro a los que la tienen‘. Eso, allí donde la grieta termina, la grieta en simultaneo reaparece, porque se restablece en los que tienen conciencia y los que no la tienen; en ese rol, efectivamente, el presidente lidera, en simultaneo, el sistema político y el sistema de medios. Todos coinciden en la necesidad de producir y distribuir conciencia, eso está bien. Ahora, eso genera una especie de lógica muy interesante para reflexionar; una especie de post-política populista: rarísimo. ¿Por qué post-política? Post-política porque en la medida de que el modo de denunciar estas políticas del consenso y de la unanimidad en términos del aislamiento, se hace desde un campo que parece post-político, porque está Alberto Fernández en el centro; el kirchnerismo expresado por Axel Kicillof de un lado, y Rodríguez Larreta del otro expresando a Juntos por el Cambio. Es el sueño del pibe del neoliberalismo, en el sentido de unificar todo el sistema político detrás de una política”.

¿Cuál es el problema del neoliberalismo ahí? que, efectivamente, Alberto Fernández toma ese componente del programa explícito de Juntos por el Cambio, que era unir a todos los argentinos y eliminar la grieta, pero lo pone detrás de un programa que es keynesiano, porque todas las medidas que se están tomando son populistas. Por lo tanto, es una escena post-política, pero para expresar una política expansiva desde el punto de vista económico; es la escena post-política impulsando un programa que, en buena medida, tiene componentes populistas, y eso explica el grado de unanimidad del discurso de Alberto Fernández y su imagen: la imagen de Alberto Fernández hoy está en un 90%, no tiene precedentes históricos“.

“toma el discurso populista, por un lado, pero además recrea la escena post-política del neoliberalismo, con lo cual esa conjunción da el 90%, y es una conjunción muy eficaz”

“Alberto Fernández tiene la crisis que ha tomado funciones transversales. El no sólo está actuando como presidente, sino como jefe de la Comunicación y jefe de Gabinete. Elabora sus políticas, las ejecuta y las pone en los medios. Todo el proceso de producción de una política está en manos de él. El discurso de Alberto Fernández lidera un conjunto de discursos que prácticamente son el total de los discursos que circulan en los medios. El mundo deportivo, de espectáculos, de la política, y del sindicalismo, continúan, de alguno u otro modo, el discurso de Alberto Fernández, por lo cual lidera un espacio de unanimidad discursiva y eso explica también el 90% de apoyo que tiene”.

“Hay que ver qué pasa dentro de un mes. Los especialistas dicen que vamos a estar en el pico de la pandemia en la primera semana de mayo o la segunda. Si se llega a ese pico de la pandemia gestionando en la pandemia y no fuera de control, creo que las posibilidades de Alberto Fernández de trasladar el consenso que adquirió durante el contexto de la pandemia al resto de su gobierno van a ser altas”.