Escribe: Magy Meyerhoff

Fotografía: Daniela Liska

Fiesta, libertad y amor en el Festivxl de la Diversidad en el Bolsón.

Son las seis de la tarde, pleno enero y el Bolsón se llenó de tortas. Andan juntándose en una esquina un toque lejos del centro para que no haya bardo. La gomería que está enfrente sigue abierta. Los dos chabones que están ahí no paran de hablar.

“Esto es re necesario. Visibiliza un montón de identidades que en los pueblos durante el año están un tanto ocultas. Hay un sector de acá que es re de campo, ¿no viste cómo nos están mirando?”

Pilar es de La Plata y está viviendo acá hace un año. Llegó con el título de comunicadora bajo el brazo, para trabajar en el canal local como operadora y durante la temporada del Quem Quem, el camping gay por excelencia.

“El resto del año la movida disidente es más tranca. Lugares amigables para nosotres no hay. Así que es mucho de manada y cositas más íntimas. A la vez hay en la radio comunitaria del pueblo – FM Alas 89.1 – que tiene programaciones re piolas en ese sentido y toca temáticas que en los grandes medios no son noticias y acá se va más a la lucha más transfeminista y disidente”.

– Vení, poneme más glitter, que me falta acá.

Algunas de las amigas de Pili ya están en tetas. Y ella sigue contándonos:

“Al turismo le hace re piola, más en el sentido de mostrar la movida bolsonera, que es bien diferente al resto de las ciudades del sur, como Bariloche, San Martín, La Angostura…Creo que traer gente con la excusa del festi también hace que se vea El Bolsón en sí. Luego del festi mucha gente que se queda en el camping o vuelve después de ir a la montaña porque le gustó la onda. Y en el camping se vive a pleno. Laburando de corrido 12, 14 horas, es eterno. La energía que se mueve es muy hermosa y las personas también. Aparte pasa que si bien bastantes personas del equipo de trabajo sabemos cómo tratar a personas disidente o no-cis, otres del equipo están aprendiendo un poco más de cómo hacer sentir cómode al resto y eso está re bueno”.

– ¿Van a ir a la fiesta hoy?

Fernando es puto e hizo casi al revés de Pili: nació en Bariloche y ahora vive en Buenos Aires. Y todos los veranos vuelve. Pero este es primer año que viene al Bolsón para esta época del año y no dudó quedarse en el Quem Quem. Y anda encontrándose con gente del camping.

“Un festival así es súper necesario para el Bolsón porque les chiques que viven acá lo necesitan, personalmente lo necesitan, para sus identidades, para sus subjetividades. Es primordial mostrarse en un entorno un poco más protegido en torno a cómo es el resto del año, quizás más escondides. Este entorno propicia eso, propicia la visibilización hasta el punto en el que florece todo. Y pienso que se visibiliza otra lógica, algo aparte de lo que es la vida común del día a día en este sistema, en esta ciudad, en este mundo en general. La homosexualidad sigue siendo penada”.

– ¡Ey, viniste!

Azul está con su grupo de amigues tomando mate. La ronda se sigue abriendo y ella se mueve de acá para allá mientras esperan al resto.

“Yo transicioné de grande, a los treintaicinco, mi historia es diferente a la de la mayoría. No tuve eso que ´de chiquita sabía que quería…´. A veces pienso que me perdí la adolescencia así, pero bueno, por algo fue, me gusta pensarlo así. Yo tengo un montón de privilegios: soy trans pero también soy blanca, caucásica, no tengo ninguna discapacidad física o motriz, tengo un trabajo estable, terminé mis estudios. Yo vivo en Bari, así que quizás mi mirada es un poco diferente de la gente que vive en El Bolsón. Por la calle vivís el acoso, pero no me condiciona en mi día a día”.

Sigue llegando gente y la saluda. Azul no para de sonreír. Está feliz y se nota.

“Me parece que el festi es necesario como una especie de punto de encuentro, sobre todo para la gente de la zona, como un oasis entre tanta heteronormatividad cis, creo que que se sostenga tiene que ver con eso, con que la gente vuelve todos los años y te volvés a encontrar con gente que viste el año pasado, viene gente de otros lugares…y aparte que sea en verano, que sea en la comarca, el lugar que es increíble. La gente de acá es muy especial, hay mucho arte, es autogestivo, muy a pulmón y tiene toda esa magia. Y nos visibiliza a nosotres, que existimos, que estamos. La gente se acerca de otra manera. Y siendo festival le cambias la cara al pueblo, por lo menos unos días”.

En la calle hay cada vez más gente. Emiliano les comenta a un par de pibes por dónde va a ir la marcha:

– Vamos a pasar por el barrio obrero, la usina, después vamos a primavera y después al centro.

“Acá la sociedad no deja de ser heteronormativa, como las de casi todo el mundo. En el resto del año tenemos que generar actividades de encuentro, en el cotidiano es difícil en el sentido en que no hay espacios asegurados y los creamos desde el amor. Habitamos los mismos lugares que el resto y la careteás mucho. Somos pocas personas, nos conocemos casi todes y no ves parejas de la mano, ni esas cosas”.

La marcha empieza a suceder y Emi no para de cantar.

“Lo que está pasando está muy bien. Recorrer barrios que tienen calle de tierra me parece importante, estar juntes para cuidarse un poco. Y en la San Martín encontrarse con los turistas y con los negocios más importantes de acá y ver que la gente se copa, nos mira, charla. Es un evento muy importante”.

En una esquina una señora está rezando. Les dice que se van a ir al infierno. La gente se reúne alrededor para bailar y cantar todavía más fuerte de lo que estaban cantando. Emiliano piensa al respecto: “De todo esto siempre te llevas algo: estuve pensando que me parece necesaria la resignificación de la palabra visibilización. Creo que en nuestras actividades en esta nueva era feminista ya podemos pasar hacia otra cosa, es necesario que avancemos, y hoy en día no creo que busquemos visibilizar, sino vivir en esta experiencia, que es la sociedad la que exige que visibilicemos. Y la idea de eso tiene que ver con que hay una normalidad o una realidad, que hay experiencias de vida diferentes a las que están dentro del marco heteronormativo que elles imponen, que se auto imponen y que imponen al resto y que creo que lo que hacemos es mostrar esa otra forma de vivir, esa otra forma de vincularnos, de ser, de habitar y si vamos a visibilizar”.

Cuando llegamos a San Martín la calle está llena de gente. Miran desde el boulevard de la avenida principal a Paz que está expectante de todo lo que sucede.

“Me parece que el festi es un espacio indispensable para reunir las disidencias de Argentina y de muchos otros lugares. Lo interesante es el lugar donde se hace, ¿no? Es un grupo autónomo quien lo organiza, no hay ninguna bajada gubernamental, ni del Estado y eso está muy piola. Yo lo veo como uno de los festivales más importantes que suceden a nivel latinoamericano para reunir a las disidencias sin controles estatales y sin controles de instituciones, eso lo enriquece”.

Paz es cantante y activista trans y neuquina. Y por segundo año es convocada para cantar en el escenario principal.

“A mí me parece fundamental poder participar, porque acá, en la Patagonia, se reúne mi mayor número de público. Aparte es increíble: creamos tres días de convivencia, de conocernos, de shows, de talleres, de lectura, de saber qué estamos haciendo cada une, qué nos parece importante ahora. Es muy lindo poder encontrar otras miradas, para las infancias y las juventudes, que muchas veces en sus pueblos, o en el interior del país se sienten aisladas y a veces pasan cosas terribles, porque la sociedad es así. Y el festi es un sostén, un apoyo, un abrazo, que después llevarnos a los lugares donde vivimos, donde estamos… yo viajo bastante y me gusta conocer, me gusta saber cómo se están dando los movimientos disidentes. Mi activismo no surge desde nada institucionalizado, sino más bien convivo con las personas y creamos redes y a partir de eso me parece que se fue construyendo también esto y es muy lindo porque acá, con tanta tecnología en este tiempo, nos vemos a la cara. Es importantísimo que crezca, como artista me encanta participar, me fortalece mucho”.

Y ahora Paz que, al grito de “Maricas del barrio estamos despiertas. ¡Marichiweu!”, acaba de invitar a la fiesta que sucederá a la medianoche, se mezcla entre las tortas, los putos, les queers, las travas y les trans que andan bailando llenes de orgullo…