Escribe: Magy Meyerhoff

Nos enteramos hace poco, con la popularidad que tomó “Poco Ortodoxa, que en nombre de Dios se puede justificar la angustia que lleva el ‘deber ser para pertenece’ con una única concepción posible. En esta serie de cuatro capítulos Esther (Shira Haas), una jovencísima judía que no es feliz en su comunidad Satmar de Williamsburg, se escapa a Berlín y su esposo corre a buscarla. Esta historia, la primera hablada en yiddish estrenada en Netflix, cuenta los vaivenes que se le imponen a ‘Esty’ para poder encontrar la felicidad que tanto anhela.

Shira Haas en el personaje de “Esty” en “Poco Ortodoxa”.

Siguiendo con la temática, en Hamartia pensamos en cómo se replica esto en las principales comunidades alrededor del mundo con series y películas que retratan una visión personal de estas realidades.

También situada en Nueva York, “One of us es un documental que se sumerge en una búsqueda parecida a la de Etsy, pero de tres miembros de una comunidad judía de Brooklyn. Heidi Ewing y Rachel Grady, que ya había dirigido “Jesus Camp” -otro muy buen documental que contaba de los campamentos evangelistas adolescentes en California-, afirman la violencia, la asfixia y lo que significa vivir una vida llena de limitaciones.

De la serie: “One of us”.

Shtisel es otra serie, con sus dos temporadas que siguen a la familia de un rabino ortodoxo en Jerusalén que empieza a reclamarle una vida con más libertad. Shira Haas también forma parte de este clan que empieza a preguntarse si es tan necesario seguir tantas reglas.

Sebastián Leilo se fue de Chile después de haber ganado el Oscar por la excelente “Una mujer fantástica”, para filmar en Londres un reencuentro que rememora dolor: en “Desobediencia“, Rachel Weisz vuelve a la comunidad en la que creció cuando su padre, un rabino muy querido, muere. Allí se encuentra con la mujer con la que había tenido un romance adolescente.

De este lado del mundo la última película de Daniel Burman (¿quién sino?), “El rey del Once, nos lleva a uno de los barrios porteños más identificados con la comunidad judía, acompañando a Ariel (Alan Sabbagh) que vuelve de Nueva York para ver a su papá, que tiene más tiempo para cualquier otra persona que para él.

Alan Sabbagh en “El rey del once”.

Si nos guiamos por las representaciones que nombramos, podríamos pensar más en los grandes parecidos de las comunidades ortodoxas judías y no tanto en las diferencias entre ellas. Sea en Buenos Aires, Berlín, Nueva York, Londres o Jerusalén, la falta de libertad, las rutinas y el miedo son parte de la justificación divina. Y a partir de esta masividad inminente (y de cómo a su vez, está inmersa en el plano de una pandemia mundial), habrá que ver qué pasa con estas.