Néstor Moccia, periodista, dirigente de Somos Barrios de Pie y asesor presidencial, en comunicación con #NoNosQuedaOtra AM 740 Radio Rebelde. La situación social en Córdoba y en la Ciudad de Buenos Aires; la organización de los movimientos sociales en los barrios de emergencia de la ciudad, el debate sobre el impuesto a la riqueza, los proyectos que fueron truncados por la pandemia, y la voluntad del presidente Alberto Fernández de contar con las organizaciones sociales para un cambio de esquema productivo.

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Néstor Moccia.

Córdoba y Capital Federal: situación social paralela

“En Córdoba si se quiere es difícil discutir intencionalidad o malintencionalidad, el problema es que en general existen los intereses, la mirada que cada gobernante da a su población para optar por una u otra forma de accionar. Para los gobernantes es un ensayo de prueba y error. En el marco ha habido tipos que gestionaron con una mirada social y profunda del problema que teníamos y tipos que miraron la cosa medio de costado”

“En el caso de la ciudad de Buenos Aires es  complejo que hace doce años gestionen con un sistema técnico tan teóricamente profundo con respecto a las necesidades de la gente y se les haya pasado que el agua de 42 mil habitantes de la ciudad de Buenos Aires no esté llegando a la Villa principal, que es la que uno mira todo el tiempo”

“Es complejo que al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se les haya pasado semejante detalle en su tipo de gestión. En el caso de Córdoba pasa algo más parecido a eso; un intendente que asume después de unas gestiones muy desastrosas y que no le encuentra todavía el hilo a la conducción. Yo creo que toma opciones; creo que bajarle el 25% del sueldo a los empleados municipales es una opción, que no defiendo ni afirmo, esa es la situación que hay en Córdoba”.

La relación de Alberto Fernández con los movimientos sociales

“Las últimas conversaciones que tuvimos con todos los movimientos sociales en Olivos, en el que el presidente mostró el papel en blanco y dijo ‘la economía que sale es este papel en blanco, hay que escribir la historia en concreto’, creo que abre una puerta a poder incorporar discusiones bien interesantes. Yo discutiría sobre la tenencia de la tierra, sobre la igualdad educativa, todos procesos que tienen que ver; por supuesto que también sobre la economía del cuidado, y qué implica la economía del cuidado: ¿cómo puede ser que una compañera nuestra que hoy que tiene un comedor, con 100, 150 raciones, que es pilar básico, esté cobrando un salario social complementario? Estamos hablando de personas que no solo le ponen el cuerpo, sino que tienen las manos ajadas de darle de comer a la gente. Me parece que por ahí puede pasar un sistema económico un poco más justo, pero por supuesto tiene que haber dólares, se tiene que producir y eso implica discutir la riqueza en la Argentina”.

“El problema es que esta pandemia nos agarró en el medio de empezar a repensar el esquema alimentario, de producir para que el Estado te compre”

“Las textiles nuestras estaban haciendo hasta hace dos años, guardapolvos, mamelucos…  Las textiles de los movimientos sociales, que son, aparte de lo alimentario, uno de los factores de mayor desarrollo en el territorio, están todas haciendo barbijos. Nosotros tenemos toda la intención de poner toda la inteligencia acumulada, comunitaria, construida con el saber de muchos compañeros y compañeras de los sectores medios que han ido trayendo ideas como esta de tener una fábrica de alimentos propia. El problema del desarrollo de la tierra en términos cooperativos; la comunidad boliviana, que trabaja mejor la verdura de hoja que cualquier otra y en general tiene una construcción bastante intrincada con muchos movimientos populares. ¿Por qué no podríamos nosotros tener un puesto en el mercado central de esa economía? Hay un montón de posibilidades; el problema es que nos agarró en esta situación social nueva, no únicamente a nosotras y nosotros sino también a un conjunto de funcionarios. De hecho han habido algunos funcionarios que se han tenido que mover, no porque hayan robado, sino básicamente porque no han logrado entender que la situación de crisis necesitaba otro tipo de dinámica en la función ejecutiva. Vamos acomodándonos ante una situación extraordinaria y aun así vamos avanzando. No estamos parados, eso es muy importante”.

“Es muy conmovedor el entramado de solidaridad social. Por eso es importante que el discurso sea direccionado a que nos salvamos entre todos”

“Teníamos un plan con el ministro Arroyo, en Desarrollo Social con áreas determinadas, en construcción, y ferias de productores. Teníamos un plan divino para el 2020. Hoy por hoy los movimientos sociales estamos básicamente en el insumo alimentario, porque la demanda fue así; recién ahora venimos construyendo la idea del aislamiento comunitario, el barrio cuida al barrio. En ese marco estamos discutiendo cuestiones mínimas, porque la simple movilidad de los alimentos a los comedores nos implicó un desparramo de permisos para que los compañeros y compañeras puedan ir al barrio y meterse, y tuvimos un montón de situaciones de denuncias, de policias que te paraban con el arroz para el comedor, bueno. En ese marco no hay margen para la especulación de 11 mil tipos”.

Lo fundacional

“Creo que este momento es fundacional en este gobierno. Todos los gobiernos tuvieron si querés, del 83 a la fecha, los gobiernos democráticos, una etapa fundacional, momentos fundacionales. Creo que los dictadores tambien. Y sacale ideología también. Menem estableció el 1 a 1. Entre el 89 y el 90 había crisis, paros, quilmobo. Y el tipo en determinado momento dijo voy al 1 a 1, o trajo a Cavallo, inició el proceso de liquidación de las empresas del Estado. Pero esos años Menem arrasó. Y en el caso de Néstor, con su proceso en el 2005 de poder poner en funcionamiento una idea de conducción propia, no el chirolita del ex presidente Duhalde, fue un momento fundacional. Me parece que el que está viviendo Alberto es un momento fundacional. Él pensó que el elemento fundacional iba a ser la re negociación de deuda, y et realidad se convirtió en esta pandemia. Después como salga, yo soy un optimista histórico. Todavía no se llegó al pico de lo peor, ahora se va a empezar a ver lo peor y lo mejor de la sociedad, como fenómeno general. Tenemos la suerte de poder ver a otros países, aunque con tristeza, no nos pone contentos que mueran miles de brasileros. Pero nos permite mirar que tomamos las decisiones correctas, y yo creo que sí, que es probable que podamos empezar a alumbrar una Argentina distinta. No me animaría a ser tan categórico, estamos recién empezando a  sufrir el medio de la pandemia. en mi provincia, en Córdoba, ahora se está viendo. Cuando las balas empiezan a picar cerca es cuando se empieza a ver lo mejor y lo peor de las personas.