Escribe: Katia Garbus (*) y Daniel Aldave (**)

Imaginémonos por un rato lo siguiente. El 86% de la población infantil en CABA, entre 4 y 17 años, no participa de ninguna instancia de educación formal, es decir, no está escolarizada. Si esto fuera cierto sería un escándalo a voces además de ser una vulneración del derecho educativo universal. Ahora, lo que no tiene trascendencia pública es que el 86% de mayores de 15 años, que durante la infancia interrumpieron sus estudios básicos, no participan de ninguna instancia de educación formal como la escuela. En un informe oficial del GCBA publicado en el año 2016, “Principales indicadores educativos de la población residente en la ciudad de Buenos Aires”, dice que 1 de cada 4 porteños/as mayores de 25 años no completaron sus estudios básicos (Dirección General de Estadísticas y Censos ).

Foto: Emmanuel Farina

¿La educación de jóvenes y adultes (EJA) es un derecho educativo? A pesar de que se avanzó mucho en la historia y, más aún, desde la declaración universal de los DDHH en 1948, hay una legitimidad universal de que la educación es un derecho humano, pero la EJA parece la excepción. En el informe citado, se muestra que en el sur ciudad en las comunas 4, 8 y 9 cerca de la mitad de personas no tienen la educación básica completa. Representando así los siguientes indicadores: en la comunas 4 el 42,8%, en la comuna 8 el 50,4% y en la comuna 9 el 41,6% (Dirección General de Estadísticas y Censos, 2015).
Uno de los avances de la Ley de Educación Nacional, dictada en la primera década del nuevo siglo, fue atribuirle el carácter de permanente a la EJA. Pero los hechos demuestran que lo único permanente fue la falta de respuesta del Estado para garantizar el derecho educativo al sector joven y adulte sin estudios básicos completos. Repasemos brevemente por qué la EJA es una educación en permanente cuarentena.
Ana Maria Sirvent conceptualizó diferentes tipos de demandas de EJA. Es así que comprendemos como demanda potencial a quienes, no teniendo sus estudios básicos finalizados, no estudian ni cursan. En cambio, la demanda efectiva se expresa en matrícula, es decir, son quienes estudian o cursan, formando parte de alguna experiencia de educación para acreditar sus saberes, títulos. Si tomamos como referencia los datos del censo del 2010, la cantidad de personas mayores de 15 años sin primaria ni secundaria completa en Caba es de 294.327. Si lo comparamos con la matrícula, en el año 2018 solo alcanzó al 16% de la población, demanda efectiva, representa así el 84% de personas que no estudian, es decir, la demanda potencial.

Reflexionar acerca de las diferentes dinámicas que tienen las demandas en EJA, nos permite visualizar que las políticas del Pro no han tomado medidas que aumenten y sostengan la matrícula. Abandonando su obligación de garantizar el derecho a la educación permanente de jóvenes y adultes, dejándola en manos de los esfuerzos individuales de estudiantes y de las voluntades de educadores/as. Es necesaria una política pública en la Ciudad de Buenos Aires, que acompañe a las personas, que por diferentes razones, no tienen sus estudios básicos completos, agudizando así la exclusión social de los sectores pobres de nuestra ciudad, quienes además tiene que lidiar con el desempleo, la falta de vivienda digna, la falta de vacantes en las escuelas para sus hijes y el escaso acceso a los servicios de salud.

La EJA interrumpida y en conflicto

El presupuesto destinado por Larreta a la Subsecretaría de Gestión Educativa y Coordinación Pedagógica, en la cual se encuentra la Dirección del Adulto y el Adolescente, en el 2019 representó cerca del el 4.5% del total de la partida presupuestaria del Ministerio de Educación de la Ciudad. En comparación con la inversión del Estado en Educación Privada, para el mismo año, fue del 16% (Unión de Trabajadores de la Educación, 2018), es decir, se destinó más de 4 veces para las escuelas privadas que para un problema que afecta al 25 % de la población adulta mayor de 25 años según el propio GCBA.


La cuarentena que puso en crisis al mundo y al sistema educativo en general, en la EJA evidenció la ausencia del Estado, quedando muy lejos las condiciones necesarias para llevar a cabo su continuidad pedagógica. De esta manera, las garantías de la enseñanza y el aprendizaje pasan por los esfuerzo de sus docentes, utilizando muchas veces el watsap como la única alternativa posible, estudiantes y docentes de la EJA, nunca fueron parte del Plan Sarmiento, -hoy desmantelado-, debido a que las netbook no fueron destinadas a este sector y la educación digital brilló por su ausencia.
La falta de políticas para esta contingencia, se expresa en que no se han elaborado cuadernillos, ni se han propuesto contenidos curriculares prioritarios para desarrollar durante esta pandemia. La EJA sigue representando una deuda de la democracia, inclusive en la falta de acompañamiento alimentario que debe garantizar el gobierno de la ciudad para todes les estudiantes de la ciudad.

La semana pasada los Bachilleratos Populares, dedicadas a la EJA del nivel medio, le exigieron al GCBA que se les brinden las herramientas para garantizar la continuidad pedagógica. Por otro lado, por iniciativa de sus trabajadores/as desde el PAEBYT (Programa de Alfabetización Educación y Trabajo) se viene realizando una “Juntada de alimentos por los Barrios Populares” para asistir a más de 750 estudiantes, en comedores e instituciones sociales, donde funcionan los centros educativos frente a la emergencia sanitaria y alimentaria, visibilizando así la ausencia de Larreta en la asistencia alimentaria básica necesaria.

En este escenario, la EJA hoy se encuentra interrumpida a pesar de los esfuerzos de centenares de trabajadores/as que cargan con la mochila de tener que sostener la matrícula de sus centros educativos, muchos de ellos, ubicados en barrios populares, focos de los crecientes contagios del Covid-19. Además de tener que ir resolviendo lo que la gestión Pro no cubre, en materia de educación, salud y alimentación, la continuidad pedagógica se interrumpió desde el Estado.

Son varios los desafíos y las dificultades que teníamos antes del aislamiento social preventivo y obligatorio en la EJA. Aunque la pandemia nos ubique en peores condiciones, una vez más les docentes, apoyades en las redes territoriales, somos quienes garantizamos el derecho social a la educación y a una ciudadanía digna mientras le seguimos exigiendo al gobierno de la ciudad que cumpla con sus obligaciones.

 

(*) Educadora de Paebyt y Centros educativos del nivel primario.

(**) Licenciado en Educación. Maestro de escuela primaria y educador de Centros Educativos del Nivel Primario.