Entrevista a Florencia Lampreabe en #NoNosQuedaOtra por AM 740 Radio Rebelde. Lampreabe es diputada nacional del Frente de Todos por la provincia de Buenos Aires, Licenciada en Ciencia Política y militante de La Cámpora. La diputada impulsa el proyecto de ley de etiquetado frontal de alimentos, y nos comenta la propuesta y problemática que atiende, los antecedentes en Latinoamérica y lo importante que es para una alimentación sana que combata la malnutrición en el país. Soberanía alimentaria en la agenda parlamentaria.

Escuchá la nota completa acá:

 

Florencia Lampreabe diputada la campora
Florencia Lampreabe, militante de la orgaización política La Campora, es de Hurlingham.

“La  iniciativa está vinculada a un marco general. Justo esta semana se viene discutiendo este concepto de soberanía alimentaria, que a veces hay que darle un poco más de contenido; tiene que ver con la posibilidad de que un pueblo pueda definir su política agraria y su política alimentaria. Esto es una una iniciativa mucho más de índole práctica, porque tiene que ver con un etiquetado frontal en los alimentos envasados que advierta más fácilmente para el consumidor o la consumidora acerca del valor nutricional. En este caso sería un doble etiquetado. Uno es de advertencia, que se viene aplicando en otros países, inclusive recientemente hubo un debate importante y se implementó en Chile y en México. Se trata de un etiquetado de advertencia donde se dice básicamente con un octógono negro ‘este alimento es alto en…’ algún ingrediente crítico como las grasas saturadas, las grasas trans, el azúcar, el sodio. Algunos de los elementos que tienen que ver con problemas de la salud o problemas de malnutrición. Se advierte un exceso de este ingrediente en los alimentos ultra procesados que es lo que se está empezando a consumir cada vez más y que representan un problema para la salud”.

“El etiquetado frontal funciona como advertencia con alimentos ultra procesados que representan un problema para la salud, como exceso de grasa, azucar, sodio”

“Vos podes leer atrás, en la letra chica cuáles son los ingredientes. Pero esto que proponemos es una advertencia básica sobre determinados ingredientes que en exceso son críticos para para el consumo y después vos podes elegir consumirlo igual, como pasa con los cigarrillos. Sirve para saber que eso no tiene un valor nutritivo importante como alimento; que es algo comestible como una golosina. La idea es otorgar una información básica y clara, que no tengas que ir a mirar la letra chica. Esto evita un montón de publicidad engañosa respecto de los productos alimenticios, porque también en la industria de la de la cuestión de lo saludable hay engaños, ahora hay todo un marketing de lo saludable. Muchas veces se vende como saludable algo porque tiene un agregado de una semilla, y cuando vas a mirar los ingredientes tiene un exceso de grasas y de azúcares. Entonces se trata de dar información clara para que se sepa lo que se está consumiendo. Ese es uno de los sistemas de etiquetado. El otro habla del valor nutricional, en una escala simple del de la A a la E, que dice si el alimento es nutritivo o no; para no solamente ir por la negativa con los nutrientes críticos o las advertencias”.

“Se trata de dar información clara para que se sepa lo que se está consumiendo”

Infancias y marketing

“Otro aspecto fundamental del proyecto de ley es la prohibición de publicitar para niños, niñas y adolescentes alimentos que tengan alguna de estas etiquetas de advertencia y que no estén clasificados en términos nutricionales como A o B, o sea como lo que es de alto valor nutricional. También la prohibición de que eso se pueda vender en instituciones escolares, tanto de nivel inicial, como primario y nivel medio. Porque si por ahí el paquete tiene un osito, resulta atractivo para los chicos, y si viene incluida también esta cuestión de fortificado entonces parece que es algo nutritivo. Hay mucha mala información que compartimos todos los adultos en el sentido de pensar que un alimento parece saludable a veces y no lo es. Se trata justamente de aportar información fidedigna y empezar a trabajar en la pauta y en la cultura alimentaria, evitando por parte de las grandes empresas engaños o publicidad engañosa u oculta; a veces no es publicidad engañosa sino que simplemente uno no accede fácilmente a la información. Además proponemos que el Estado promueva educación vinculada a lo nutricional y alimentario”.

“Evita MUCHÍSIMA publicidad engañosa, sobre todo en los alimentos supuestamente saludables”

“De hecho hoy hay una serie de pautas que los alimentos tienen que cumplir, a través de la ANMAT y demás. Ocurre realmente que son aptos para consumo y además uno hoy tiene información nutricional de los alimentos; el etiquetado actual tiene información. Lo que no ocurre es esto que estamos planteando; que tal vez en algunas cosas que son críticas, por ejemplo a vos te dicen en cantidad de miligramos cuánto azúcar tiene un producto y vos no sabés si eso es positivo o negativo, te falta un dato. Entonces esto es un sistema de advertencia. Es decir, ‘es alto en, esto tiene mucho azúcar, tiene muchas grasas saturadas, tiene muchas grasas trans’ y que vos ya lo sepas rápidamente y no tengas que tener una información previa o saber cuáles son las cantidades o que estén en letra chica. Por eso lo del etiquetado frontal y que sea algo más claro. O decir ‘este alimento es A, buenísimo o ese alimento es E, es malo'”.

“Si bien hoy existen una serie de pautas (en Argentina), hay muchos países que avanzaron en este sentido en el último tiempo y detrás de esto hay miles de discusiones como las que estamos dando mucho más estructurales, que tienen que ver con las pautas alimentarias, con la cultura alimentaria, y también con el tipo de producción de alimentos que un país promueve. La discusión por los productos ultra procesados es una discusión a nivel mundial; se está dando que hay grandes empresas que trabajan sobre el ultra procesado, cuyas consecuencias sobre la salud son muy negativas”.

etiquetado en chile
Así se ven las etiquetas en los alimentos de Chile, pionero en este tipo de medidas.

Los alimentos transgénicos “no están incluidos en este proyecto de ley; tienen que ver con una cuestión más de base, lo que es el insumo con el cual se hace un alimento procesado y luego envasado. Sería por ejemplo, si discutimos del modelo de producción agrícola,  habría que plantearse para atrás con qué insumo. Sí existe la certificación de orgánico, que serían alimentos que no están modificados genéticamente y no tienen sobre todo agregado de agroquímicos. Esta es una discusión importante que es base, es con qué insumos vos procesás esos alimentos. Hay que tener en cuenta que son alimentos siempre con algún grado de procesamiento, quiere decir que ya tienen un envase. No estamos discutiendo en este caso el tema de las frutas, las verduras, lo fresco -que también es una discusión importante y emparentada. Tiene que ver pero luego hay otro debate muy importante que se está dando en simultáneo que es la discusión por Vicentin, que también empieza a alertar sobre qué modelo de producción agrícola o agroindustrial vamos a promover como país en un país que se dice productor de alimentos. Es una gran discusión  que está pasando también en otros países”.

“Otro de los aspectos de la ley es prohibir publicidad para niños/as y adolescentes de alimentos que lleven alguna de estas etiquetas de advertencia o que no ESTÉN clasificados en términos nutricionales como A y B”

“En el campo estamos produciendo alimentos para ganadería de otro país. No siempre se producen alimentos para el consumo alimenticio de los argentinos en la Argentina. entonces hay que empezar a complejizar y simplificar también ese debate, para poder saber qué es lo que se está efectivamente discutiendo y preservar lo que es realmente esencial en estas discusiones que tenemos ahora en el marco de la pandemia, de qué es lo esencial para la vida: es la alimentación, una alimentación accesible y saludable para una población. Entonces hay un debate sobre el modelo de producción agrícola ganadero y el modelo de producción industrial. A nivel mundial y a nivel Argentina, donde por supuesto tenemos un debate pendiente porque no se trata ya de esta cuestión de impuestos sí o no, cuánto sí cuánto no, sino para qué uno produce y cuáles son los valores esenciales que vas a preservar”.

México y Chile

“El otro día leí un artículo de diario del caso chileno, donde aparentemente viene dando un resultado positivo en la modificación de las pautas de consumo. Había un estudio sobre cómo va modificando la pauta de consumo para el consumidor el hecho de contar con información. Ellos ahí tienen un sistema de etiquetado con advertencias. Nosotros estamos planteando algo un poquito más ambicioso porque es un doble sistema de etiquetado. Hay que ver si pueden salir ambos o primero se encara con el más sencillo que es el de advertencias. Ahí implementaron el de advertencias, al igual que en México, y ya salió un artículo sobre que habían hecho un estudio evaluando qué estaba dando un resultado positivo”.

El presidente de la Nación junto a la diputada.

Doble etiquetado

El segundo etiquetado consiste en la “escala nutricional, directamente una escala que puntúa de cero a cien y de acuerdo a la cantidad de un producto te dice nutricionalmente A que es lo mejor o E, que es lo peor; no tiene valor nutricional. Es más complejo pero estamos proponiendo la doble discusión para no circunscribir únicamente al debate de la advertencia por la negativa de los ingredientes críticos. Porque te puedo dar un ejemplo muy particular: grasas saturadas puede tener el aceite de coco o la palta, por decir alguno. ¿Eso significa que eso es malo nutricionalmente? No necesariamente. Distinto es cuando estás hablando de aditivos químicos. Entonces apunta a esta cuestión del valor nutritivo. El otro a la advertencia sobre el exceso de determinados ingredientes o nutrientes. Sistema de advertencias y sistemas de escala nutricional”.

Congreso

“Cuando se empieza a tratar el proyecto hay que ver cómo impacta. No significa que las personas dejen de consumir golosinas, porque ya saben que cuando las comen no se están nutriendo. Entonces el debate está orientado más bien a otros alimentos donde es más discutible, por ejemplo las galletitas, los productos envasados como los postrecitos, las bebidas que aparecen como livianas o semejantes. Tiene que ver con esa parte más difusa. Después, si uno quiere consumir una golosina sabe que es por gusto”.

“La discusión sobre con qué calidad de alimentos contamos y qué modelo de actividad agraria tenemos ya es otro debate”

El proyecto ya está presentado, lo presentamos el viernes pasado con varios diputados y diputadas del bloque que lo acompañaron, también hay proyectos de otros espacios políticos. Está sujeto al debate, todavía no sabemos cuándo se puede llegar a poner en discusión. Por supuesto ahora hay una agenda muy intensa, muy pendiente, y el congreso está trabajando mayormente de forma telemática o remota y se están tratando los proyectos de mayor urgencia. Y esto demanda un debate importante a nivel Congreso, pero también queremos que tenga un debate a nivel de la sociedad, porque es muy importante generar los consensos y escuchar a todas las fuerzas vivas que están involucradas en el tema: la cuestión de la producción, las empresas, pero también las asociaciones de defensa al consumidor, quienes trabajan vinculados a los temas de salud, asociaciones de nutricionistas que ya se han contactado con nosotros”.