A través de la consigna “nuestros derechos no están en cuarentena”, más de 80 trabajadoras se dieron cita por primera vez el 16 de abril a través de una plataforma virtual. La Escuela de Feminismo Popular Norita Cortiñas y la Asociación de Investigadoras de Historia de las Mujeres y Estudios de Género (AAIHMEG) convocaron ese jueves a las 17 a la “Asamblea de Trabajadoras en tiempos de Pandemia”. Desde entonces, cada semana a esa hora se encuentran un conjunto heterogéneo de trabajadoras esenciales, del Estado y del ámbito privado; docentes, migrantes, trabajadoras de la economía social y encargadas de comedores escolares, trabajadoras sociales, de la salud, de casas particulares, psicólogas, desocupadas, productoras rurales, sindicalizadas, precarizadas… Y cada una da cuenta de las particularidades con que la pandemia y el Aislamiento Social Obligatorio afecta a los pueblos y ciudades de muchas provincias: Catamarca, Jujuy y Mendoza, de Misiones y Santa Fe, de Buenos Aires, Chubut, Neuquén, Río Negro y Santa Cruz. Cada semana esperan reunir sus voces en un poderoso encuentro que no desconoce los impedimentos de la virtualidad, sino que ese es uno de los temas en disputa.

A lo largo de diez asambleas, el voceo de las mujeres viene construyendo un mapeo de las problemáticas más acuciantes. El trabajo y los cuidados, la violencia machista y la situación de las trabajadoras precarizadas fueron de las más discutidas. Y, sobre todo, se funda un reconocimiento en la propia desigualdad:

las trabajadoras nombradas como esenciales somos quienes no podemos quedarnos en casa, porque estamos sosteniendo la emergencia sanitaria con nuestros trabajos y nuestros cuerpos. En los barrios somos las que a pesar de la cuarentena seguimos asistiendo en comedores y merenderos con miedo y a la vez cuidado, pero eligiendo seguir alimentando a las familias, incluso a más que antes pues muchas se quedaron sin trabajo”. 

Pero la situación de quienes deben quedarse en su casa casas también fue compartida en las Asambleas: trabajadoras estatales, privadas, docentes de todos los sectores, se encuentran sobrecargadas porque siguen trabajando –ahora a costa de sus propios recursos- y cuidando en jornadas que se hacen interminables:

Sabemos que no todas atravesamos el aislamiento del mismo modo, las mujeres migrantes y refugiadas llegamos a esta pandemia en contextos de demasiada precariedad y vulnerabilidad, si acceso a la conectividad, aisladas y muchas veces sin ingreso salarial; similar situación atravesamos las trabajadoras de casas particulares, cuidadoras y auxiliares de cuidado de niñxs y adultxs mayores, que dejamos de percibir nuestros salarios porque se supone que recibimos la ayuda del Estado.”

En la tercera y cuarta asamblea se planteó profundamente la situación de las productoras rurales, de las trabajadoras de la economía social, solidaria y popular que han sufrido la cancelación de los proyectos productivos que aportaban a la generación de sus ingresos.

Conforme pasaban las semanas y se sumaban más voces a la Asamblea, se quiso dar cuenta de esa heterogeneidad organizando Mesas de trabajo; esos espacios reunirían a 3 temáticas que se presentaron con fuerza desde el primer encuentro: Condiciones y derechos laborales en la virtualización, Trabajadoras esenciales para la sostenibilidad de la vida y Salidas feministas ante las violencias.

Asamblea trabajadoras

A continuación reproducimos el texto manifiesto que resume las temáticas abordadas por la Asamblea:

Condiciones y derechos laborales en la virtualización; teletrabajo y empleo remoto

Desde el inicio de la cuarentena el teletrabajo es una dura realidad para nosotras; ponemos el cuerpo diariamente y con nuestros trabajos el mundo sigue funcionando, aún en esta inusitada coyuntura. Por eso nos preocupamos ante el tratamiento express de una ley de Teletrabajo, que también fue tema muy discutido en las Asambleas ¿Qué significa para las mujeres trabajadoras? El teletrabajo no es una novedad, a lo largo de la historia y en distintas oportunidades, sectores del capital han intentado avanzar con esta forma de organizar el proceso laboral para incrementar la productividad del trabajo, pero topándose con la resistencia de trabajadorxs organizadxs. Las docentes, las cuidadoras, las productoras sabemos que no todas las tareas son “teletrabajables” y que eso conlleva también la alteración de la jornada laboral, que no es respetada por el empleador.

La Asamblea es un espacio de organización que valora mucho, pero no se deja de evidenciar que la organización colectiva se ve dificultada en medio del aislamiento y que el teletrabajo va a profundizar discrecionalidad patronal.

teletrabajo

Trabajadoras esenciales para la sostenibilidad de la vida

Una demanda común, también reiterada en varias reuniones, es que la situación crítica de los cuidados sea considerada un asunto de todos y todas, una responsabilidad que debe ser puesta en discusión en todas sus dimensiones; lo mismo que la idea de sostenibilidad de la vida: es necesario repensar los cuidados más allá del horizonte doméstico y de atención a niñxs y adultxs mayores, sino como un reflejo de nuestras sociedades, de cómo de conciben a sí mismas: “Productoras, técnicas, campesinas sin tierras producimos alimentos sanos, constituyéndonos en nexo entre el campo y la ciudad; establecemos lazos con compañeras y organizaciones de diversas provincias a la vez que le hacemos frente al agronegocios y politizamos el consumo organizándolo colectivamente y socializándolo también con quienes no pueden pagar por los alimentos”.

En ese camino, se ha asumido como necesario el fortalecer cada vez más las redes de contención entre quienes se dedican a las tareas de cuidado, quienes gestionan hogares que no son los propios mientras están solas y sortean difícilmente los meses sin salario.

Asamblea de trabajadoras

Salidas feministas antes las violencias, los punitivismos, los racismos y las exclusiones en tiempos de pandemia

Las desigualdades siguen vigentes en tiempos de pandemia, lo sabemos cuando evidenciamos la tensión entre cuidados y seguridad: entre ellos, el acceso a la Interrupción Legal del Embarazo. Por eso desde la Asamblea denunciamos la desatención de la salud como violencia del Estado con sesgo de clase, racial, sexista especialmente violento con el colectivo trans. Exigimos campañas eficaces contra la violencia sobre las mujeres, pues los femicidios, los travesticidios y transfemicidios tampoco están en cuarentena.

Transitamos 10 asambleas construyendo entre todas, entre experiencias y saberes, demandas y palabras. Sabemos que cada jueves no nos encontramos todas, en cada semana se reedita la discusión sobre la falta de conectividad. Pero las muchas que estamos somos un megáfono de lo que pasa en la Asamblea: lo socializamos, lo multiplicamos y nos damos como tarea, semana a semana de invitar a otras y si eso no es posible, portar sus voces con nosotras.

¡Nuestro feminismo no está en cuarentena!

Asamblea de Trabajadoras en tiempos de Pandemia

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