Escribe: José G. Giavedoni (*)

¿Dónde está Facundo Astudillo Castro?

“Charlie [Haden] no es un contrabajista de jazz, es… otra cosa.
No toca notas, hace filosofía”
Pat Metheny

En los albores de la Guerra Civil Española, un 18 de julio de 1936 como dice la canción, aunque la fecha precisa sea incierta, el Partido Comunista de España fundaba en Madrid el 5° Regimiento sobre el antecedente de las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas (MAOC). Como dirá Dolores Ibarruri, Pasionaria: “Al 5° Regimiento ofrecieron su inteligencia y su trabajo escritores, poetas, artistas, pintores, escultores que en el heroísmo popular hallaban un venero inextinguible para sus creaciones artísticas alternando, a veces, la pluma y el fusil”. Es el caso del poeta Rafael Alberti que en el mismo 1936 escribirá:

Mañana dejo mi casa,
Dejo los bueyes y el pueblo
¡Salud! ¿Adónde vas, dime, dónde?
– Voy al 5° Regimiento.
Caminar sin agua, a pie,
Monte arriba, campo abierto,
Voces de gloria y de triunfo
¡Soy del 5° Regimiento!

Dolores Ibárruri, la Pasionaria, durante su discurso celebrado en el campo de Mestalla el 23 de agosto de 1936.

Treinta y cuatro años después, un joven contrabajista de jazz nacido en Iowa, EEUU, volverá a reavivar las llamas de la resistencia antifascista y del 5° Regimiento pero, en esta ocasión, desde la música. El Jazz, una vez más, escupirá esa molestia y parirá un grupo de músicos encabezados por Haden y Carla Bley que intervendrán en diferentes momentos alzando su voz y su lenguaje, haciéndolos jugar en determinados momentos claves de la historia y de las luchas políticas.

El joven Charlie Haden, si bien comienza a pisar en la escena del Jazz más temprano, es con el disco “The Shape of Jazz to Come” de 1959 de Ornette Coleman donde toma impulso y relevancia. Se trata de uno de los discos referentes del Free Jazz y Haden participa como bajista en el mismo. También será parte del staff que graba un disco emblemático, atrevido, incómodo y molesto, también de Ornette Coleman, “Free Jazz” de 1961 donde todas las reglas son barridas de un plumazo. En ambos discos encontramos un Coleman irreverente que hasta se permite tocar un saxo de plástico para advertir a toda la profesionalización del jazz académico que lo lúdico conjugado con lo revolucionario anida en el corazón mismo de la música negra.

Charlie Haden

Dirá Haden: “Ornette me enseñó a no pensar en categorías ni en géneros sino en belleza y en crear algo nuevo que no existía antes”, toda una declaración de principios en un ambiente que se prestaba cada vez más a los marcos y moldes de la industria del entretenimiento. Por ello, la belleza como fuerza política y como herramienta de militancia que enarbola como músico será su sello distintivo, la pluma y el fusil de los que hablara Pasionaria se materializarán en su lenguaje musical y su contrabajo.

No hay forma de conocer y apreciar a Charlie Haden, sin esa sensibilidad y ese profundo amor hacia los pueblos oprimidos, una suerte de “nuevo hombre” como supo decir uno de sus referentes, el Che. Junto al cuarteto de Ornette Coleman participa del Festival de Jazz en Portugal en noviembre de 1971, plena dictadura de Salazar. Allí se ponen a tocar un tema que Haden se lo dedica a los movimientos de liberación de Angola y Mozambique y por lo que es arrestado por la policía, pasando la noche detenido y obligado a abandonar el país de inmediato. Además del episodio, lo curioso es que la canción en cuestión que estaban tocando se titulaba “Song for Che”.

Construirá una carrera junto a los más grandes músicos de ese momento, entre los que sobresalen Art Farmer, Keith Jarrett, el guitarrista Pat Metheny y el trío junto a Egberto Gismonti y Jan Garbarek. Muchos discos sobre sus espaldas. “Alone together” de 1997 junto al saxo de Lee Konitz y el piano de Brad Mehldau. Por otro lado, junto a Keith Jarrett grabarán en 2010 un enorme disco llamado “Jasmine. Estos dos monstruos se volverán a encontrar en 2014 para grabar “Last dance, también editado por ECM, solo piano y bajo, una calidez y un equilibrio que quita el sueño. Todos standards clásicos del jazz que los retrabajan, los mastican, se lo van pasando uno al otro hasta que adquieren una forma acabada. El jadeo característico de Jarret es infaltable cuando se concentra y se encierra en su mundo de creación. Los últimos dos temas son despedidas que, confieso, lastiman un poco, entristecen diría; ¿premonitorias? No lo sé, lo dudo y suelo desconfiar bastante de ellas, pero esa coincidencia golpea y fuerte.

En 2004 se realizó un homenaje a Julio Cortázar en México y fue invitado Haden. Allí realizó está declaración: “Soy autodidacta, mi entrenamiento musical viene de cuando era un niño que cantaba música country, y esa es mi escuela. Yo toco lo que siento y, ojalá, con las notas correctas. Ya no pienso en lo que toco como jazz, no me gusta hablar de música en términos de categorías… Pienso en mí como una persona que trata de ser lo más cercana posible a la vida. Soy así cuando estoy tocando y procuro serlo en la vida cotidiana. Cuando toco música toco la vida”. Es una de las más grandiosas declaraciones de amor y vida en torno a la música. Cuando toco, toco vida, dicho por un músico de calidad, comprometido políticamente con la dignidad de los pueblos, jugado por ello, es una declaración y una referencia. Música y vida, escuchar a Haden es una caricia al corazón rudo, áspero y curtido de los pueblos.

Charlie Haden en 1978.

Estaba cerrando la convulsionada década del ’60 con sus protestas y luchas. La década de Memphis, Tlatelolco, París, Vietnam, Angola, Córdoba, Rosario. Esa década que fecundó resistencias y sueños de revolución, también de ese conflicto generalizado supuró un arte comprometido. En diciembre de 1969 se meten al estudio de grabación una banda importante de músicos y en enero de 1970 se edita “Liberation Music Orchestra“, primer álbum de una experiencia colectiva itinerante de un jazz con conciencia política y cuyo referente es Charlie Haden pero que involucra a varios referentes fundamentales en esta experiencia, entre ellos la enorme Carla Bley. Lo acompañarán Perry Robinson en clarinete, Gato Barbieri en saxo tenor, Dewey Redman en saxo alto, Don Cherry en corneta y flauta, Michael Mantler en trompeta, Roswell Rudd en trombón, Bob Northern en cuerno y campanas, Howard Johnson en tuba, Sam Brown en guitarra, la ya mencionada Carla Bley en piano, Paul Motian en batería y Andrew Cyrille en percusión.

Este disco es la carta de presentación y un manifiesto de compromiso con los pueblos oprimidos del mundo. La tapa del disco es perfecta, simula ser una movilización, una protesta con una pancarta con consigna. Cuenta con canciones de la guerra civil española y del repertorio revolucionario de América Latina, el objetivo estratégico de este disco es la denuncia del gobierno de EEUU por la guerra de Vietnam y los bombardeos. El objetivo inmediato, un tributo a los revolucionarios del mundo. El de alto alcance, contribuir a la visibilización de las luchas de los pueblos oprimidos. La metodología, reavivando la figura del 5° Regimiento, esa formación político-militar creada para hacerle frente al bando nacionalista.

El primer disco de 1970 cuenta con ocho canciones, entre ellas “El quinto regimiento” y “Los cuatro coroneles” de la Guerra Civil Española, ambas en una misma composición. Como mencionamos al comienzo, el 5° Regimiento es la organización militar que crea en julio de 1936 el Partido Comunista Español para luchar contra el fascismo y por la República y cuyo Himno se convierte en canción popular:

El dieciocho de julio
En el patio de un convento
El pueblo madrileño
Fundó el quinto regimiento.
Anda jaleo, jaleo,
Ya se acabó el alboroto,
Y vamos al tiroteo,
Y vamos al tiroteo.
Con Lister y Campesino,
Con Galán y con Modesto,
Con el comandante Carlos
No hay miliciano con miedo.
Con los cuatro batallones
Que a Madrid están defendiendo
Se va lo mejor de España,
La flor más roja del pueblo.
Con el quinto, quinto, quinto,
Con el quinto regimiento,
Madre, yo me voy al frente
Para las líneas de fuego.

También en este disco con aquella canción llamada “Song for Che” que mencionáramos más arriba, donde hacen una mixtura muy emotiva con “Hasta siempre” de Carlos Puebla y en donde el propio Haden se luce con el contrabajo.

Sería injusto decir que la Liberation es una reunión de músicos que se juntaron para grabar canciones nostálgicas de la izquierda. Porque detrás de ello parece haber un concepto de acción e intervención sobre el campo artístico-político, la Liberation Music Orchestra es la guerra de guerrillas en el jazz. No tiene existencia permanente, se reúnen para hostigar sobre un blanco, prepararse, golpear y volver a replegarse, una suerte de golpe sorpresivo desde una formación irregular para lograr un objetivo concreto y específico. Eso parece ser la Liberation Music Orchestra, muerde, hiere y se repliega. Éste es uno de los puntos destacables de esta experiencia, aplican el principio de la guerra de guerrillas para la música. Los diferentes discos que grabarán a lo largo de los años, tienen un objetivo estratégico bien marcado y pueden ser leídos bajo esta idea.

Su primer disco de 1970 contra EEUU en Vietnam, en 1983 graban “The Ballad of the Fallen” contra EEUU y su injerencismo en Centro América con un repertorio que va desde canciones de la guerra civil española hasta las canciones de protesta latinoaméricas mientras se suceden las luchas en Nicaragua y El Salvador, en 1990 editan “Dream Keeper” cuya temática es en torno al apartheid y en 2004 “Not in Our Name” contra la política belicista de Bush, donde dirá: “He vuelto con la Liberation porque seguimos viviendo en un mundo donde reina la crueldad, la avaricia y la devastación; un mundo gobernado por mentalidades cerradas, el ejemplo perfecto es Bush. Por eso, ahora más que nunca, necesitamos de la belleza”. Se trata de una formación irregular, la situación los interpela y lo convocan, se reúnen con el fin de ofrecer un mensaje que pueda contrarrestar la maquinaria mediática que opaca del imperialismo. Ante un enemigo inmensamente más poderoso, ese modo de operar es el único posible.

La Liberation Music Orchestra, en Keystone Korner (1977). Carla Bley al piano, Michael Mantler, Charlie Haden contrabajo, Don Cherry en trompeta. FOTO: Todd Barkan.

Los discos de LMO son grabados y publicados en momentos políticos específicos. Todos sus discos han sido motivados en términos estratégicos, un móvil político los convoca, pero sin subordinar la estética a la política, conjugaron una y otra reconociendo, al mismo tiempo, que toda apuesta artística moviliza, pone en juego una forma de comprender, ordenar, jerarquizar el mundo, es decir, una política. Por ello, no sería exagerado decir que la Liberation Music Orchestra resultó ser el brazo musical de un grupo de músicos con espíritu revolucionario dispuestos a participar en la disputa política a través del lenguaje que mejor manejaban.

Charlie Haden contrajo polio de pequeño, lo que le causó muchos problemas a lo largo de su vida. Sus efectos degenerativos finalmente le ocasionaron la muerte a los 76 años en 2014. Parafraseando al propio Haden, ahora más que nunca volvemos a necesitar de la belleza y en un nuevo julio, no olvidar nunca a nuestros compañeros y compañeras también es tarea de un revolucionario. Cuando vuelven a soplar vientos reaccionarios que anuncian tempestades fascistas, el 5° Regimiento siempre será nuestro horizonte y la Liberation volverá a hacer sonar sus fusiles una vez más.

(*) Docente e Investigador UNR-CONICET