Marcos Carbonelli, licenciado en Ciencia Política UBA y doctor en Ciencias Sociales por la UBA, Investigador adjunto en CONICET y docente en la Universidad Jauretche y UBA, en comunicación con #NoNosQuedaOtra AM740 Radio Rebelde en el marco de la columna “Ciencia en Alpargatas” de Liberación UCyT, con Mariano del Pópolo, para hablar de la incidencia de la Iglesia evangélica en la política argentina y su rol en territorio como actor de la sociedad.

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Marcos Carbonelli
Marcos Carbonelli.

Evangelismo en Brasil

“A ver, el caso de Brasil y el caso de Argentina. Siempre funcionan como espejo, uno puede pensar mejor el caso de Argentina mirando lo que pasa en Brasil. Cierto es que desde hace mucho tiempo en la vida política brasileña los grupos evangélicos son los partícipes plenos; y hace bastante tiempo que están con una notable fuerza en la vida política de este país. Primero no solamente con Bolsonaro sino que hay que irse para atrás para entender su presencia; ya en la década del noventa tenían cierta capacidad de presión y acción política. La famosa Bancada Evangélica llegó a la gobernación del Estado de Río de Janeiro; el vicepresidente de Lula es evangélico (José Alencar, de la segunda presidencia). Entonces se trata de un caso donde realmente las iglesias evangélicas lograron, en algunos sectores de Brasil, un nivel de profesionalización al momento de hacer política, donde casi funcionan como partidos paralelos si se quiere; la capacidad de poder formar cuadros, de seguirlos, de actividad política, de negociar con los partidos políticos ‘singulares’ votación de leyes y demás. Una participación muy fuerte en las políticas sociales. En el programa de Lula de ‘Bolsa Familia’, la Iglesia evangélica junto con la Iglesia católica eran actores mediadores muy importantes”.

“Entonces Brasil es un ejemplo paradigmático de la región. Luego, tiene diferentes correlatos y bajadas en cada país; y no es igual ni es idéntico. Yo por ahí discuto un poco la idea de que Bolsonaro llegó a ser presidente de Brasil únicamente con el apoyo evangélico; es un elemento más, una pieza más, en un panorama más amplio donde también hay que entender el propio proceso de erosión del poder del PT. Por otro lado, obviamente Bolsonaro no llega únicamente con los votos evangélicos, también hay votos de muchísimos católicos; entonces es un rompecabezas más difícil de armar”.

Bolsonaro, de don nadie a presidente de Brasil.

“En Argentina no inciden en el cuarto oscuro”

“Bueno, el capítulo argentino es distinto. Primero porque no funciona como Brasil el sistema político argentino ni tampoco las identidades políticas son idénticas. En la Argentina, más allá de la crisis del 2001 y todo el proceso de fuerte crítica a la clase política, las identidades políticas gozan de buena salud. Cuando uno mira las votaciones que se hacen cada dos y cuatro años, lo que prima ahí son identidades políticas de largo aliento, cálculos con respecto a cómo fue la economía personal; digamos, no son las identidades religiosas las que primarían, o las que incidirían, en el cuarto oscuro”.

“A mi me gusta decir que el mundo evangélico es uno más plural que sus propios medios, a veces más de lo que las propias iglesias están dispuestas a reconocer. Es muy amplio, estamos hablando de casi un 15% de la población argentina. Ya con ese número uno puede decir que atraviesan todo el espectro ideológico. Uno puede encontrarse evangélicos movilizados políticamente y afines al peronismo y no tanto al macrismo como también podemos encontrar expresiones de esto pero a nivel provincial, regional. Es un mosaico mucho más plural que, por ahí, cierto discurso mediático que están dispuestos a presentar”.

¿Progresistas o conservadores?

“Ahí hay un problema analítico. Lo progresista y lo conservador son como dos categorías que no son muy útiles a la hora de analizar a este actor. Porque por ejemplo uno puede encontrar, a nivel territorial, pastores súper comprometidos con causas que uno podría a priori denominar progresistas; como ser que cada chico tenga un plato de comida en su mesa cada mediodía, que son fuertes animadores de la defensa de las mujeres frente a la violencia de género, que te hace un laburo de hormiga muy importante con el tema de adicciones y demás. Pero por otro lado cuando vos les preguntas, no están a favor de que el aborto se legalice. Entonces es complicado encasillarlos a muchos de ellos en progresistas o conservadores. Obviamente que después hay acentos, hay actividades, pero uno puede encontrar complejidades en el mundo de lo social; no son categorías fáciles de utilizar al momento de clasificar, por así decirlo, a estos actores”.

“Si es cierto que hay sectores dentro de ese mundo evangélico que tienen proyectos más definidos a nivel público y que sí tienen una agenda mucho más clara con respecto a como posicionarse o qué posición tienen en materia de, por ejemplo, avance o no de derechos sexuales y reproductivos. Eso también existe y ahí hay un sector claro que tiene un paquete definido con respecto a eso”.

Marcos Carbonelli junto a Howard Becker; a quien define como el mejor sociólogo del siglo xx.
Marcos Carbonelli junto a Howard Becker; a quien define como el mejor sociólogo del siglo xx.

Historia en Argentina

“Una de las hipótesis que yo planteo en mi libro (y disculpen la autorreferencialidad), es que el mundo evangélico si bien tiene un carácter muy plural, como conjunto está protagonizando un proceso de legitimación sociopolítica muy importante. No hay que olvidar que históricamente (siglo XX) en Argentina fueron una minoría religiosa perseguida. Digamos, en varios pasajes de la historia, sobre todo cuando la identidad nacional hacía un equivalencia con identidad católica; incluso fueron perseguidos en democracia, hacia fines de la década del ochenta e inicios del noventa circuló en varios ambientes políticos y mediáticos la idea de asociar a los evangélicos con una secta, una secta de lavado de cerebro. Si uno compara ese momento de persecución ahora, y lo ve en un momento totalmente distinto, bueno lo que explica esa diferencia o esa distancia, es que con motu propio han protagonizado un proceso de legitimación; trabajando mucho sobre seguridad pública y sobre todo también en pos del reconocimiento de otros actores hacia su trabajo político. En primer lugar, de porqué hoy son actores importantes en la escena pública argentina, tiene que ver con un trabajo social muy destacado; a nivel de asistencia social, trabajo en las cárceles con los pabellones evangélicos, trabajo con los consumos problemáticos de drogas. Trabajos todos que han sido muy autogestionados, que a sus inicios no contaban con ningún tipo de subvención o ayuda por parte del Estado. Como en la Argentina existe un problema sistémico para que las políticas sociales lleguen al territorio y alcancen a sus beneficiarios originales, frente a esa imposibilidad recurrente y así como históricamente ese trabajo ha sido suplido por la Iglesia católica, bueno en los últimos años hubo un reconocimiento por parte de la clase política de que existían actores a nivel territorial que también podían servir de correa de transmisión y rueda de auxilio”.