Escribe: Tomás Matamoros

Luego de seis años sin subirse a un cuadrilátero, el púgil argentino Sergio Martínez volvió al ring y derrotó sin ningún problema al español José Miguel Fandiño en el séptimo round y por nocaut. La contienda tuvo lugar en un estadio llamado El Malecón ubicado en Torrelavega, España.

A los cuarenta y cinco años, Maravilla lejos de colgar los guantes, tuvo un regreso lleno de gloria ante la mirada de 1100 personas. Quizá no fue el contrincante más duro, pero para volver fue un buen desafío. Lo tiró a la lona con un gran trabajo en cuanto a combinaciones de movimientos de brazos y piernas, y después de tantos años dejando atrás su dura caída contra Cotto en el Madison Square Garden, volvió a cantar victoria.

Maravilla Martínez volvió al ring.

Un día después de la pelea, el argentino mantuvo una charla sobre la misma, en vivo mediante la red social Instagram y afirmó que “poco a poco lo vas enfriando y a tu rival lo dormís, lo Riquelmeás. Pisás la pelota, eso quería hacer yo en el combate. No voy a apurar, si Fandiño no es rápido, quería apagarlo de a poquito. Lo más importante para mí era la distancia y por momentos pude lograr conectar desde ahí”.

Además comentó que “conecté con la pelea, fueron seis años y tuve la inteligencia como para poder crear los momentos que necesito en el ring, que es lo importante. Cómo pegar y cuándo hacerlo. También ver dónde pegar. No era fuerza, no era velocidad, no me hacía falta. Van a ser los combates así”.

Festejo.

Ante las insistentes preguntas sobre cuándo será su próxima jornada, Maravilla confirmó que será entre último fin de semana de noviembre, o el primero de diciembre. También dijo que quiere un buen record de contrincante. No confirmó ningún nombre, pero sí dijo que había varias nacionalidades dando vueltas, ¿tal vez un italiano?. Otra posibilidad que se barajó fue un hermano del mexicano Canelo Álvarez, pero fue descartada debido a los nueve años que lo mantienen alejado del box. Por el momento hay varias opciones, pero ninguna es certera. El lugar de la pelea sí se mantiene en el viejo continente.