Al cumplirse este 3 de septiembre los cien años del nacimiento del artista León Ferrari, Revista HAMARTIA vuelve a editar las vivencias recogidas en su paso por el taller del artista, allá por junio del 2013. 

Jueves 3 de septiembre del 2020

Escribe: Silvana Jáuregui

Como si hubiera estado en el taller junto a nosotros, fuimos descubriendo en cada paso de sus pasos el mundo Ferrari. Fue en el mes de junio del 2013 cuando recorrimos su taller de la mano de Yaya Firpo – artista plástico entrerriano y único asistente que tuvo Ferrari en los últimos 10 años -. Pero un 25 de julio sucedió su partida definitiva.  Por lo que hoy transcribir las preguntas realizadas cuando hablan en presente a pesar de su ausencia, no solo nos conmueve, sino que nos anima la posibilidad de transmitir ese último recuerdo.

Comenzamos el recorrido por ese lugar del  taller donde se inicia el proceso de producción. Abarrotado de materiales diversos pero prolijamente clasificados. Asoman: estatuillas de santos y diablos – comprados en santerías de Once y también de Liniers -, pájaros, hombrecitos,  aviones de guerra .Diferentes  soportes:  estructuras de poliuretano sobre bases de alambre que van tomando forma[1] y maquetas tridimensionales sobre base de madera fibrofacil  con divisiones de cartón,  formando  laberintos,  pegadas con cemento de contacto y pintadas con esmalte sintético para  reforzar la estructura además de  pequeños moldes  y sellos (con hombrecitos, camas, escaleras) que se relacionan con la serie de heliografías realizadas en Brasil durante el exilio.  Materiales de todo tipo llenan las estanterías.

 

Globos enormes y mundos decorados  penden del cielorraso interviniendo el espacio. Desde  su bella apariencia  irrumpen a la vista cucarachas o aviones de guerra, hecho característico presente en la obra de León.  Obras emblemáticas como los caireles exhibidos en la muestra “Otras bestias” del 2011 en el Palais de Glace y otras no tan conocidas,  enmarcan una enorme mesa abarrotada de ideas y bosquejos. Desde este espacio inicial de Creación,   abordamos  el taller de Ferrari.

En el taller, las obras de Ferrari, tienen una particularidad: están Expuestas, se pueden ver, oler y tocar. Describimos aquí alguna de las salas.

Frente a nosotros, en un hall central,  enormes estructuras de alambre dan cuenta de su “obra sonora o instrumental”. Nos dice Yaya que generalmente este tipo de obra es utilizada por  músicos que hacen intervenciones realizando conciertos o acompañando coreografías de tenor abstracto. Pero también cuando están expuestas está permitido tocarlas para que el público en general pueda experimentar sonidos y sensaciones. Las obras más voluminosas y la gran producción fueron a partir del 2004. Es a partir de la muestra en Recoleta donde empieza a ingresar más dinero, dándole la posibilidad de tener un espacio más importante para desarrollar sus trabajos y proyectos. Hay una obra sonora bastante grande que estuvo en Tecnópolis. Es una réplica de una obra que en realidad estaba en una plaza de San Pablo, pero la sacaron por la construcción de una autopista, entonces se hizo acá una reproducción móvil para que se pueda transportar.

La sala que da a la calle es el “espacio de trabajo de León”. Aquí están todas sus cosas, nos dice Yaya y agrega, ahora hace un tiempo que viene muy poco,  pero cuando viene trabaja aquí. Todos hicimos un largo silencio. En un lateral de un armario una foto de León en el rodaje de la película “El artista”, de Mariano Cohn y Gastón Duprat.[2] También nos cuenta que en el año ’59 Ferrari fue también productor. Oski hizo un dibujo sobre la primera fundación de Buenos Aires y Fernando Birri la filmó. Ferrari hizo un aparato para mover un cuadro,  lo filmaron en su casa. Se llamaba “La primera fundación de Buenos Aires”.

Un trabajo inconcluso de León sobre un atril, con grafismos, Yaya nos cuenta que son pruebas que León hace. Sus pinturas y paletas, todo está allí, a la vista. También esferas cuelgan del techo, que datan de los 90, de diferentes materiales, hay de  telgopor con cobertura de cartapesta de papel arrugado,  que están escritas y hay otras que son de alambre donde la trama juega un papel central en el diseño.

Las vitrinas y otros muebles son de una casa de remate en Moreno. Estatuillas románticas de porcelana, caballetes,  vitrinas o  sillas que ya no están,  porque se usaron para la obra de los músicos, eran cosas que a León le gustaba comprar. En un costado, un oleo con un retrato de mujer,  autoría de su padre que era arquitecto, fotógrafo y pintor, como decía León un gran personaje. También dos cuadros con dibujos de Felipe Noé. Nos cuenta que León tiene muchos regalos de artistas, que en su momento eran jóvenes y no tan conocidos, pero que hoy muchos de ellos son reconocidos mundialmente como por ejemplo Carpani  y que la idea es hacer una muestra con todas ellas, se llamaría “los amigos de León”.

En el patio – jardín de la casa, plantas y enredaderas intervienen y modifican una inmensa obra sonora. También nos muestra una prueba en bronce, de las obras que se hacen en poliuretano. El motivo es que el poliuretano tiene una vida y con el paso del tiempo  se empieza a destruir solo. Además hay que cuidarlo de la luz porque se sigue expandiendo. Se están haciendo en Italia réplicas con escaneo digital, que luego se pasan a bronce.

Subimos al primer piso, en la pared de la escalera obras enormes,  pintadas con escritura inasible abarrotadas de signos y significantes, nos conducen a una nueva sala. “Nosotros le decimos la habitación de las “cacas””. Desde los años 80 León trabaja sobre los “Juicios Finales”, haciendo la crítica sobre la visión que tiene la Iglesia de cómo vamos a terminar todos. Entonces lo que hay son pajaritos, palomas y gallinas defecando arriba del Juicio Final de Miguel Ángel de la Capilla Sixtina y de otros artistas que representaron los juicios finales.

Con relación a este tema, hay una serie que se llama “Ideas para Infierno”, Yaya nos cuenta que León dice: “yo por lo menos propongo quemar santos de yeso  y no como la iglesia que propone quemar seres humanos”, agregando que hay una contradicción entre lo que dicen los derechos humanos acerca de que “la tortura de todo tipo está prohibida en el mundo”, pero sin embargo a la iglesia, se la deja decir que “si nosotros nos portamos mal vamos a arder en el infierno durante toda la  eternidad”.

Eso es una tortura psicológica, un miedo cultural que te mete esta religión, agrega Yaya.  Hay mucha gente que me dice “yo soy ateo”, entonces le digo que vengan al taller a cortar cabezas de santos como hago yo para hacer obra o meter un tornillo en la cabeza de un santo para agarrarlo, en realidad no todo el mundo se anima.

¿Cómo llegás a conocer a León ?

Me lo presentó un amigo. León necesitaba un trabajo específico que era pasar una obra de una dimensión a otra. En esos días estaban los preparativos para la muestra que se hizo en el 2004 , donde hubo que restaurar mucha obra a la vez que rescatar obras de otros lugares, pedirlas prestadas y también construir mucha obra. Fue un preparativo bastante importante para una muestra de mucha envergadura. A partir de todo lo que sucedió en Recoleta es cuando León empieza a tener otra popularidad, no solo en el ambiente artístico sino también a nivel popular. El trabajo cambió en el taller y León empezó a necesitar un ayudante y así fue como ya hace más de 10 años que compartimos el trabajo y el espacio. Aprendí sobre todo a trabajar sobre “el tema”,  más allá de los distintos materiales que se utilizan.

¿Qué pasó en el 2004, en el Recoleta? [3]

Fue en esa emblemática Muestra cuando León protagonizó el principal enfrentamiento con la Iglesia y el entonces arzobispo Jorge Begoglio, hoy el papa Francisco.

En la retrospectiva presentó piezas como La civilización occidental y cristiana, un Cristo crucificado en un bombardero estadunidense; una imagen de la cantante Madonna desnuda frente al papa Juan Pablo II, y frascos con preservativos pintados con la imagen del sumo pontífice. Entonces el arzobispo calificó de blasfema la obra de Ferrari y pidió en reiteradas ocasiones cerrar la muestra, pero León contestó acreditando delitos de la iglesia en Argentina.

En una sala del segundo piso  encontramos obras de aquella muestra, que en su momento escandalizaron a los fervientes católicos. Fue en esta muestra cuando los ataques de ira devinieron en una carta de repudio escrita por el cardenal Jorge Bergoglio, también incidentes en la sala, amenazas de bomba, destrucción de obras, manifestaciones, rezos en la entrada, una misa en desagravio convocada el día de la Virgen, y finalmente la censura.

Nos impactó porque estaba rota y exhibida,  una obra que pertenece a una serie,  “el papa con gorila”. Nos cuenta Yaya que hay una que se hizo con una caja grande  donde está la cara de Bergoglio junto a un gorila que tiene un sensor de movimiento, entonces cuando pasa la gente, el gorila baila en frente de Bergoglio. Estas obras aluden al poder eclesiástico histórico que ejerce la institución en temas coyunturales como la penalización del aborto, la sexualidad y la prohibición del preservativo

Esta obra no tenía nombre, pero después que la rompieron  León le puso nombre y se llama: “Gracias cardenal Bergoglio”, esta obra estaba en la muestra del Recoleta y el día de la inauguración apareció un señor vestido de blanco y con una botella  empezó a romper las obras y entre otras cosas rompió esta.  León de alguna manera le agradece a Bergoglio porque a partir de ese momento todo el mundo empezó a conocer su obra. Si bien León era una persona conocida dentro del ambiente artístico empezó a ser conocido por muchas más personas, diría mundialmente. Recuerdo que en ese momento mucha gente que no tenía idea de lo que es el  arte,  empezó a hablar de León Ferrari.

La obra cumplió el efecto buscado. Generar discusión sobre temas de la iglesia. En un momento León me dijo que  durante mucho tiempo estuvo buscando tener esa discusión y sentía que a partir de ese momento lo había logrado, había logrado que se discuta sobre los temas que él creía que debían tener una buena discusión entre la gente.

¿Cómo es León como maestro?

León no tiene una formación académica en el arte, el es de profesión ingeniero. Es autodidacta y no ejerció la docencia de manera formal, nunca tuvo alumnos ni se dedicó a la docencia. León enseña facilitando el intercambio. Cada vez que estamos trabajando o desarrollando alguna idea me hace colaborar preguntando mis pareceres, si le agregaría o quitaría algo a la obra. También permite que se discuta sobre el proyecto. A veces sobre estructuras pequeñas ya terminadas por León me pide que haga en escala una mucho más grande.  Para mí esto resultó ser muy enriquecedor.

Desde los años 60 León comienza a desarrollar su obra de tenor más político. Esas formas que materializó en obras emblemáticas[4] se reflejan en su actitud cotidiana. ¿Concretamente, en el día a día  habla de política?

Es una persona que continuamente habla de política y  aquello de lo que habla después se ve plasmado en la obra que realiza. La polémica obra “Civilización occidental y cristiana” (1965) fue censurada y recién expuesta en tiempos de la destrucción de las Torres Gemelas, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba). Un cristo crucificado en un avión norteamericano FH-107, usado en la guerra de Vietnam, remite al Guernica de Picasso.

Lo que él dice a diario es lo que después se puede ver en la obra. También su obra política tiene que ver con sus propias vivencias. Obras sobre la dictadura, sobre la Iglesia tienen que ver con lo que él ha vivido.[5] Por lo que ese es su enfoque más directo.

Sobre Yaya Firpo

En las composiciones de León resalta la trama como un componente fuerte de la idea, incluso en la expo del Conti, tu obra también tiene ese sentido. ¿Creés que allí está la influencia de Ferrari?

Lo que hay en el Conti es solo una serie dentro de lo que es mi obra. Allí trato también de plasmar mi visión política  y esa serie que está ahí trata de fronteras, fundamentalmente de inmigración. Fui rompiendo mapas, tratando de romper la idea de la frontera política, para poder empezar a formar fronteras artísticas y que la línea entre un país y el otro sea solamente una elección si se quiere estética. Jugas con eso, jugar a pelear a la idea política de: “vos sos de acá y vos sos de allá”. Seguramente está relacionado con lo aprendido y con lo visto. Desde ya que la obra de León tiene que ver con lo que yo hago. Es más, concretamente empecé a hacer arte político o me dediqué más al arte contemporáneo a partir de conocer a León. Antes estaba peleado con lo nuevo, por mi formación tenía una concepción del arte mucho más tradicional. Hay que saber entrar al mundo del arte contemporáneo y pensar no tanto en función de las pinceladas sino pensar en función de las Ideas. Todo esto me lo transmitió y me lo enseñó León.

El 25 de julio León Ferrari nos dijo adiós, tenía 92 años. Quedan las vivencias de un gran constructor de sentidos  y su Taller, una conjunción  abarrotada de objetos y de  proyectos novedosos. Un artista transgresor, comprometido y solidario.

Un hombre  expuesto a todo.

 

Memoria Abierta, Testimonio de León Ferrari, Buenos Aires, 2001

Su hijo Ariel Ferrari, militante montonero, está desaparecido desde febrero de 1977, muerto presuntamente en un enfrentamiento con las fuerzas represivas donde habría participado el oficial de la armada Alfredo Astiz. León muestra durante la entrevista las presentaciones que hizo por Ariel ante la Justicia y diversos organismos.

…[Justifico la guerrilla con todos sus errores…cuando hablamos de “guerrilla”…mi idea es que nosotros estamos en una especie de guerra oculta donde todos los días muere gente (chicos, mujeres mal atendidas, esa población que vive cada vez más en la miseria, no solo la miseria del hambre, sino que se agrega la miseria de la represión, de la policía, del maltrato al pedirte documento por portación de cara. Entonces pienso que la respuesta de esa violencia es el chico que roba el pasacasete, el que asalta, el mismo que tiró la piedra en la autopista de la Plata. Creo que la guerrilla es una mínima respuesta a la violencia que sufre parte de la población. Así que la guerrilla con todos sus errores fue un intento de un grupo de gente para remediar esto, claro que jugándose la vida. Se equivocaron, perdieron. Pero la pérdida no es solo lo que pasó con los chicos sino “el descrédito de la violencia”… fue entonces que el sistema contestó con la violencia de la represión que nunca será tan terrible como la represión que sufre hoy la clase que está excluida de todo…]

…[Cuando el golpe del año 76 hablé con un abogado…él me dijo que el que siembra vientos recoge tempestades y yo le pregunté si ese era un párrafo de la constitución, si forma parte de nuestra justicia esa conclusión. Las cosas se pusieron cada vez más duras, empezó a desaparecer mucha gente conocida…]

…[En el 98 hice una presentación en el episcopado para saber quiénes eran los capellanes que habían estado en la Esma… me dijeron que me tenía que dirigir al vicario del ejercito, del obispado castrense…después de idas y vueltas llegamos a obtener un listado ( lee los nombres y apellidos) pero esto va muy lento… el Cels está ardiendo de problemas y denuncias…lo comprendo…][…El sentido principal es hacer la denuncia, tratar de saber que pasó. Es una forma de recordarlos y además de denunciar a los represores de la Igesia. La iglesia es la única institución que no ha dado ninguna información. Hay 250 de ellos dedicados a conformar( como dicen ellos) a las fuerzas armadas pero ninguno, creo, ha dado información sobre lo que sucedió…será que están bajo secreto de confesión?..]

…[Finamente llegó el pedido que hiciéramos las preguntas por escrito. Junto con el Cels redactamos 70 preguntas donde les preguntábamos cosas terribles…más que preguntas eran respuestas, pero no hemos conseguido nada aún. Estoy esperando la negativa para publicarlo, para dar cuenta que la Iglesia que hoy está hablando de derechos humanos…]

…[Sobre el Parque de la Memoria…le dije a Raquel que creía que la sociedad que la estaba haciendo, es la misma sociedad contra la que ellos luchaban. Esto es una cosa del arte y que el arte es poco recomendable para estas cosas pero que pensaba que era un monumento que se olvidaba de la lucha de ellos…Les mandé una carta con mis pareceres, igual de todos modos creo que tienen derecho a hacerlo.]

 

 

 

[1] No es un material tardío en su uso, sino que Ferrari ya lo conocía, solo que empieza a trabajar con él en el 2005. Lo más conocido es una serie de músicos que se hizo y que está en el Haroldo Conti y hay otros en exposición permanente en el Teatro Argentino de la Plata.

[2] “León Ferrari, Horacio González, director de la Biblioteca Nacional  y Fogwill hacen de compañeros de geriátrico de Laiseca, un “artista plástico genial”.  León Ferrari acepta el convite por su amistad con el guionista y también actor de la película, Andrés Duprat  (además, director nacional de Artes Visuales) y por lo que considera una oportuna narración crítica sobre el mundo de las artes plásticas”. Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/2-9840-2008-04-20.html.

[3] La gran retrospectiva de León Ferrari en el 2004,  en el Centro Cultural Recoleta  generó polémica, cuestionamientos de sectores conservadores y algunos gestos de intolerancia. El artista profundiza aquí sus críticas al cristianismo y a la idea del infierno, que —dice— ha servido de justificación para torturar y matar gente desde las Cruzadas hasta la última dictadura en nuestro país.

[4] Fuente: http://leonferrari.com.ar/files/leon-ferrari—cronologia.pdf, Giunta, Andrea.

1965 Presenta en el Instituto Di Tella un montaje de dos metros de altura, que reunían la reproducción de un bombardero norteamericano con un Cristo de santería titulado “La civilización occidental y cristiana”. 1966 Después del premio Di Tella comienza a trabajar en “Palabras ajenas”. Es un extenso collage literario de 120 personajes que condensa la historia de violencia de Occidente desde la Alemania nazi y el Antiguo Testamento hasta ese momento. 1967 Participó en la organización de la exposición Tucumán Arde y fue uno de los artistas firmantes del manifiesto, redactado por María Teresa Gramuglio y Nicolás Rosa. En esta muestra presentó un centenar de noticias periodísticas sobre el conflicto azucarero en aquella provincia. 1969 Malvenido Rockefeller. Participa de la exposición Malvenido Rockefeller, que se inaugura el 30 de junio en la SAAP. El diseño de León Ferrari era una bandera argentina con la imagen del Che Guevara superpuesta. 1971 Experiencias visuales. Participa de la publicación de la Contrabienal que organizan artistas latinoamericanos radicados en Nueva York (los artistas del Museo Latinoamericano y del Movimiento de Independencia Cultural Latinoamericano (MICLA), que integra, entre otros, Luis Camnitzer) contra la Bienal de San Pablo, en protesta contra la represión en Brasil. 1972 Entre agosto y septiembre participa del Contra Salón realizado en la Sociedad Central de Arquitectos como un boicot al Salón Nacional que en su edición anterior, con la censura que había intervenido el II Certamen de Investigaciones Visuales, había quedado señalado como un ámbito de discriminación ideológica. Ferrari presenta una obra relativa a Trelew. En octubre expone en el Salón Independiente organizado en la sede de la SAAP, también como rechazo hacia la censura y la represión. Ferrari presenta la reproducción de una nota del diario Le Monde del 19 de septiembre de 1972 sobre los fusilamientos de Trelew, con declaraciones de los sobrevivientes.1973 Viaja a Cuba y participa en una exhibición colectiva en Casa de las Américas.1975-1976 Retoma los dibujos en las variantes que había desarrollado durante los años sesenta. Durante estos años formó parte del Foro por los Derechos Humanos y del Movimiento contra la Represión y la Tortura. Se exilia por razones políticas.

[5] Ver recuadro, Fuente: Memoria Abierta, Testimonio de León Ferrari, Buenos Aires, 2001.