Martes 8 de septiembre del 2020

Escribe: Pedro Peretti (*)

La suspensión del memorándum con China que anunció la Cancillería argentina es una gran oportunidad para rediscutir el perfil del convenio sobre cerdos. Los funcionarios del área de comercio exterior siguen fatigando los zoom amigables para explicar las bondades neocoloniales de las mega-granjas porcinas, sin contra réplicas. Pero este breve impasse del acuerdo, unido al amplio repudio popular que generó nos da la oportunidad de discutir otras alternativas para sacarlo de la lógica del neoliberalismo delirante. Debemos hacer prevalecer e imponer un mínimo sentido común que tenga que ver con el interés nacional (de todes) y no con los provechos de un minúsculo grupo de terratenientes. Este acuerdo debe servir para esparcir arraigo por toda la geografía argentina. Muchos de los problemas urbanos (hacinamiento-migraciones) se resuelven a partir del desarrollo rural. Un peso (bien) invertido en el interior profundo equivale a invertir tres en las ciudades para obtener el mismo impacto en la calidad de vida de nuestra gente. Porque el objetivo -al menos de este escriba- es que nuestra gente viva mejor y no ahorrarle 30 o 40 dólares de flete por Tn de maíz a los terratenientes deforestadores. Pero para llegar a esa meta que incluye el ARRAIGO como objetivo central hay que desconcentrar, no concentrar la economía y menos permitir la integración vertical de mega empresas agroalimentarias como las que se pretende imponer.

Granja de cerdos Jinchuan, de la Jiangxi Zhengbang Co. Ltd. en Xingan, al este de la provincia china de Jiangxi. 19 de septiembre del 2019 (Peng Jianxin / via Xinhua)

¿Qué estamos discutiendo? Varias cuestiones, localización geográfica, ambientales, integración vertical, controles sanitarios,etc. Pero una es la madre de casi todas las contraindicaciones y es el tamaño de las granjas. El tamaño -entiéndase bien- es un dato central, no accesorio, menor, ni de color… Es clave de verdad. Nada tiene que ver una mega granja de 12.500 madres con una de 500 u otra de 200. No es lo mismo que estén encerados 375.000 cerdos en un mismo y solo lugar en manos de una sociedad anónima, a que esos 375.000 cerdos estén esparcidos en 62 granjas de 200 madres cada una con rostro humano. La forma jurídica puede ser la que mejor se adapte a la región: la de una compañía estatal, una cooperativas de productores o pequeños y medianos chacareros en forma individual, hay lugar para todos si se hace bien. Al volumen se puede llegar por un camino u otro, con rostro humano o sin él, pero sus resultados son totalmente disímiles desde el punto de vista social, económico, productivo y ambiental. Por eso decimos que el volumen no es un valor absoluto como lo propone el neoliberalismo. Hay que interrogarlo severamente desde distintos ángulos. No es lo mismo un volumen producido por miles de productores respetando el medio ambiente y repartiendo el juego entre muchos, que uno producido por un puñado de mega corporaciones integradas verticalmente.

Al volumen se puede llegar por un camino u otro, con rostro humano o sin él, pero sus resultados son totalmente disímiles desde el punto de vista social, económico, productivo y ambiental.

También es el momento que el Estado en sus tres eslabones pueda participar como protagonista productivo del proyecto. Hay experiencias exitosas al respecto. Como las de la Compañía Municipal de Alimentos que organizó Paco Durañona en San Antonio de Areco o la que me reporta el Ing. Roberto González que se está desarrollando en La Rioja donde el Estado provincial bajo la razón comercial “Cerdos de los Llanos” produce cerdos, los faena y los vende a precios accesibles. Tomemos por ejemplo la provincia de Santiago del Estero. No es lo mismo que el proyecto esté en un solo lugar físico y en manos privadas a que el Estado provincial participe, organice y redistribuya granjas de un tamaño razonable que no afecte el medio ambiente, por toda su geografía; con mataderos y frigoríficos regionales llevando desarrollo rural a todo el ámbito provincial. No es lo mismo Juana que la hermana.
Todos los insumos necesarios para el convenio son de fabricación nacional y se pagan en pesos, para lo cual no es difícil armar una ingeniaría financiera adecuada a la circunstancia y que no obligue al tesoro nacional a erogar dólares y nos permita abastecer adecuadamente el convenio con China. Tan factible es que, desde el 2010 al 2018 se duplicó la producción de cerdos. ¡¡¡Ven que se puede! Fue posible, gracias entre otras cosas, a los créditos del bicentenario que implementó el gobierno de CFK y que fueron todos en pesos argentos. Si se pudo…¡¡¡ se puede!

Conmpañía Municipal de Alimentos, San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires.

La concentración vertical de las mega empresas agroalimentarias no solo atentan contra la soberanía y seguridad alimentaria, sino que son un verdadero peligro para la estabilidad democrática de la nación. Con el inmenso poder de fuego que le da su carácter monopólico, jaquean diariamente al poder político generando zozobra social a partir del aumento desmesurado de precios de los insumos básicos de la canasta alimentaria. Como por ejemplo lo vemos en la leche, la harina o el aceite, productos altamente concentrados y que hacen punta a la hora de generar inflación artificial. Con el cerdo, a pesar de los Paladini y los Blaquier, aún hay margen para hacer otra cosa. Entonces la pregunta es: ¿¿¿porque el gobierno de Alberto y CFK le va a otorgar el negocio a la derecha neoliberal que no solo no los votó, sino que son un ariete constante del “golpe blando”??? Y por si esta razón fuera poca, debemos agregarle que lo harían en contra la opinión y los intereses de su propia base electoral y militante… Lo cual lo hace más inexplicable todavía.

Todos los grupos oligopólicos llegan haciéndose los buenos, disfrazándose de “chiquitos e inofensivos”, prometiendo el oro y el moro. Pero hay que impedir que los monopolios se transformen en monopolios antes de que suceda el problema, no después. Porque “ningún vicio termina donde comienza”. Los controles antimonopólicos en la Argentina son laxos y demasiados permeables y entonces aparecen “los conocidos de siempre” que haciéndose los zonzos nos embarazan a todes. ¡¡¡Tan viejo como la Argentina misma!!!

Salud y cosechas…

Máximo Paz – Septiembre del 2020

(*) Chacarero, escritor. Miembro de Movimiento Arraigo, Manifiesto Argentino y la Internacional Progresista.