Miércoles 9 de septiembre de 2020.

José Schulman, secretario nacional de la Liga por los Derechos Humanos, en comunicación con el equipo de #NoNosQuedaOtra AM 740 Radio Rebelde. El historial represor de la Bonaerense; lo que esconde el reclamo salarial; la polémica designación de Berni como ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, y la necesidad de una reacción de los movimientos populares que exija cambios y políticas en defensa al gobierno democrático y a los Derechos Humanos.

Escuchá la entrevista completa:

                                     

José Schulman, de la Liga Argentina por los Derechos Humanos.

Reclamo de la policía bonaerense: el detrás de escena

“No lo calificaría como golpe, diría que se han incrementado las luchas políticas de una manera enorme a caballo de las crisis que se expresan en Argentina. Está claro que la derecha tiene acumulaciones históricas muy fuertes y lo que más me preocupa es que una y otra vez el movimiento popular, los gobiernos, y los partidos que se agrupan en el Frente de Todos, tienden a subestimar los peligros: decir alegremente que los policías de la bonaerense están pasando por problemas económicos es bastante ingenuo, o estúpido si no son ingenuos. La política de Kicillof-Berni es una política equivocada; toda la política se basó en negociar con la bonaerense ciertas reglas, a cambio de darle más autonomía y respaldar sus políticas represoras, soñando o creyendo que les garantizaban ciertas condiciones”.

“No podemos ignorar el asesinato de Astudillo Castro y Lucas Verón. en la bonaerense anida una cultura represora que se potenció con el macrismo”

“En la política no alcanza con las buenas intenciones, en la política vale lo que uno hace. El primer error de Kicillof fue designarlo a Berni. Berni no es un dirigente político que va a la Bonaerense, sino que es un hombre de la Bonaerense que pasa a jugar en el gabinete de Kicillof. Berni se asumió como legitimador de la policía; lo que debería haber hecho Kicillof es poner un ministro de Seguridad político y democrático. Berni no es democrático, es golpista, recuerden que se alzó contra los gobiernos constitucionales, con los Carapintadas. La primera cuestión que se puede hacer es poner un ministro de Seguridad que sea un hombre de peso político fuerte, con convicciones democráticas y firmes. La segunda cuestión es modificar todos los protocolos y reglamentos que facilitan la autonomía de la Bonaerense y actuar con una fuerza legal grande”.

“El uso de las armas y los bienes del Estado para ejercer una protesta de una organización no autorizada es un delito. No hay nada que negociar”

“Estos policías no son ningunos niños ni trabajadores precarios como escuché hablar. Un poquito de sociología no vendría mal. En Argentina el Estado no es una entelequia, la Bonaerense no es una entelequia; la Bonaerense es hija de Etchecolatz, uno de los principales jefes del plan de exterminio de la dictadura, y esa marca no ha sido superada, tiene un molde muy fuerte, el de la dictadura y todo lo que sabemos sobre los cuarenta años después. Los sindicatos policiales van a expresar la cultura dominante en la policía, en Argentina esa cultura es reaccionaria, negacionista, patriarcal, y represora. El gobernador le debe ordenar al ministro que ordene la fuerza, y si el jefe no cumple lo debe reemplazar con uno que cumpla; eso es establecer el mando de un gobierno democrático, cualquier otra cuestión es ceder derechos que no está autorizado a ceder”.

Las consecuencias de subestimar a la derecha

“Kicillof tiene un mandato popular que debe resolver los problemas populares, y en este caso, él tiene que disciplinar esa fuerza rápidamente, porque cada hora que pasa se produce una erosión institucional que por supuesto está articulada con la derecha política, económica y mediática. Si siguen pensando que el Pro es el aliado para salir de la pandemia es un problema, es no entender en qué país estamos”.

“Esta es la respuesta de la Bonaerense a la investigación que se viene por el asesinato a Facundo Astudillo Castro”

“Hace cuatro meses que hay ochocientas teorías sobre quién lo puso a Berni. En política vale lo que uno hace. El que lo designó a Berni fue Kicillof. Si el gobierno hubiera tenido voluntad de democratizar, al momento que se establece la identidad de Facundo Castro, le debe pedir la renuncia a Berni en razones preventivas para que se investigue, interviene la policía bonaerense y tiene la iniciativa, el problema es que si la iniciativa la tienen los otros claro que es todo más difícil”.

Esta es la respuesta de la Bonaerense a la investigación que se viene por el asesinato a Facundo Astudillo Castro: hay sobradas razones para pensar que fue la Bonaerense, hay sobradas razones para pensar que hubo un mecanismo de respaldo institucional, y no sé si movieron la investigación a fondo, porque la madre de Facundo dice que cuando Berni la saludó le dio el sentido pésame. Cristina Castro dijo que cuando Berni va a visitarla y visita a los policías, ya tenía toda la verdad y la oculta; no digo que sea exactamente cierto, pero un gobierno democrático debe proceder como corresponde ante la menor sospecha de que un ministro haya encubierto un crimen de un militante popular, esas dudas son las que traen estos problemas. La idea subyace de que se puede negociar con la derecha fascista y es una vieja idea equivocada. Lo que pido es que el movimiento popular reaccione a defender los espacios democráticos, a defender el gobierno constitucional de la provincia de Buenos Aires, pero para defenderlo hay que exigir cambios y políticas ofensivas. Lo que se necesita es reaccionar”.