Sábado 12 de septiembre del 2020

FUENTE: Acercándonos Cultura

El testimonio de una voz desnuda exponiendo sus intensos desvelos en un diario de cuarentena. Son unos 40 poemas que enumeran reflexiones y sensaciones catárticas sobre un mundo en situación de encierro, exhibiendo los intensos oleajes de estos tiempos en pandemia. El hastío, el insomnio, el pánico, la perplejidad, la violencia de género, la incertidumbre y la contradicción se plasman en este curioso poemario con una muy clara línea conceptual y un abierto trabajo de experimentación visual y espacial, anticipada por un prólogo de Claudio Mangifesta (Psicoanalista-Escritor). El autor, también artista, Gonzalo Rielo nos invita a abrir la puerta del confinamiento, para ventilar el vaho, y dejar salir el moho de las páginas sometidas a los gérmenes del tiempo.

¿Por qué el título MOHO?

El libro, en definitiva, habla de la situación de encierro y todo lo que eso conlleva. Habitar una roca con ventanas hasta darse cuenta que esos muros, con los cuales convivimos se vuelven parte de uno. Casualmente, una filtración de agua empezó a humedecer una pared de mi casa. De a poco empecé a notar que la humedad se transformaba en una mancha que carbonizaba los vértices, la piel de ese muro empezó a descascararse, hasta que finalmente el tizne engangrenó toda la superficie. Mientras miraba ese fenómeno de descomposición, me imaginaba que la pared observaba como yo también me iba “pudriendo” de estar encerrado. En ese momento me di cuenta que uno era el reflejo del otro y viceversa. Había algo simbiótico y tomé esta analogía entre pared y ser humano para pensar el título.
Por otro lado, (y esta explicación es más técnica) la morfología y composición de las letras que integran la palabra MOHO me atrajeron. Por un lado la M, conformada por tres ángulos filosos, cortantes y violentos. Luego un circulo, armonioso, perfecto y orgánico. Una H como dos paredes separadas por una tensión horizontal inorgánica y asonante. Y finalmente otra O en armonía sonora y agradable. Una especie de código binario alternándose como para equilibrarse. La estabilidad entre la dureza y la ternura, lo sensible y la antipatía, la cordura y la locura; esa lógica también está incrustada el ser humano.

 

Gonzalo Rielo. (Bs.As 1988) Artista plástico, ilustrador y profesor de artes visuales especializado en pintura, grabado y escultura. Aunque él prefiere definirse como un simple observador que intenta dar una opinión plástica y socialmente comprometida de la realidad. Sus trabajos de ilustración se encuentran publicados en diversos medios gráficos. Expone desde el 2009 de manera individual y colectiva. Fue catalogado por el CONICET, junto a 60 artistas Argentinos de renombre, por la implementación de nuevas técnicas y tecnologías. Su pasión por crear y el empeño por tratar de traducir al mundo a través de distintas disciplinas y lenguajes del arte, lo conducen a la poesía, tomando a la palabra como un elemento compositivo y expresivo para representar la coyuntura. Si desean saber más sobre él, pregúntenle a su obra… o en todo caso a su psicóloga.

Fragmento del poema N°3

 

…ya me siento una pieza
arqueológica a minutos
de convertirse en un fósil

un relieve erosionado
desmoldándose de una
silla sulfatada

exfoliando sedimentos
paleontológicos de una
sociedad enterrada

costras de personas
enmohecidas

rebosadas de
polvo y humareda

cubiertas por el sarro
del crujiente hastío

humores pesticidas
y actitudes cavernarias

yo escribo para sentirme
humano por un rato…

 

El hastío, el insomnio, el pánico, la perplejidad, la violencia de género y la incertidumbre se plasman en este curioso poemario que enumera reflexiones y sensaciones catárticas en tiempos de pandemia. Una clara línea conceptual y un abierto trabajo de experimentación visual y espacial. Prólogo Claudio Mangifesta.

Para adquirir el libro: Acercándonos Ediciones