Escribe: Gustavo López (*)

Ilustra: Sergio Kohan

En el último lustro, las democracias latinoamericanas han retrocedido peligrosamente en su calidad institucional, entrando en un camino peligroso, un desfiladero al borde del precipicio.
Después de décadas de gobiernos militares, autoritarismos, terrorismo de Estado y mucha sangre derramada, desde 1983 en adelante, cada uno de nuestros países fue recuperando la institucionalidad, afianzando el sistema democrático como modo de vida.
Más allá de una década de transición, otra neoliberal y otra popular, los pueblos de nuestra región abrazamos el Estado de Derecho como plataforma para las transformaciones sociales y económicas.
El Nunca Más de la Argentina también lo fue para los pueblos hermanos y asumimos el respeto a los derechos humanos como la condición necesaria para alcanzar el bienestar de los ciudadanos.
El primer ensayo fue la destitución de Zelaya en 2009, después la escandalosa destitución de Lugo en Paraguay en 2012, a través de un juicio político que duró menos de 24hs. Pero, a partir de la destitución de Dilma Rousseff en 2016 y el posterior encarcelamiento de Lula, no caben dudas que los sectores antidemocráticos han decidido olvidar tantos años de luchas, esfuerzos y sacrificios para sostener la democracia y emprender un camino muy peligroso cuyo destino puede ser trágico.
En los últimos cinco años al golpe en Brasil se le sumó la persecución política a Rafael Correa en Ecuador y el golpe a Evo Morales en Bolivia. Sólo nuestro país, Uruguay y Chile, cada uno con sus dificultades y gobiernos de distinto signo ideológico, mantuvieron el recambio institucional dentro de los parámetros de la democracia y sin la utilización de artilugios que violentaron la voluntad popular.
No es casualidad, sino grave coincidencia, que la presidenta impuesta por un golpe en Bolivia, Jeanine Áñez, haya atacado al presidente Alberto Fernández en su discurso ante la asamblea General de la ONU y el mismo día en que el Senador Esteban Bullrich haya declarado fraude en la elección de las PASO donde Macri perdió por 14 puntos.
Una golpista denuncia supuestas injerencias internas del gobierno argentino que sólo pide transparencia en el proceso eleccionario y un senador denuncia fraude en una elección organizada por su propio gobierno.
La única intención de la derecha latinoamericana, que representa los intereses de los grupos concentrados de la economía, es debilitar a los gobiernos populares al precio que sea, en este caso, el de la democracia.
Algunos están al borde del precipicio y quieren dar un paso adelante…
Viernes 25 de septiembre del 2020

 

(*) Presidente de Forja, Vicepresidente de Enacom

Gustavo López, Presidente de FORJA, Vicepresidente de ENACOM
Gustavo López, Presidente de FORJA, Vicepresidente de ENACOM.