Miércoles 7 de octubre de 2020

Ricardo Forster, filosofo, escritor, docente y asesor de la Presidencia de la Nación, en comunicación con #NoNosQuedaOtra AM740 Radio Rebelde sobre la concentración de la riqueza en pocas manos que quieren ser dueñas de todo, incluso las herramientas del Estado, para sostener sus privilegios en el tiempo. Servicios de inteligencia como sótano de la democracia; medios de comunicación como agujero negro. La necesidad del gobierno de construir un relato que interpele a una porción grande de la sociedad para contrarrestar a una oposición mediática que abarca al 95% de la totalidad de medios comunicacionales. Una mirada de cerca al reciente voto argentino en la ONU que causó revuelo dentro del oficialismo.

Escuchá la nota completa:

 

Ricardo Foster
Ricardo Forster, asesor de la Presidencia de la Nación.

Sótanos de la democracia

“Sin dudas, esa analogía de Alberto Fernández de los sótanos de la democracia creo que va como anillo al dedo. Una de las problemáticas no resueltas a lo largo de todas estas décadas de democracia es precisamente ese mundo espurio, oscuro, de sótano, por el que proliferaron los servicios que venían de los tiempos de la dictadura y que han hecho un daño muy grande”. 

“Han condicionado, chantajeado, han sido un poder dentro del poder. Todavía esto no está del todo resuelto; creo que se han tomado algunas decisiones muy buenas. Cristina Caamaño al frente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) es una gran decisión y está haciendo un trabajo muy importante para romper precisamente todos esos pasadizos oscuros que llevaban a ese mundo venenoso. Pero bueno, es parte de la larga travesía de la Argentina como nación; sus contradicciones, sus opacidades, sus corralitos”.

Concentración y desigualdad

“Yo creo que una de las características centrales del capitalismo en su fase neoliberal, no solamente en la Argentina sino a nivel mundial, es haber generado un proceso creciente de concentración y por lo tanto de desigualdad. Apenas un porcentaje ínfimo de las fortunas individuales son gran parte de la riqueza que se produce a lo largo de toda la Tierra. Eso implica obviamente que en cada uno de los países se reproduce el mismo esquema. Concentración exponencial, crecimiento de la desigualdad, crecimiento de la precarización social, crecimiento de la pobreza. Entonces en la Argentina eso tiene una historia, una que viene de lejos. Argentina fue un país infinitamente más igualitario del que se fue construyendo de una manera salvaje a partir de Martínez de Hoz en adelante. Tuvo momentos de ruptura o contención que fueron por ejemplo los doce años de gobiernos kirchneristas. Argentina tuvo entre la década del ‘40, entre el ‘45 y mediados de la década del ‘70, índices de igualdad, distribución de la renta y de poder real de los trabajadores muy importantes; con una fuertísima clase media también. Eso en el neoliberalismo recargado, digo, empezó en la dictadura y se profundizó con el menemismo en los años ‘90 (y volvió a instalarse durante los cuatro años del macrismo), generó mayor concentración, mayor desigualdad y que cada vez sean menos los que son dueños de casi todo. Esos que son dueños de casi todo, quieren ser dueños también de las decisiones políticas, del Estado; quieren ser dueños de los instrumentos que les permiten sostener en el tiempo sus propios privilegios. Entonces obviamente que hoy estamos otra vez frente a un conflicto mayúsculo en la Argentina, que es cómo se distribuye la renta. Pero ya no es solamente como se distribuye ésta, sino cómo se cambia un tipo de matriz productiva y de concentración en pocas manos de la riqueza que vuelve inviable cualquier proyecto político a largo plazo. No solo a un proyecto democrático y popular, incluso fue inviable en el proyecto político de la derecha como vimos con el macrismo en estos cuatro años”.

“Prácticamente el 95% del espectro comunicacional, en todos sus formatos, es opositor”

Agujero negro de la democracia

“Creo que si vos me preguntas uno de los flancos débiles de nuestro Gobierno es la construcción de un relato y la consiguiente comunicación que logre interpelar fuertemente a una parte importante de la sociedad. Sabiendo que uno se dirige siempre a parte de la sociedad; que no se trata del todo social. Pero esa parte tiene que ser lo suficientemente consistente como para garantizar sostener un apoyo muy poderoso y ganar las elecciones. Creo que al Gobierno efectivamente le está faltando, más allá de la comunicación que suele ser casi toda desarrollada por Alberto Fernández, una comunicación más centrada en una narrativa contundente, poderosa, interpeladora y que se pueda diversificar. Hay que trabajar para eso y es parte de lo que intentamos hacer dentro de nuestras funciones en un contexto muy difícil. Prácticamente el 95% del espectro comunicacional (y creo que me quedo corto), en todos sus formatos, es opositor”. 

Ese más que un sótano, será un agujero negro de la democracia argentina. La diferencia digamos es que los ‘espías’ obraron desde abajo. Hacen trabajos sucios, chantajean; son como cafishos de la democracia porque le chupan la sangre a jueces, políticos, etc. Pero los grandes medios de comunicación construyen sentido común, son fábricas de subjetivación, están en el día a día, se meten en la cotidianidad y producen un efecto brutal y negativo. Son el corazón yo diría de lo que hoy llamaríamos la dominación”. 

“Los grandes medios de comunicación son el corazón de lo que hoy llamaríamos dominación”

“Entonces la pelea ahí es una pelea muy desigual, muy a contracorriente. Pero que hay que darla buscando los instrumentos más adecuados. La capacidad de invención y lo que te asiste como potencialidad que es la verdad de tus argumentos. Bueno todo eso hay que ponerlo sobre la mesa permanentemente y jugarlo en todas las áreas. A mí me preocupa mucho que seamos capaces de consolidar ese apoyo que nos llevó al triunfo del año pasado”. 

“Te confieso que a mí no me preocupa demasiado ese sector fluctuante, ese 20% que no sabe nunca qué va a votar. Me preocupa que si nosotros sacamos un 48%, no dejemos en el camino un 10% o 15% y volvamos a esa cifra del treinta y pico por ciento; abroquelamiento que hoy no nos sirve demasiado. Hoy tenemos que interpelar fuertemente al conjunto de la base social que nos apoyó, que sintió en carne propia las políticas neoliberales del macrismo; que se siente reconocida o representada por un gobierno que quiere cambiar la matriz socioeconómica de la Argentina. Hay que dirigirse a ellos con relato y también con acciones, por supuesto”.

Resultados-Elecciones-Generales-a-Presidente-2015-en-Argentina
La mención del “treinta y pico” que no es suficiente; inevitablemente lleva a recordar aquella primera vuelta en 2015.

Afirmar posiciones

“Depende de los temas, pero yo creo que claramente el Gobierno ha afirmado posiciones muy contundentes; sobre todo a lo largo de la pandemia y que son en realidad la causa directa de ataques impiadosos que viene recibiendo desde hace meses ya. El modo como decidió privilegiar la vida sobre los intereses económicos, el modo como volcó todos los recursos del Estado a la reconstrucción del aparato sanitario y a trabajar sobre el impacto económico social de la pandemia con el IFE, el ATP, en fin todo lo que ya conocemos. También otras decisiones que tienen que ver con una perspectiva de futuro, que es el rol del Estado como uno clave en el camino de la reconstrucción económica. Contra eso, las derechas, las corporaciones, los grupos de poder económico y mediático han salido con todo”.

Voto en la ONU

Creo que el Gobierno con el voto de ayer en la ONU quiere tomar una posición intermedia que para mí no funciona. La lectura que se hace es que el voto argentino (porque hay un error) es apoyo al Grupo de Lima. Pero en realidad lo que el Gobierno hace es votar junto al grupo al cual pertenece, que es el Grupo de Contacto; que creo que se conformó en 2017 en Montevideo con la participación de países europeos y de un par de países latinoamericanos. No es el Grupo de Lima”. 

“Alberto ha tratado de diferenciar el informe Bachelet del informe que se hizo ahora, que introduce un término que el de Bachelet no tiene: ‘Crímenes de Lesa Humanidad’; que no es menor. Entonces ahí la Argentina lo que hace es decir estamos en contra del bloqueo, estamos en contra de la intervención, estamos a favor de una salida democrática resuelta por los venezolanos. Pero claro, el voto es voto positivo en el contexto de una crítica a la situación de derechos humanos en Venezuela y rápidamente eso se traga todo. Una parte del argumento es que la Argentina es el último puente que le queda en Latinoamérica al gobierno de Maduro para poder negociar por ejemplo con los países europeos”.

“no hay Gobierno popular que no tenga sus problemas internos”

Si vos me preguntas a mí qué hubiera hecho, yo hubiera votado como votó México en la segunda votación; que fue abstenerse. Porque también hay una lealtad que se debe a la permanencia de ciertos espacios en la política internacional. Pero bueno, creo que el precio es alto. Hoy uno puede ver lo que está pasando dentro de las redes de todos los que son próximos al Gobierno. Alicia Castro renunció, me parece que es una decisión de ella pero que hay que pensar un poco más allá. Me parece que la situación es de suficiente gravedad como para seguir insistiendo fuertemente en la unidad, en que no hay Gobierno que no atraviese momentos de dificultad y de errores. A ver, tanto el gobierno de Néstor Kirchner como los dos gobiernos de Cristina, tuvieron también momentos en los que se cometieron errores. Uno piensa por ejemplo el tema Blumberg, durante el gobierno de Néstor, cuando se le permitió a Blumberg ir al Congreso de la Nación y presentar un nuevo proyecto penal punitivista. O la ley antiterrorista durante el gobierno de Cristina. Es decir, no hay Gobierno popular que no tenga sus problemas internos. ¿O pensamos que Venezuela es el paraíso? Venezuela está cargada de problemas. Nosotros sabemos que a Venezuela hay que defenderla a ultranza porque detrás de la crítica a Venezuela están los intereses estadounidenses; está el vasallaje de toda la región. Por lo tanto hay que asumir una posición fuerte y la Argentina tenía con qué hacerlo; con la visión de no intervención y la autodeterminación de los pueblos. Se podía hacer sin tener que pagar un costo alto. Yo creo que son parte también de las tensiones que hay en el interior de un Gobierno como el nuestro”.

Intereses de la Corte

“Creo que quizás uno de los problemas es atacar distintos frentes al mismo tiempo y a un mismo frente por dos o tres lugares diversos. Empezamos, y me parece que era una decisión importante, por el proyecto de ley de reforma de la Justicia Federal. Después nos metimos en el tema del traslado de los jueces. La pregunta era: ¿estaban dadas las condiciones? ¿era el momento de hacerlo? ¿o le estaba dejando la pelota picando en el área chica sin arquero y con el delantero listo para patear con el arco descubierto? Porque también hay que ver cuál es la correlación de fuerzas dentro de la Corte Suprema; que aclaro que si bien no es una mayoría absoluta y que hay conflictos de intereses dentro de la Corte, me parece que no se trabajó lo suficiente en un sentido político lo que significa una disputa que tenga a la Corte como árbitro. Sabiendo que hasta ahora el arbitraje de la Corte ha sido uno absolutamente ligado a los intereses corporativos y a los grupos de las derechas. Entonces hay que anticiparse de vez en cuando a ciertas opciones que se están tomando; porque uno no puede permitirse equivocarse, se puede equivocar una vez, quizás dos, pero tenés que tratar de que los errores no forzados no sean continuos”.

“Que en la correlación de fuerzas vos no puedas, entonces es un error no forzado. Vicentín por ejemplo fue un error no forzado. Se hizo una lectura equivocada de lo que iba a ser la recepción de gran parte de los santafesinos de la decisión del Gobierno de intervenir y después expropiar a la empresa. Se hizo una lectura donde no se visualizó las reacciones que iba a generar, eso es un error no forzado”. 

“cualquier reforma, por más que sea una suave o necesaria, es atacada como si fuéramos a convertirnos en una mezcla de Corea del Norte, Irán, la ex Unión Soviética y Venezuela”

“A veces me parece que dentro de las dificultades, que son enormes, nunca podemos perder de vista que estamos atravesando una pandemia que tiene un promedio de catorce mil contagiados por día y con más de cuatrocientos muertos por día -pareciera que una parte de la sociedad vive en otro planeta-; y el impacto que eso tiene sobre nuestra vida cotidiana, la vida social, la economía, el trabajo, el ánimo y la perspectiva del futuro. Entonces las decisiones del gobierno están muchas veces condicionadas por la dificultad inmensa con la que tiene que lidiar. Sabía que se encontraba ante un país derruido económicamente, que es el que dejó el macrismo, pero no se imaginaba ni nadie imaginaba que aparte de la crisis económica brutal, iba a tener que enfrentarse con una pandemia global que te golpea por todos lados. Bueno, frente a eso se tomaron decisiones muy atinadas pero también se cometen errores”.

“Ahora tenemos un problema, porque la Corte Suprema y el Sistema Judicial están atornillados a los intereses de los grupos más concentrados y poderosos del país. Entonces cualquier reforma, por más que sea una suave o necesaria, es atacada como si fuéramos a convertirnos en una mezcla de Corea del Norte, Irán, la ex Unión Soviética y Venezuela. Siempre ese término para demonizar y espantar a los niños. Entonces vamos a contracorriente, cada acción del Gobierno tiene que enfrentarse a un aparato ideológico-mediático-cultural que ha grabado profundamente el sentido común de una parte importante de la sociedad. Entonces estamos en eso y al mismo tiempo tenemos que lidiar con llegar a los que menos tienen con recursos, reconstruir el aparato sanitario, tratar de ver cómo se sale de la pandemia garantizando no cualquier ideal de crecimiento económico; sino que la economía también se vincule a otro tipo de matriz productiva, distribución del ingreso, etc”.

Sin obsecuencias 

“Una cosa que es importante hoy día. El día que nos reunimos como consejo, como asesores con Alberto, y a lo largo de todos estos meses, la premisa ha sido decir lo que pensamos. Con el cuidado que por supuesto cada uno tiene que tener en relación a las responsabilidades que tiene. Pero Alberto nos dijo al comienzo de todo esto, ‘yo no quiero obsecuencias, no quiero solamente a cabezas que hacen sí, si, sí; a mí me hace falta y necesito un intercambio que incluya también a las miradas críticas’. En ese sentido les quiero aclarar que es un lujo la interlocución que se genera con alguien que es el Presidente de la Nación y que no es lo común. No suele suceder eso, que tenga una capacidad de escucha y que le importe el diálogo hacia adentro. Entonces por eso me permito también decir, con todo el cuidado del mundo, y plantear mi propia mirada crítica sobre algunas acciones del Gobierno”.

Imagen prepandemia de parte del consejos asesor del presidente Alberto Fernández.

Neoliberalismo: concentración y desigualdad

“Bueno a lo largo de estos años una obsesión para mí fue tratar de descifrar, de entender, de abrir el monstruo neoliberal; que creo que hay que pensarlo cotidianamente. Uno de sus puntos nucleares tiene que ver justamente con la construcción de sentido común y la subjetivación en el interior de la sociedad. Eso va ligado con algunas categorías que el neoliberalismo proyecta de una manera exponencial: el concepto de meritocracia, gerenciar la propia libertad pero también la idea del éxito y de la riqueza. Ésta última como un bien social, como algo moralmente intachable. Lo que antes era una cuestión del pudor, que era no exponer demasiado la riqueza, en los años del neoliberalismo se invirtió completamente. Al revés, exponer la riqueza, ricos y famosos, hablar de miles y miles de millones de dólares en las fortunas individuales mientras la mitad de la humanidad ni siquiera vive con un dólar diario”. 

“el neoliberalismo es la búsqueda de una nueva humanidad atravesada por un tipo de valores que permiten la impudicia brutal de fortunas incalculables”

“Es un nivel de barbarie, de impudicia, como nunca el propio capitalismo se planteó mostrarle a la sociedad. Eso significa que el neoliberalismo ha sido una máquina de construcción de sociedad y de individuo. No es simplemente algo que está ligado a la acumulación y la economía; es básicamente la búsqueda de una nueva humanidad. Una nueva humanidad atravesada por un tipo de valores que permiten la impudicia brutal de fortunas incalculables y riquezas demenciales. Yo creo que hay que atacar por ese lado”.

“La peste lo que puso en evidencia, para la ingenuidad de los que no querían ver lo que se veía mucho antes de que la peste lo pusiera en evidencia, es la brutalidad de la desigualdad y el crecimiento de la pobreza. Pero el punto clave del neoliberalismo es la desigualdad; y la relación entre desigualdad y riqueza es la clave de todo este asunto. No es tanto la pobreza, que por supuesto también es una consecuencia, sobre todo en los países periféricos, de la mayor desigualdad. Pero el núcleo estructural, el núcleo ideológico, el núcleo cultural, es la desigualdad. Son justamente esas asimetrías que se naturalizan, que se convierten en intocables. Al mismo tiempo se elabora un relato muy sofisticado en el que la riqueza es un bien maravilloso y que el éxito que te ha llevado a encontrarte con miles de millones de dólares es la prueba evidente de que sos un triunfador en la vida”.

“Bueno me parece que hay que hacer un trabajo que es difícil por la industria de la cultura que está puesta a disposición de esta visión. O sea, entrás a un supermercado o a un shopping center, y ya entrás a una máquina que produce subjetivación, que produce identidad, que va estableciendo una relación entre tu percepción del mundo y el mundo que efectivamente te están mostrando. Entonces contra eso hay que hacer una lucha persistente, compleja y muy desigual; porque a eso hay que agregarle el peso del imaginario de la mercancía en la sociedad contemporánea, del dinero, la problemática del resentimiento social, los nuevos racismos y la meritocracia. Todo lo que te bombardean cotidianamente y que una persona común y corriente es como si tomara agua; toma valores. Porque el neoliberalismo genera valores, no es que no genere valores. Lo que pasa es que los valores que genera son un espanto; pero esos valores vos los tomás todos los días sin darte cuenta cuando pensás que estás tomando agua”.