Miércoles 27 de octubre del 2020

Escriben: Paula Shabel, María Virginia Nessi y Antonella Bianco

El oficialismo porteño apuesta por imponer una agenda en cada esfera de la vida social para ganar de antemano los debates y agotarnos en la práctica del diálogo. En el plano pedagógico, hoy juegan una pulseada mortal por imponer la vuelta a las aulas como única opción por el bien de lxs estudiantes. Pero estamos hartas de dar explicaciones de por qué no se puede abrir la escuela en estas condiciones y, además, hay grandes personalidades del campo que ya lo han hecho mejor de lo que podríamos nosotras. Así que aquí van algunas de las cosas que sí queremos discutir, que son urgentes porque de ellas depende la garantía de los derechos más básicos de los niños y niñas de la Ciudad de Buenos Aires.


* La conectividad. La actividad pedagógica no se ha detenido todos estos meses, sino que ha adquirido un formato virtual. Las clases se dictan por plataformas con videollamada o chats, allí mismo o en los mails se encuentran las actividades realizadas a lo largo del año y es el espacio de socialización de niñxs, jóvenes y docentes. Y esto es parte de la nueva resolución donde se explicita que la presencialidad no estará vinculada a ninguna tarea de contenidos. La necesidad más urgente para garantizar el acceso a la educación de lxs niñxs es la posibilidad de tener una computadora e internet y el Estado es responsable de que eso suceda.

* Aquellos 6500 estudiantes. Cuando Larreta dijo que saldrían a buscar a los 6500 estudiantes que no habían tenido ningún contacto con su escuela todas nos preguntamos de dónde habrían sacado ese número imposible. Pero más allá del dato, nos interesa subrayar el trabajo que las organizaciones vienen desplegando en el territorio y las más variadas estrategias de revinculación que han generado junto con docentes y trabajadores de programas, que deben ser convocados a una mesa de diálogo para pensar cómo seguir desde lo que hay.

* Las vacantes. Octubre siempre es difícil para las familias porteñas porque es el mes de las inscripciones escolares para quienes cambian de institución o inician un nuevo ciclo. Hace años que el GCBA impuso un sistema virtual para mediar entre lxs niñxs y su futura escuela, incrementando las desigualdades preexistentes: quienes no tienen computadora y conectividad y un conocimiento bastante aceitado de cómo operar en la web, no pueden anotarse. O por lo menos no pueden hacerlo en forma autónoma, lo cual dice mucho sobre la noción de democracia que maneja Juntos por el cambio. Además del creciente número de niñxs que se queda sin vacante año a año, muchxs otrxs son ubicadxs en instituciones lejanas a sus barrios y sus circuitos cotidianos, lo que aumenta el riesgo de deserción y desvincula la vida escolar con la barrial y familiar. El sistema es un desastre y hace años que el oficialismo no da una respuesta al respecto.

* Las condiciones edilicias de las escuelas. En la primera semana de clase se identificaron problemas edilicios bastante importantes en diferentes escuelas de la Ciudad sobre los que se elaboraron informes y pedidos oficiales de reparación. Probablemente, en todos estos meses hayan surgido roturas nuevas por la simple exposición al clima y el propio desuso y, sin embargo, ninguna revisión informada se ha realizado en los establecimientos antes de lanzar su reapertura para estudiantes. Pero lo más grave no es la desinformación a la que nos tiene sometidas en general el larretismo, sino que el presupuesto que estaba destinado a las adecuaciones y arreglos está subejecutado. En general, todo el presupuesto destinado a educación lo está, mientras que el de propaganda y policía han sido invertidos hasta el último centavo (observando los datos de la ejecución presupuestaria hasta el segundo trimestre del 2020, ya que del tercero aún no se tienen datos).

* Los bolsones de alimentos. Algo similar sucede con los bolsones alimentarios. Frente a una conocida situación de retracción del empleo y aumento de la pobreza, el GCBA disminuyó drásticamente la calidad (que venía siendo mala) de las comidas que entrega a las familias. Además, el pequeño bolsón quincenal que reparte, con un sistema caótico y descuidado, no repone todo el peso con el que las familias cargan al haber perdido el comedor diario de la escuela.

* Los sueldos docentes. Horacio Rodríguez Larreta no le otorgó a lxs docentes aumento alguno en todo el año lectivo y tampoco se sentó con ellxs a conversar sobre las condiciones de trabajo remoto. Además de trabajar a destajo lxs docentes este año se vieron obligadxs a costear sus propios materiales, así como los arreglos de los dispositivos personales utilizados para dar clases en forma virtual. Es hora de discutir los salarios y poner sobre la mesa las condiciones pauperizantes de esta situación, que afecta especialmente a las mujeres, que son una amplia mayoría en el gremio y suelen cargar con las tareas de cuidado del hogar.

* El presupuesto 2021. Desde hace muchos años que la alianza que gobierna la Ciudad de Buenos Aires tiene una política clara de desfinanciamiento de la educación. La mayoría de los ítems que hacen al presupuesto sufren una reducción o un estancamiento, mientras las necesidades aumentan. Y a esto se le suma una subejecución de las esferas clave para mejorar la situación de las escuelas y sus integrantes. Hoy más que nunca es fundamental que el GCBA haga una propuesta por la dignidad humana y convoque a toda la comunidad educativa a discutir las necesidades presupuestarias para el ciclo lectivo 2021.

Como lanzando una botella al mar, esperamos el eco de estas discusiones, que creemos pueden llevarnos a un mejor puerto en el debate educativo porque tiran algunos pelotazos que no son los que el jefe de Gobierno y su ministra de Educación quieren atajar.