Viernes 13 de septiembre del 2020

Escribe: Juan Pablo Godoy Jiménez

Elisa Carrió, Lilita para los medios, es uno de los personajes más infames que pululan la política argentina. Aun después de sus declaraciones de dejar la política (cosa que hizo en ocasiones anteriores como el 2007 y el 2015), sigue haciendo de las suyas. Si uno consideraba que este show de ignorancia e irresponsabilidad de la oposición no se podía poner peor, Carrió saltó al centro del escenario nuevamente.

En declaraciones al canal de LN+, parte del emporio monopólico, hizo pública su posición con respecto a la vacuna rusa. Declaro, con toda confianza y seguridad: “No se pongan la vacuna rusa. Quieren que los envenene la SIDE de Cristina”, para luega agrega: “La inteligencia rusa está directamente ligada a Cristina, no se pongan la vacuna rusa”. Puede que en este año esta sea la conspiración más ridícula que se haya llegado a escuchar hasta el momento, pero no es más que una de las miles que la oposición usa para transmitir inseguridad en la sociedad y buscar usar una crisis global de salud como estrategia política para desestabilizar al gobierno.

También por medio de su cuenta en Twitter reiteró su oposición con respecto a la vacuna, que según ella pasaría por los controles de seguridad. Quizás en la realidad en la que vive Carrió esto sea así, pero en la nuestra se ha demostrado en varias oportunidades el avance positivo de la vacuna rusa, Sputnik V, ante cada etapa de testeo. El Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología del Ministerio de Salud de la Federación de Rusia y el Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF) a través de un comunicado de prensa informo lo siguiente: “La eficacia de la vacuna Sputnik V logró el 92% (cálculo basado en los 20 casos confirmados de COVID-19 divididos entre las personas vacunadas y las que recibieron el placebo)”. Y a su vez, el ministro de Salud de la Federación de Rusia, Mikhail Murashko, aseguró que “el uso de la vacuna y los resultados de los ensayos clínicos demuestran que es una solución eficaz para detener la propagación de la infección por coronavirus y una herramienta de atención médica preventiva”. “Este es el camino más exitoso para derrotar la pandemia”, agregó.

Aun así, con todas estas pruebas a favor de la vacuna rusa, la oposición sigue insistiendo en desinformar e instalar miedo entre los ciudadanos, alterando los datos fehacientes y divulgando constantemente noticias falsas, o “fake news”. Estos intentos no logran hacer mella en las grandes mayorías, debido a que la realidad científica y médica es contrastable, y verificada una y otra vez. Quizás ya es hora de ponerse a pensar en algún tipo de vacuna que finalmente termine con la otra pandemia que hace décadas asola a la Argentina: la impunidad de los medios de desinformación monopólicos.