Martes 17 de noviembre del 2020

Escribe: Bernardita Castearena

La Camara de Diputados decidió llevar a cabo este martes una sesión extraordinaria en la que se debatirá, entre otros temas, el proyecto para el Aporte Solidario y Extraordinario. Se estima que sólo nueve mil personas pagarían el aporte, y que cada una tiene un patrimonio igual o superior que los salarios sumados de un cuarto de la población: más de doscientos millones de pesos, el equivalente a cien autos Mercedes Benz cero kilómetro. Te contamos quiénes son algunos de los empresarios y políticos que se oponen y cuáles son los intereses que los movilizan.

Hoy la Cámara de Diputados discute el Aporte Solidario Extraordinario de las Grandes Riquezas.

El objetivo es recaudar aproximadamente trescientos mil millones de pesos para redistribuir en sectores económicos que la pandemia dinamitó: Compra y elaboración de equipamiento médico; subsidios a micro, pequeñas y medianas empresas; becas Progresar; recursos para habitantes de barrios populares y programas de YPF orientados al mercado del gas natural.

No es Argentina, es el mundo entero que encuentra en la cooperación de las clases altas la única manera de salir adelante de la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial. El escenario es tan confuso que no fue otro organismo que el FMI el que sugirió que los gobiernos intervengan más en la economía y consideren aumentar las tasas más altas del impuesto a las ganancias o a la riqueza.

Aunque todo parezca tener sentido, los grandes poderosos del país insisten con denominarse emprendedores y amenazar con irse al exterior a buscar el reconocimiento y el cariño que el gobierno no les da.

Mientras la publicidad de Macro ocupa la mitad de la nota en Infobae, Jorge Brito -presidente del banco- le dice al medio que está de acuerdo con la idea de recaudar fondos pero no con el camino que eligió el gobierno para cumplir su objetivo. Al banquero le parece un exceso sumarle otra variante al impuesto al patrimonio que ya existe y que es actualizado periódicamente. Según declaró: “No se puede castigar doblemente a aquellos que, además de estar pagando una tasa realmente alta, deben a su vez aplicar esos fondos privados a la generación de nuevos emprendimientos que, obviamente, generarán nuevos trabajos”.

En un ida y vuelta con preguntas que parecen títulos para la nota, Jorge Brito dijo que “las provincias aumentan los impuestos, la AFIP quiere hacer una reforma, un diputado propone el impuesto a la riqueza, otro un blanqueo para la construcción. Y en todo este desorden, ¿alguien espera que el sector privado siga mansamente en el país?”, y agregó: “¿Qué tonto va a querer blanquear dinero en Argentina?”

Jorge Brito, rico como pocos.

Por su parte, Juntos por el cambio se opone al proyecto y le pide un esfuerzo a los políticos para balancear las obligaciones del Estado y las pretensiones con el sector privado. Para ellos, no se trata de un aporte sino de un impuesto, y se sabe que si hay algo que a los grandes empresarios y terratenientes del país no les gusta es pagarlos.
Carmen Polledo, diputada por el Pro, dijo: “Nosotros no somos los que defendemos a los ricos ni somos los malos del cuento. Todos estamos preocupados por lo que pasa en Argentina con los pobres”

“¿Cuáles son los intereses que están defendiendo?”, le preguntó Fernanda Vallejos, Diputada Nacional por el Frente de Todos, después de recordarles que sólo el 0,02 por ciento de la población argentina tendría que hacerse responsable de ese pago.

Mientras la revista Forbes dice que su fortuna está valuada en ochocientos setenta millones de dólares, Alfredo Coto -dueño de la cadena de supermercados-, dice que este “impuesto” es “como cazar en el zoológico”, al mismo tiempo que habla del sacrificio que tuvo que hacer para mantener los precios cuidados y los sueldos de sus empleados en regla. “Hay que sacar la plata de algún lado. Yo tengo muchas propiedades en la Argentina, muy bien ubicadas y me lo toman como un activo, que ahora ya no es un activo. Si van a cobrar impuesto sobre eso, estamos embromados”, cierra el empresario.

Coto, que en su momento supo guardar un arsenal en sus depósitos.

La de las riquezas es una de esas cuestiones que sin querer queriendo unen a la izquierda y a la derecha en la negación o la abstención. Del otro lado del empresariado, Nicolás del Caño se abstendría de votar el proyecto del aporte solidario de las grandes fortunas porque cree que “es un impuesto por única vez que es muy pobre, es la mitad de lo que se pagó este año en intereses de la deuda y la mitad de lo que se va a pagar el año que viene según lo que se estipula en el Presupuesto”. La realidad es que al dirigente del PTS – Frente de Izquierda tampoco le gustó el acuerdo con los fondos buitres para terminar con una deuda que nos condenaba a la dependencia absoluta, ni le parece suficiente empezar con un impuesto a la riqueza que ya tiene al empresariado en contra del gobierno. “Lo que hubieramos hecho nosotros”, es una frase recurrente en el discurso de la izquierda que incluye datos hipotéticos que, finalmente, nunca llegaron a probarse.