Jueves 19 de noviembre del 2020

Escribe: Francisco Figueroa

Fotografías: Prensa para “Buscando a Panzeri”

Corría el año 2009 cuando una editorial española le pidió a Sebastián Kohan Esquenazi que eligiera un libro de fútbol para reeditar en la previa al mundial de Sudáfrica. Fue así que, por primera vez, Kohan escuchó hablar de un tal Dante Panzeri.

Documentalista y sociólogo, Kohan nació en Buenos Aires en 1979 pero pasó su infancia en México y Chile, siguiendo los pasos de sus padres, exiliados políticos. Fue cuando volvió a Argentina que comenzó a buscar las huellas del enigmático periodista deportivo.

Disponible en la plataforma ‘Puentes de cine’, “Buscando a Panzeri” es el resultado de esa investigación.

¿Cómo surgió la idea de hacer el documental y qué te atrajo, por primera vez, de Panzeri como personaje?

Cuando la editorial española “Capitán Swing” me pidió un clásico futbolero para reeditar me nombraron a Dante Panzeri, como diciendo que era obvio, y yo no sabía quién era. Me puse a buscar sobre él y resulta que tenía un libro, Dinámica de lo impensado, que no estaba por ningún lado… Ya había un misterio. Me parecía interesante, porque le preguntaba por Panzeri a gente de la generación de mi padre y ponían cara de que era lo  máximo o imponía un respeto importante. En cambio, cuando le preguntaba a gente de mi generación, no tenían ni idea. Ese contraste entre el todo y la nada me llamó mucho la atención.

Meses después un amigo me prestó el libro y me pareció el mejor libro de fútbol que haya leído jamás: desde el fútbol entra en terrenos de crítica sociológica muy contundente. Yo vengo de la sociología, y me llamó la atención que no era un libro, que desde la disciplina sociológica analizara el futbol, que es lo que se suele hacer y es aburridísimo, sino que era al revés. Sin salir de la cancha, del análisis del potrero, piensa a la sociedad. Es un crítico cultural, un personaje que cuestionó la modernidad desde el fútbol. Las transformaciones del fútbol en esos años estaban encarnando ciertos elementos de la modernidad y de una incipiente sociedad de mercado o del espectáculo. Me pareció brillante y tardé dos años en contactar a la familia, tuve que llamar a todos los “Panzeri” de las páginas amarillas para encontrarlos, con lo cual después de todo esto ya estaba ahí Panzeri como un personaje para una película.

Leyendo algunas crónicas de él uno se puede dar cuenta de un estilo muy sencillo (en el buen sentido), quizás similar al estilo de Arlt o de Rodolfo Walsh… ¿Coincidís? ¿Hay algún otro periodista/escritor con el que podrías comparar a Panzeri?

Coincido en que se puede hacer una analogía con Rodolfo Walsh, que siempre es recordado como el periodista de investigación, sumamente comprometido… me parece que Panzeri cumplía esos requisitos. Con Artl me gusta hacer esa analogía de personajes ‘parias’, medios locos para su tiempo, que anticipan un poco lo que va a venir. En la actualidad Ezequiel Fernández Moores es el periodista más contundente, más serio y crítico, aunque muchísimo menos espectacular que Panzeri, con otro registro. Panzeri era serio pero era histriónico dentro de su seriedad… Me gusta pensarlo un poco con ciertas similitudes a Ortega y Gasset, quizás no por la escritura pero si por ese lugar de pensamiento, que lo llaman ‘elitista’. Pero, para mí es una crítica a los malos empleos de los pensamientos populares. Panzeri cuestionaba mucho como lo popular se convirtió en populismo y entonces los que aparentemente son populares terminan siendo los que usufructúan de las masas, en términos de Gasset.

“Desde el primer día que ejerció el periodismo fue un anti-poder”

Profundamente antiperonista, Panzeri ejerció el periodismo siempre al margen del gobierno de turno. Tal es así que, en la previa al mundial 78’, el periodista le presentó al genocida Lacoste (titular del ‘Ente Autárquico Mundial 78’) una carpeta esbozando los motivos económicos por los que el torneo no debía realizarse en nuestro país. “Esto es un acto político, hasta luego, señor Panzeri”, respondió Lacoste después de que la carpeta fuera a parar a la basura.

-¿A quién crees que representaba o buscaba representar Panzeri?

Panzeri no representaba a nadie ni buscaba representar. Era un guerrero que luchaba contra los poderes, desde el primer día que ejerció el periodismo hasta que murió, fue un “anti poder”, y eso es increíble. A mí me cautiva el hombre que lucha contra el poder sin importar quien lo tenga. Eso me parece fantástico, porque lo convierte en un librepensador. Lo que le criticaban era haber luchado en soledad, la carencia del concepto de organización lo convierte, al mismo tiempo que en un guerrero, en un tipo que nunca iba a lograr nada. Él no representaba a nadie y tampoco era representado por nadie, no formaba parte de ningún partido político: no era radical, no era peronista, no era militar, no era facho, no era nada. Era tanto anarquista como conservador, y en ese sentido la pregunta que surge es, ¿quién se va a encargar de su figura una vez que haya muerto? Nadie. Y así fue. Tomas Abraham dice que “si Panzeri fuera peronista tendría un par de monumentos dando vueltas por ahí”. Y no los tiene.

-Panzeri se oponía abiertamente al peronismo pero, a la vez, también supo oponerse a la organización del mundial 78’ de la última dictadura cívico-militar ¿Cómo lo definirías políticamente? ¿Qué rol debía ocupar, para él, el Estado en lo relacionado con el deporte?

Panzeri era gorila. No tengo en este momento una fuente que me dé credibilidad en lo que voy a decir, pero creo, y hay que buscarlo en sus notas, él estaba en contra de que el Estado utilizara el deporte con fines políticos y demagógicos. Sí que interviniera, no que lo promoviera. Es un matiz muy importante, porque convertir a un tipo que estaba en contra de la profesionalización, de la sociedad de mercado, al mismo tiempo, era un anti estatista, es algo que no cuaja… Panzeri estaba en contra de cómo el peronismo intervenía en el deporte. Después, fue interventor con la Revolución Libertadora en el ciclismo, por lo cual uno cree que él suponía que sí se podían hacer cosas desde el Estado… pero después los mandó a la mierda en cinco minutos. Mandó a la mierda tanto a los peronistas como a los militares, y como a todos los que tuvo que mandar.

-“El fútbol ha matado su alegría para dar paso a la sociedad comercial”… “el show de la seriedad”… Sin duda alguna, Panzeri fue un visionario, ¿crees que hubiera podido ejercer el periodismo de la misma forma en la sociedad actual?

Panzeri es un hombre de su tiempo, más allá que era paria en su propio tiempo. Fue un paria siempre por su exceso de crítica, de contundencia. Pero también, como dice Fernández Moores en la película, “es un hombre que puede habitar todos los tiempos”, y por eso hoy es tan urgente su presencia y tan pertinente su crítica. Más allá de eso, era un hombre de su tiempo en el sentido que era un periodista completo, culto, que escribía. Hoy los periodistas no escriben, tuitean. No podría haber existido hoy primero por eso. Segundo, porque fue un hombre importante, más allá de este carácter de paria que yo a veces le asigno, fue un hombre comercial… escribió en la revista “Así”, la revista más vendida de la época; fue director de “El Gráfico”, la revista de deportes más importante del mundo, y tuvo una columna de cinco minutos en la televisión después de las noticias en los 70’. Hoy, en una de esas, podría haber intentado generar un periodismo crítico y lo hubiese logrado, pero no hubiese podido ejercerlo en esos lugares comerciales, populares del mainstream… Son especulaciones pero, creo hubiese tenido una cuenta de Instagram y hubiese sido un francotirador desde un espacio absolutamente independiente.

– Si tuvieras que definir a Panzeri en una palabra… ¿Cuál sería?

Lo definiría como un librepensador… o un hombre valiente. Pero, prefiero librepensador.

Nota publicada en Revista Hamartia #35. Conseguí tu edición papel acá.