Jueves 19 de noviembre del 2020

Escribe: Sol Miranda

El proyecto sobre la modificación de la ley 26.815 de manejo del fuego fue aprobado ayer por la cámara baja y apunta a modificar el lapso mínimo de años para la restauración de distintos tipos de ecosistemas y superficies incendiadas. La ley fue impulsada por el jefe de bloque del Frente de Todos (FdT), Máximo Kirchner, y trabajada en comisiones con científicxs, profesionales, militantes ambientalistas y diputadxs de los bloques. Finalmente, obtuvo 132 votos a favor por parte del Frente de Todos, interbloques Federal y Unidad Federal para el Desarrollo y el FIT; 96 en contra de Juntos por el Cambio, el MPN y el Partido Social; y cuatro abstenciones.

La iniciativa surge tras la eclosión de los incendios forestales en 14 provincias durante los últimos meses, que dejó un saldo de casi un millón de hectáreas incendiadas a lo largo y ancho del país. Según el Servicio Nacional de Manejo de Fuego, el 95% de esos incendios fueron producto de la intervención humana. En este sentido, además de ampliar restricciones, el proyecto establece un piso de protección y ayuda a prevenir la generación de incendios intencionales con fines especulativos. Las modificaciones en el uso y el destino del suelo, la realización de emprendimientos inmobiliarios, y la actividad agrícola distinta al uso anterior al momento del incendio, se prohíben por 60 años en el caso de bosques nativos, humedales, y áreas protegidas, y por 30 años para los pastizales y matorrales, entre otras áreas agrícolas.

La Sociedad Rural Argentina, La Federación Agraria y otros lobbies corporativos como los especuladores inmobiliarios se opusieron definitivamente al proyecto de ley para defender los intereses de la producción agropecuaria y sus empresas, lo que parece haber encontrado un correlato en el Congreso por parte de Juntos por el Cambio. Algo así como votar en contra del proyecto de Ley de Aporte Solidario y Extraordinario a las Grandes Fortunas para sostener al 0,02% más rico de la población: una especie de andamiaje político por los derechos de unos pocos.

La urgencia de este proyecto no se puede descontextualizar de la crisis climática que sacude a todo el globo. Temperaturas altas, falta de precipitaciones y sequía, vientos fuertes que propagan el fuego, son algunos factores que hacen que el desastre se agrave y la preservación de nuestro ambiente -por ende, de nuestras vidas- penda de un hilo, además de dar de lleno contra las y los pequeños productores. En su intervención en el recinto, la diputada nacional por el Frente de Todos, Daniela Vilar, destacaba: “Tenemos el desafío de construir el paradigma de la nueva normalidad que amigue la ecología y el ambiente con el trabajo y la producción”. Queda claro que la única vía para hacer esto posible, es la política.