Viernes 20 de noviembre del 2020

Escribe: Magy Meyerhoff

Fotos: Leonardo Rendo

Lucy Patané es una artista que todo lo puede. Después de pasar 25 de sus 35 años tocando, componiendo y produciendo el año pasado sacó un disco que tituló con su nombre -que acaba de ganar el premio Gardel a ‘Mejor Albúm de Rock Alternativo’- para poder tener una carta de presentación que diga ‘soy todo esto’. Referente de la cultura under y criada entre artistas, esta multiinstrumentista nos cuenta cómo está pasando sus días en cuarentena, por qué prefiere no escuchar música y nos comparte su premisa de construcción: ‘Yo siento que la música me impulsa, el trabajo me construye y la autogestión me realiza’.

Arrancaste en la música de super chica, ¿cómo pasó eso?

Es que mi mamá y mi papá son músicos. Nací en Bernal, mi casa estaba llena de instrumentos, fue medio inevitable. Yo estaba rodeada de música, mi hermana también. Y no sólo por los ensayos o la gente que circulaba en mi casa, los artistas que estaban, sino la música que se escuchaba. La música que escuchaban fue siempre muy diversa y creo que eso es completamente fundamental. Para mí eso significó la diversidad musical, porque se escuchaba desde música brasilera, mi hermana tuvo un periodo de escuchar muchísimo metal hasta Paquito D’Rivera, salsa, muchas cosas. Para mí la música siempre significó diversidad, mezclas, cosas muy poco encasilladas.

Y también posibilidades, ¿no?

Sin dudas. Para mí fue la posibilidad de crecer así. Y ahí empecé a tocar con mi papá y mi hermana, desde muy muy muy chiquita. Empecé con la batería y después mi hermana tuvo una banda de niños prodigios en la escuela Sangre Azul y yo agarré el bajo y me sumé a los clásicos de Queen y los Beatles.

¿Ya tocabas el bajo?

No, se necesitó alguien que lo tocara y yo lo agarré y empecé a tocar. Tocaba como podía, el bajo era más grande que yo y ahí empecé a tocar con banda. Y tocamos en un montón de lugares, estuvimos en la tele, en un programa de Badía, en un programa que era muy bueno que se llamaba Top Kids, era un programa de videojuegos. Y cuando tenía doce me cansé: me cansé de de los ensayos, me cansé de todo eso. De las responsabilidades.

Claro, como ‘yo sólo quiero ser una niña’.

Exactamente, me había podrido. Y dejé de tocar en esa banda y retomé unos años después también en Quilmes, con unos amigos de unas amigas. Tenían una banda de punk, hardcore punk, con un poco de ska. Ya tenía unos dieciséis y ahí empecé con la guitarra, con esta banda que se llamaba Panda Tweak. Y con ellos tocamos muchos años, como seis, siete.

Lucy Patané. Foto: Leonardo Rendo.
Lucy Patané. Foto: Leonardo Rendo.

¿Y cómo viviste el terminar la secundaria entre medio?

La escuela para mí fue un bajón, porque yo agarré todo lo del polimodal, esa reforma que hubo allá por el ‘99, donde se hizo el EGB y el Polimodal y fue bastante desalentador a nivel escuela: Los profesores no sabían qué tenían que hacer, qué tenían que dar, hubo como tres meses de paro me acuerdo. Aparte iba a una escuela pública, pleno neoliberalismo. No estaba bueno ir a la escuela. Entonces como que venía de una situación de que el estudio era… No existía estudiar. No me incentivaba para nada y el panorama no era alentador.

¿Tocar te resultaba más motivador?

Sí, mucho. En el tocar no sólo me divertía si no que también veía distintas formas de organizarse, de gestionar las cosas, que las hacíamos todas nosotros, como mega mega autogestión. Y me acuerdo que una vez fui a ver un recital de Boom Boom Kid que fue muy sarpado, en Berazategui, en el ‘99, 2000 y fue antes de terminar la secundaria -yo terminé la secundaria en el 2002-, porque no era solamente una banda tocando y ya: había una feria con fanzines, estar ahí no era sólo hacer pogo y te ibas, era como pertenecer a algo que estaba bueno, había decisiones tomadas, de cómo hacer las cosas. Un poco la cuestión de cómo se pueden hacer las cosas que se desean desde la autogestión, para mí eso fue un re impulso.

¿Y tu mamá y tu papá que dijeron en ese momento?

Con lo que estaba diciendo antes, fue re crucial que, cuando mis compañeras empezaron a hacer carreras universitarias, yo un poco sentí algo como ‘yo no voy a hacer eso, yo voy a hacer otra cosa, ¿está bien, está mal, qué onda?’. Y ahí mis viejos fueron cruciales porque los dos me dijeron: ‘Si vas a hacer esto tomátelo como una carrera universitaria, con la seriedad y todo lo que tengas que hacer. Pero hacela.’ Y para mí fue un ‘listo’.

¿Ahí cómo siguió todo?

Y en el medio conocí a Paula Maffia, y ella me mostró sus temas y yo la empecé a acompañar con la guitarra y todo eso devino en La Cosa Mostra, una banda que cada tanto se reactiva. Y con ella también surgieron Las Taradas, que también fueron varios años. Después acompañé a Diego Frenkel muchos años, participé en discos de amigas y amigos…

El año pasado festejaste tus veinticinco años en la música con todo un día dedicado para vos: el Festilucy

Es que ya habían pasado mucho tiempo de estar tocando, estoy en esto desde los nueve y pensé que estaba siendo un montón y fue como un ‘¿cómo no voy a hacer un Festilucy? Y entonces reuní a un par de la bandas en las cuales toqué e hicimos un festival. Y yo toqué en todas y terminé con mi proyecto. Tocó Panda Tweak, la Cosa Mostra, el Tronador y después toqué yo sola, presentando el disco.

Pensando en que pasaste tantos años acompañando, ¿qué te impulsó a sacar ‘Lucy Patané’?

El disco salió el año pasado, pero lo empecé a grabar en el 2017. Primero arranqué de una manera muy tímida, me daba mucha presión muchas cosas: que suene bien, que las canciones estén buenas, que sea original, que sea mejor que las otras producciones que hice y todas esas varas altas que una se pone para sufrir. Todas esas cosas fueron pasando durante esos dos años que lo fui haciendo. Pero todas esas cosas fueron las que me impulsaban a hacerlo también, no hacerlo me era peor. Quedarme en ese pozo que me estaba pasando, porque ninguno de los otros proyectos en los que participaba me estaba generando todo. Yo necesitaba tener la tarjeta, la tarjeta de presentación mía, ¿viste? Porque sí, trabajé con Paula, trabajé con Las Taradas, que esto, que lo otro, ¿pero cuál era mi carta, no? El disco fue un poco ‘soy todo esto’. Y quizás pensando en la autogestión fue un ‘de verdad soy todo esto’. Fue un poco hacerse cargo de las decisiones y las posibilidades que genera

Y pensando en el disco y en la autogestión, ¿qué te fue más fácil y en qué tardaste más tiempo para resolver?

Siento que con la autogestión, yo pienso que a veces la palabra ‘underground’ se la liga con algo que está hecho así no más, que es amateur, y en realidad es una decisión, para mi la autogestión es una decisión de cómo hacer las cosas, no es tanto porque no quedan otras alternativas. Yo prefiero siempre ser autogestiva, porque puedo elegir todo: con quién hacerlo, con quién no, cómo, de qué manera. Por supuesto que es mucho trabajo, muchísimo trabajo, pero el resultado es que deseaste. Siempre me trajo satisfacción la autogestión. Por supuesto trae dolores de cabeza, en general ligados a lo económico, ¿no? Pero eso es un problema general de la industria de la música….O de la industria de la música independiente. Y también hay algo físico del cansancio; esta banda que te digo Panda Tweak, ahí nosotros hacíamos todo: desde cargar los equipos, ir a buscar los flyers a Ciudadela, repartir los panfletos a la salida de los recitales. Ir a la noche a cagarse de frío a pegar con engrudo los carteles. Terminar de tocar y desarmar. Tenés que hacer todo. Pero si uno sigue insistiendo y lo va mejorando y va empezando a gestionar, llevando público y ese tipo de cosas, se da también que podés empezar a contratar personas que hagan eso y bueno, las decisiones igual siguen siendo tuyas. Justo estoy leyendo un libro que se llama ‘Música, memoria y contemporaneidad: 101 microartículos’ de Ricardo Capellano. En uno de sus microartículos dice: el deseo impulsa, la necesidad construye y la voluntad realiza. Para mí la música es el deseo, la música me impulsa; la necesidad construye, eso sería el trabajo, el trabajo construye, y la voluntad realiza, el la autogestión realiza.

Y hablabas de la industria, ¿qué te parece que no funciona de la industria en general?

Ufff, muchas cosas. El precio de las entradas en la música siempre está re desactualizado en comparación con el cine, el teatro. Incluso al músico le pasa y dice como ’no la pongamos tan cara’ y después está claro que la gente consume y hace otros gastos cuando sale, entonces por qué la entrada sigue siendo esa cosa extraña que a los músicos les cuesta tanto valorar. Y ahí ya se traba un poco la rueda. Tenes que organizar un show, pagándole a un montón de personas y con una entrada así sabes, que aunque llenes el lugar te va a pasar que te cueste todo. A veces siento que no se termina de profesionalizar la música independiente, más que nada. Cuesta dar un poco el paso.

Lucy Patané. Foto: Leonardo Rendo.
Lucy Patané. Foto: Leonardo Rendo.

¿Y qué no hiciste todavía, qué te gustaría hacer?

Ahora que últimamente hay un sentimiento medio apocalíptico de ‘explota todo’, cuando escucho ese tipo de comentarios digo ‘bueno, yo más o menos donde estoy parada estoy contenta, con lo que hice, los discos que hice, toqué con un montón de gente que quise.’ Desde ese pensamiento siento que hice ya lo que tenía que hacer. Pero de manija siento que no, que quiero sacar otro disco, que me gustaría viajar mucho más por la música, no sólo por Argentina, que si bien lo hice, siento que con mi música me gustaría viajar bastante más.

Y claro, ahora no es el tiempo de viajar. Pero encuarentenada y todo sacaste tu single “Ramón”, que la grabaste hace un montón, ¿por qué no la incluiste en el disco?

Porque no tenían nada que ver, pertenecían a otros universos. Por eso quedaron ahí, un poco cajoneadas, porque para presentar mi disco tenía que ser bastante clara con el mensaje. Hoy hay que ser bastante claros con el mensaje, en qué es lo que comunicamos con tanto tráfico de data dando vuelta, me pareció que sacar un disco y al toque sacar un EP no me gustaba. Y musicalmente no pertenecía al mismo universos: son otros instrumentos, otra grabación, otro tipo de abordaje. Y me pasó que ahí quedaron, no encontré como mucho momento para publicarlo, hasta ahora.

¿Cómo estás llevando la cuarentena?

Bien, re bien. Estoy haciendo un montón de cosas, a full. A veces medio podrida porque muchas de esas cosas pasan por la compu y por Zoom y a veces necesito escuchar y hablar y que mi vista, mis ojos, el sentido de la vista no esté activado también, un poco de saturación, nada más.

Pensando en esto se me disparan dos cosas: en Spotify tu descripción dice que sos de Géminis, un signo de acumular mucho conocimiento, ¿por qué decidiste ponerlo?

La astrología me encanta, tengo cerca gente que la estudia, que se interesa bastante, he hecho consultas. De hecho mis viejos cuando nací me hicieron la carta que está ahí, escrita en máquina de escribir. Ponerlo en la descripción quizas fue más que no sabía cómo terminar la gacetilla y puse ese dato de color.

¿Qué otro tipo de inspiración estás teniendo?, ¿qué música escuchás?

Casi no escucho música, honestamente. Me levanto y no quiero escuchar nada. Me gusta mucho el silencio. No es porque no me guste la música, claramente, si no que cuando pongo música estoy muy atenta a lo que escucho, medio inconscientemente, me es medio una pesadilla a veces. Porque no quiero escuchar, pero no puedo dejar de escuchar. Yo soy la típica chica un poco ortiva que se sube a un taxi y le pide al chofer amablemente, si puede apagar la radio. Me distrae, me distrae un montón. Así que no escucho mucha música, no. escucho cosas puntuales, también porque trabajo con el audio, también si estoy grabando o haciendo cosas puntuales, ya tengo los episodios un poco casados. Lo que sí consumo mucho son películas, veo muchas pelis. Esa es mi manera también de escuchar música. Y leo a full. Pero ahora en cuarentena me di una panzada muy fuerte de películas

¿Qué estuviste viendo?

Una de las que me encantó fue “Bacurau”, una peli brasilera. Esa me gustó mucho. Después vi “Nadie sabe que estoy aquí”. También vi unos documentales que nunca había visto de Agnes Varda. Y no suelo mirar series pero si vi “Poco Ortodoxa”.

Lucy Patané. Foto: Leonardo Rendo.
Lucy Patane. Foto de Leonardo Rendo.

¿Y para cuando todo esto pase, proyectos para después de cuarentena?

No sé, porque géminis, ¿no? Estoy bastante indecisa. No se si sacar unas cosas también que me quedaron medio fuera del disco, no soy muy fan del single igual. No se si esperar a tener material para sacar un disco otra vez. Si estoy mientras tanto, de a poquito con Nahuel Briones haciendo un disco en conjunto, y eso está tomando forma, a full.

¿Están produciéndolo en conjunto?

Sí, en realidad fue una propuesta de Andrés Mayo que es técnico argentino muy sarpado de mezcla y mastering, y a él se le ocurrió este dúo. En realidad, originalmente, antes de la pandemia, es un proyecto que está como medio financiado con los seminario que él da, viene gente de afuera y como ahora eso no se puede hacer, estamos buscando otras formas. Y mientras tanto nos juntamos en mi estudio y vamos tirando ideas. A veces son ideas más armadas que otras y lo vamos produciendo entre los dos y con la participación de Andrés, porque con Nahuel tendemos a delirar y él nos baja. Y este disco va a suceder este año… grabarlo por lo menos

¿Y no te da vértigo?

Sí, obvio, pero eso es lo mejor.

Nota publicada en Revista Hamartia #35. Conseguí tu edición papel acá.