Miércoles 16 de diciembre del 2020

Escribe: Julián Andreu

Han transcurrido unos días desde la aprobación del IVE (interrupción voluntaria del embarazo) en la cámara de diputados, y ya en las comisiones se empieza a tratar la media sanción para que en un hipotético caso se llegue al 29 de diciembre con un dictamen favorable.

Para esto Cristina hábilmente habilitó las comisiones en las cuales había una clara posición verde, así asegurándose un dictamen positivo. Evitó las comisiones donde podría haber encontrado dificultades esa media sanción y no encontrar dictamen, las cuales eran Legislación General y Asuntos Constitucionales que poseen una mayoría celeste. Ante eso la vicepresidenta giro el proyecto a las comisiones de Salud, Justicia y Asuntos Penales, logrando así asegurarse de un posible dictamen beneficioso. Pero esto no es gratis. Dentro del bloque del Frente de Todos, con algunas posiciones celeste, empezó a generar una resistencia a que se aprobase el dictamen. Recordemos que el jefe de la bancada José Mayans, el senador por Formosa, es un confeso militante antiaborto, el cual en el 2018 ha votado en contra y lo volverá a hacer este año.

Pero la política es un juego de negociaciones, y siempre aquel que lleva la jefatura de un bloque mayoritario de casi 41 senadores, ese jefe es el que debe tejer todo tipo de relaciones para que se vaya formando un dictamen favorable y que ese dictamen, de mayoría, llegue al recinto y se vote para su aprobación. En esta situación al tener al jefe de la bancada en contra del proyecto oficial, que mandó el Poder Ejecutivo, que ya posee media sanción de Diputados, vuelve más complejo el panorama. Cristina, quien aún no juega plenamente, lo que hizo fue poner a Anabel Fernández Sagasti, la senadora por Mendoza, a remplazar en esas negociaciones al jefe de bloque. Sagasti es de una posición verde, y además mujer, lo que genera otro tipo de relación para llegar a ese dictamen de mayoría favorable para que el 29 de diciembre pueda llegar al recinto.

La llegada al recinto aun es hipotética, Cristina ya anticipó que va a hacer números de cuantos senadores hay para que este proyecto se apruebe; si no llegasen a estar los números para que se apruebe, no lo enviara al recinto el 29 de diciembre. Con lo cual se estarían ahorrando una derrota, ya que todo el gobierno nacional se abandero de este proyecto y una derrota sería una derrota al gobierno de Alberto Fernández. Con esta razón en mente Cristina busca evitar esa tapa de diario posterior al tratamiento, que diga que el gobierno fue derrotado.

Además hay otro problema que se avizora. Para que la Cámara de Senadores sesione, tiene que haber quórum. Para llegar a este, tiene que haber 37 senadores sentados en esas bancas. El número mágico de 37 está muy lejos. Y hoy en día aún más, porque se estaba negociando que el senador Menem, senador por La Rioja y con 90 años de edad, se sentara en la banca para dar quórum. Aunque su posición es contraria al aborto, y fuese un número negativo, hubiese sumado para conseguir ese número de 37. Acá está el punto más difícil que enfrenta Cristina y el gobierno nacional, que es juntar el quórum para que se abra la sesión. Ya se encuentran negociando con varios senadores que son aviesos, y confesos contrarios al aborto, para por lo menos que ellos den quórum para que se dé inicio a la sesión y se pueda votar el dictamen, que claramente seria de mayoría cuando salga de las comisiones que ya nombramos.

Dicho esto me parece que estas negociaciones son por lo pronto bastante interesante para el tema de la política, para la rosca. Un punto a tener en cuenta es el desempate que se espera, el 36 de Cristina, no va a tener lugar de ninguna manera. Primero porque, como exprese en mi nota anterior, el senador José Alperovich, por la provincia de Tucumán, esta de licencia por ahora hasta el 31 de diciembre, así que por ahora empate en 36 no se podría dar. Lo que si se podrá dar un empate si en 35, 34 o incluso en 33, pero Cristina va a mantener los números y va sostener la posición, inclusive si se diera un empate, para no llevar la media sanción de Diputados ni el dictamen de mayoría de senadores al recinto. No quiere jugar tan al límite de una derrota para el gobierno, y que hasta los medios podrían endilgársela a ella, cuando todos sabemos que la vicepresidente no es parte del senado, solo es parte del Poder Ejecutivo. Por esto no va a arriesgar esa posición.

Hoy a dos semanas del posible tratamiento no estarían los números para ese quórum y no estarían los votos para aprobarse tampoco, aunque esta parte sería más manejable en la sesión, con ausencias y abstenciones inclusive. Ya se sabe que algunos senadores del Frente de Todos que tienen una posición contraria al aborto se podrían ausentar, pero en esa situación en que hay algunos inciertos, varios senadores aun no expresaron su posición, como por ejemplo la senadora Crexell que dice que podría votar a favor. Pero el motivo mayoritario que hace que muchos no expresen su posición es el miedo a la presión que esto generaría en sus provincias, porque hay que tener en cuenta una cosa muy importante: el Senado responde a las provincias, y las provincias del norte (NEA , NOA y Cuyo) están muy ligadas a las cuestiones religiosas de la iglesia católica, inclusive la iglesia evangélica, y hay mucha presión de los patriarcas provinciales, que responden a estas iglesias, a los senadores.

No es tan fácil como uno cree la cuestión en Senado. Se manejan de otra forma sobre todo con el número porque si entendemos esta cuestión más bien como una cuestión del centro Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe que expresa la mayor cantidad de población, ahí es donde el aborto tiene una aceptación más alta, diferente pasa con las provincias del norte y de cuyo hay una posición mayoritariamente en contra debido a la religión.

Aun con todo esto dicho, surgen más problemas. Si este dictamen se vota y se transforma en ley, esto sería una victoria para el gobierno, y esto genera que haya senadores de la oposición que especulan con esta situación y podrían cambiar su voto, ya que aunque en el 2018 hayan votado a favor por una cuestión política votarían en contra. Por ejemplo la senadora Rodríguez Machado de Córdoba, que votó a favor en 2018, se dice podría votar en contra y que no sería la única vez que vote así.

En este buceo que hay en la cámara de Senadores, se empiezan a avizorar situaciones en contra y a favor. Sí, también hay a favor, como que hay senadores que en el momento de la votación del 2018 sabían que era una derrota y votaron en contra con el simple propósito de no estar pegados a una derrota. Se habla del senador Marino de La Pampa, por ejemplo, que votó en contra y esta vez podría votar a favor. Recordemos además que Marino tiene una situación compleja, se habla que el gobierno nacional a cargo de Macri le hizo una operación al senador por una cuestión de abuso que después no se pudo comprobar y que no existió, simplemente para bajar su candidatura a gobernador de la provincia de La Pampa, para que no tuviese competencia “El Colorado” Mac Allister,  que igualmente perdió las elecciones.

Como punto final diría que esto es la foto de hoy, esto cambia día a día, inclusive podría decir que hora a hora. Así que mañana veremos cuál es la foto, y como se sigue desarrollando la película. El final sería buscar ese número mágico de 37 senadores sentados para conseguir el quórum, veo más complicado eso que llegar a la aprobación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, un reclamo histórico, que se debe la democracia argentina.