Martes 22 de diciembre de 2020

Escribe: María Alicia Gutiérrez (*)

La discusión pública y la parlamentaria sobre el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) ha reavivado discursos de odio y una avanzada conservadora que tiene como voceros y voceras a personas que se proclaman defensoras de las “dos vidas”. La Asamblea de Trabajadoras en Tiempos de Pandemia ha lanzado una última fase de su campaña sobre las violencias, invitando a repensar las relaciones entre fundamentalismos, conservadurismos y la ideología de género.

Hace largo tiempo que los grupos fundamentalistas conservadores están organizando su estrategia a nivel global, regional y nacional. Múltiples investigaciones dan cuenta de este fenómeno que toma formatos diversos de acuerdo al momento histórico y a la geolocalización de los procesos.

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La Asamblea de Trabajadoras en Tiempos de Pandemia, organizada por la Asociación Argentina para la Investigación en Historia de las Mujeres y Estudios de Género y la Escuela de Feminismo Popular “Nora Cortiñas”, se ha reunido todos los jueves, vía Zoom, desde que fue decretada la cuarentena @aaihmyeg @escuelafeminismopopular.norita

El ataque a la “ideología de género” hunde sus raíces en el desencuentro radical con los derechos humanos, su campo de acción y las condiciones que lo sustentan: universalidad, integralidad, indivisibilidad, entre otros. Además, se constituye como un continente vacío donde se incluye cualquier diferencia que sale de los parámetros de la supuesta normalidad.

Desde esta epistemología fundacional (sustentada en principios de la Iglesia Católica) construyen una gramática que coloca a los feminismos y grupos lgttbiq+ en el centro de la mira, acusándolos de ser una avanzada neomarxista y feminista (frente al fracaso de las luchas de la década del 70) y una propuesta desintegradora del orden social. Se los responsabiliza de la pérdida de un paraíso imaginario heteronormativo centrado en la familia, exenta de desavenencias. Esta negación del conflicto, inherente al desarrollo de las sociedades, les permite imaginar un mundo donde las diferencias no sean alojadas.

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Sin embargo, si bien estos principios son el sustrato central de su ideario, han redefinido sus posiciones corriéndose de las narrativas dogmáticas eclesiales para organizar un discurso laico sustentado en la ciencia, el derecho y la ética. Redefinen la matriz  de la concepción histórica de los  derechos humanos lo que supone, finalmente, su negación. La ciencia, desde una mirada biologicista junto con el “giro genético”, rescata en el ADN lo irreductible de la condición de persona.

Centran su crítica en el sistema político, las políticas públicas y los derechos por su ineficacia para resolver los problemas de la pobreza, el desempleo y las condiciones indignas de vida. Para ello, juegan el juego de la democracia con sus reglas para lograr desestructurarla. Definen un proyecto de restauración de un orden conservador integral en términos políticos, económicos, sociales, sexuales y culturales.

Para ello, desarrollan narrativas centradas en el discurso del odio y la violencia [1], del que se han apropiado, y lo despliegan en el espacio público. Reactivan sentimientos profundos y  apelan a la emocionalidad por sobre la racionalidad. Es un discurso que, sin ningún tipo de responsabilidad ni verificación, va construyendo un sentido común en amplios sectores de la sociedad.

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Campaña Fundamentalismos de la Asamblea de Trabajadoras en Tiempos de Pandemia @aaihmyeg @escuelafeminismopopular.norita

Dada la relevancia de estos grupos que se organizan y expresan en diferentes niveles de acción, en la Asamblea Feminista de Trabajadoras en Pandemia se registró y analizó este discurso en relación a la violencia sobre los cuerpos. Se organizó una campaña en cuatro ejes que pusieran en tensión la supuesta “normalidad”: seguridad y cuidado, violencia de género, salud y grupos fundamentalistas conservadores. Allí se desplegó, desde la pregunta central  “¿A qué normalidad querés volver?” el discurso de quienes niegan los derechos de mujeres y LGTTBIQ+  y se articuló un relato para desmontar la noción de género como ideología.  Poner en evidencia, a su vez, la carga de violencia que supone la negación de las identidades, de los derechos adquiridos y de los que aún faltan.

No son improvisados, no apuntan a un objetivo en particular sino que definen una gramática política para poner en tensión las relaciones de poder y las disputas por la hegemonía.

* Socióloga, docente e investigadora Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito y de la Asamblea de Trabajadoras en pandemia.

[1] Giorgi, Gabriel y Kiffer, Ana (2020), Las vueltas del odio. Gestos, escrituras, políticas. Buenos Aires: Eterna Cadencia Editora.

FOTO Portada: Damián Dopacio / NA