Jueves 14 de enero del 2020

Un análisis comunicacional de la entrevista al presidente Alberto Fernández publicada por el diario Clarín, en la columna radial de Daniel Rosso en #VolverALasFuentes, por la 990 y acompañado por Marcos Cittadini este lunes 11 de enero.

Escuchá la columna completa:

Daniel Rosso, ex subsecretario de Medios de la Nación y coordinador académico del posgrado en Comunicación Política de la UBA.

Entrevista al presidente por el diario Clarín: 71 palabras

“Llama mucho la atención porque el cuerpo de esta entrevista, sin título y bajada, tiene 1531 palabras; de ellas, solo 71 son palabras textuales del presidente, menos del 5%. ¿Qué pasa con las más de 1400 palabras restantes? El resto es lo que dice el periodista que dice Alberto Fernández: es la voz del presidente mediada por el entrevistador y, por lo tanto, por el diario que transcribe la entrevista. El periodista se trasladó a la quinta de Olivos a hacerle esta entrevista al presidente y el resultado, que debe haber durado bastante tiempo, es la transcripción de 71 palabras del presidente; o sea, 1460 palabras de esa entrevista son del periodista que lo entrevistó, transcribiendo cosas que dijo el presidente”.

“hay una creciente mediación y control de la palabra de la política por los grandes conglomerados mediáticos opositores”

“¿Cuál es el contexto en el que se produce este reportaje? Porque es raro y toda cosa rara requiere de algún tipo de hipótesis, por lo menos. ¿Por qué pasó eso? Repetimos: 1460 palabras de la entrevista son del entrevistador y 71 palabras son del presidente siendo que el entrevistador se trasladó a la quinta de Olivos. El primer elemento es el de la devaluación de la palabra presidencial. Es una palabra que para esta mirada vale poco, porque, efectivamente, no se le da un valor central. Es un presidente que, según las coberturas que el medio viene teniendo, no puede sostener sus decisiones, que avanza y retrocede, que va para adelante e inmediatamente va para atrás; inclusive, en este relato, Alberto Fernández experimenta dos tipos de retroceso: los que lo obliga a tener la vicepresidenta y los que se produce él mismo, o sea que es un presidente que no puede estabilizar sus decisiones. Títulos de hoy del diario: “El gobierno dio marcha atrás y anunció una reapertura parcial de importaciones de maíz”; “Cambio de estrategia: el gobierno no descarta aplicar una sola dosis de la Sputnik-V”, “El otro déficit que golpea al presidente: el 49.7% dijo que no le cree nada a Alberto Fernández cuando habla”, “La falta de confianza tiene otro problema, devalúa el valor de la palabra”, dice otra nota en el mismo diario. Es decir, la palabra presidencial viene siendo considerada como una palabra de poco valor, porque es dictada o producida por la vicepresidenta, o si es una palabra propia del presidente no se sostiene en el tiempo, entonces, ¿por qué se le daría un amplio espacio a esa voz en la entrevista? La devaluación que no se termina de producir en lo cambiario, lo producen en la palabra del presidente. Esa es una hipótesis ante una cosa tan rara“.

“si pueden hacer esto con la palabra presidencial, ¿Qué es lo que no pueden hacer con el resto de las palabras de la política? Pueden hacerlo todo”

“La otra hipótesis, es que hay aquí una creciente mediación y, por lo tanto, control de la palabra de la política por los grandes conglomerados mediáticos opositores. La respuesta a la pregunta de quién controla la palabra pública está clara. Estos grandes medios parecen mostrar que tienen el control del acceso a la esfera pública de la máxima palabra de la política, que es la palabra del presidente. Ahora, si pueden hacer esto con la palabra presidencial, ¿Qué es lo que no pueden hacer con el resto de las palabras de la política? Pueden hacerlo todo. Es una demostración de fuerza de que, los medios, tanto analógicos como digitales, pueden hacer con la palabra del otro. Son el lugar que decide qué aparece en la esfera pública, qué no aparece y qué aparece en términos de devaluación como es este caso de la palabra presidencial, o la misma palabra de Trump cuando se impide que circule. Parece que el medio hace visible su propio poder frente a la palabra de la política. Lo hicieron muy visible en el caso de Clarín”.

“Oscar Landi publicó un libro a fines de los ’80, pñrincipios de los ’90, “Devorame otra vez”, que justamente era la relación entre la televisión y la política . Era ese menemismo que efectivamente estaba siendo devorado por los medios. Acá además lo que hay es una intervención sobre esa palabra devaluada de la política para que la política diga lo que el gran medio y los sectores políticos y económicos de las empresas necesitan que esa palabra presidencial diga. ¿Qué le hicieron decir en esas 71 palabras del presidente de la Nación? Que no habrá indulto; que no habrá ampliación de la Corte, y que él no sueña con una revolución, mucho menos con un 40% de la sociedad que no está dispuesta a votarlo. O sea, esas 71 palabras, para colmo, son 71 palabras que dicen lo mismo que estos medios quieren decir”.

PREPANDEMIA: Alberto Fernández en una mesa con empresarios, entre ellos, Héctor Magnetto de Clarín.

“Hay algo de estructural en este proceso. Me parece que lo dice muy bien Alfredo Zaiat, ayer en Plágina/12. Dice Zaiat: “La decisión unilateral de las compañías de telecomunicaciones y de prestación del servicio de televisión por cable de aplicar un aumento del 20% en el abono de este mes pese a la medida oficial de autorizar solo un 5%, es otro síntoma de esta tensión histórica”. A estas prestadoras de servicio de telecomunicaciones el Estado les dijo sólo pueden aumentar un 5%. ¿Qué hacen? Aumentan un 20%. ¿Qué es lo que está en juego ahí?: es el nivel de rentabilidad d estas empresas. ¿Qué hacen algunas de las empresas mediáticas que expresan a este pool de telecomunicaciones? Bueno, degradan lo máximo posible, devalúan lo máximo posible la voz del presidente, por lo tanto devalúan la política, por lo tanto devalúan el Estado interventor, por lo tanto esto es parte de una discusión acerca de los niveles de concentración del ingreso, de distribución del ingreso en la Argentina”.