Domingo 21 de febrero de 2021

Escribe: Marcela Belardo (*)

Un año después del inicio de la pandemia del nuevo coronavirus que ha dejado más de 2.4 millones de fallecidos y 110 millones de contagiados, la atención se centra actualmente en las campañas de vacunación y las nuevas variantes del virus. Pero hay un tema que está tomando cada vez más relevancia: el síndrome “post COVID-19”, “COVID-19 de larga duración” o “COVID-19 prolongado”, son las expresiones más frecuentes.

Post COVID-19
Imagen: Tumisu (Pixabay)

El síndrome afecta a personas de diferentes edades que enfermaron por el virus y que padecen de secuelas en distintos grados. Los síntomas asociados con la condición post COVID-19, que puede continuar durante seis meses o más, son el cansancio y la confusión mental, así como trastornos cardíacos, neurológicos y dificultades respiratorias. Estos síntomas se encuentran tanto en los pacientes que fueron internados como en aquellos que no lo fueron. Los estudios sugieren que potencialmente 1 de cada 10 personas puede tener síntomas prolongados un mes después de la infección, lo que significa que hoy más de 1 millón de personas pueden estar sufriendo una enfermedad continua.

¿Por qué algunos tienen un síntoma y otros sufren de síntomas diferentes? ¿Se debe al virus o al sistema inmunológico?, son preguntas que aún la ciencia no tiene respuesta. Por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) pidió la semana pasada una mayor investigación sobre este nuevo síndrome.

Post COVID-19
Imagen: Pete Linforth (Pixabay)

El síndrome post COVID-19 está generando consecuencias en la vida cotidiana y laboral de los afectados. Un testimonio por parte de uno de los afectados es elocuente. “Casi todo este tiempo contamos con el recuento de casos, el recuento de recuperados, el recuento de fallecidos y ahora estamos contando las vacunas aplicadas. Pero no estamos contando a los que no se han recuperado”, manifiesta uno de los miles de afectados que vive en Utah y que ha organizado un grupo de pacientes post COVID a partir de una convocatoria de Facebook denominada Utah COVID-19 Long Haulers. Este grupo -que ya congrega a más de 2.000 miembros- procura que las personas hablen sobre sus síntomas, compartan recursos y se sientan apoyadas, y exigen que su condición sea reconocida por el Estado.

Las empresas también ya están prestando atención a las consecuencias del síndrome debido al ausentismo laboral. Según una investigación realizada por King’s College London, las cifras sugieren que el COVID prolongado tiene una mayor prevalencia entre las personas en edad de trabajar. Afecta alrededor del 10% de las personas de 18 a 49 años que se enferman, aumentando al 22% de las personas mayores de 70. El estudio indica que las mujeres tienen un 50% más de probabilidades de sufrir COVID prolongado que los hombres (14,5% en comparación con 9,5%).

Otro ámbito que se ve afectado por el post COVID, lógicamente, es el sistema de salud ya que tensiona aún más a los servicios de rehabilitación de muchas especialidades y a la enfermería. Según el periódico The Independent se estima que en Gran Bretaña unos 100.000 pacientes de cuidados intensivos por diferentes patologías, incluidos alrededor de 15.000 afectados por el COVID-19, necesitarán atención de enfermería comunitaria a largo plazo después de haber sido dados de alta de los hospitales durante los últimos 12 meses.

Coronavirus en el Reino Unido.

Esto se sumará a un número aún desconocido de pacientes de COVID-19 de los 350.000 tratados en las salas generales desde que comenzó la pandemia, así como a decenas de miles de personas que estaban enfermas pero que no asistieron al hospital, aunque sí han quedado con síntomas debilitantes de larga duración. Se cree que hay casos de personas infectadas que presentan síntomas prolongados de COVID pero que cursaron la enfermedad de manera asintomática. Los servicios comunitarios del National Health Service (NHS) del Reino Unido están reportando una gran demanda para el tipo de cuidados que precisa un paciente con COVID prolongado. Algunos servicios informaron un aumento del 50% más en las referencias para enfermería comunitaria. Este aumento de la demanda implica que el personal de salud tiene que trabajar turnos más largos y días adicionales para hacer frente a esta demanda específica. Una investigación publicada recientemente encontró que el 98% de los pacientes de COVID que fueron internados en cuidados intensivos de 26 hospitales ingleses necesitaban fisioterapia, y el 100% necesitaba terapia ocupacional. 9 de cada 10 necesitaban apoyo para recuperar el habla.

La Organización Mundial de la Salud ha instado a los países a priorizar la rehabilitación por las consecuencias a mediano y largo plazo del COVID-19 y a recopilar información sobre el COVID prolongado de manera sistemática. El director general de la OMS, Tedros Ghebreyesus, destacó en la primera reunión que organizó sobre esta temática la importancia de las “tres R”: reconocimiento, investigación (research, en inglés) y rehabilitación. Señaló que los países deben comprometerse a incluir la rehabilitación como parte de su servicio de salud. “El post COVID tiene un impacto en el individuo, en la sociedad y en la economía” advirtió.

Todavía no está claro si esta condición durará meses o años, pero lo que sí está claro es que esta pandemia dentro de la pandemia tiene ramificaciones masivas para la vida de los afectados, la economía y para la planificación de los servicios de salud.

(*) Investigadora de CONICET en el Instituto de Estudios Sociales en Contextos de Desigualdades (IESCODE-UNPAZ). Miembro de RAIIS. Especialista en Salud Internacional y Políticas de Salud.