Viernes 26 de marzo del 2021

Escribe: Juan Pablo Godoy Jimenez

El martes 9 de marzo de 2021, los adultos mayores que habían ido ansiosos y felices a recibir su respectiva vacuna contra el Covid-19 se encontraron en una situación más desagradable de lo que se podrían haber imaginado. La ineficacia del Gobierno porteño generó que estos adultos mayores de 80 se encontraran esperando parados más de 5 horas, sin agua y a pleno sol en una fila interminable.

Largas filas al sol para vacunarse.

La situación termino colapsando gravemente a media mañana, cuando la gran cantidad de personas que tenían turno en ese horario no lograban entrar, por lo que se formaron filas de hasta más de tres cuadras de extensión, lo que hizo que varios de los adultos mayores se descompensaran y fueran asistidos urgentemente por personal médico y de la policía.

Este no es el primer caso donde se puede apreciar esta burocracia deshumanizante haciendo de las suyas. Desde ya el filósofo Max Weber plantea el uso de la burocracia como una herramienta de dominación, en la cual el sujeto pasa a ser un simple número para la facilidad de cierto tipo de trámites. Este proceso ha sido criticado por numerosos filósofos y escritores (Aldous Huxley, George Orwell y Hannah Arendt). Para traerlo a un ambiente aun más familiar, la misma Mafalda le puso Burocracia como nombre a su tortuga.

Este proceso de cosificación hizo su acto magno de aparición con el  plan de vacunación contra el coronavirus de adultos mayores de 80 años del Gobierno porteño. Para la burocracia del gobierno de Larreta, no eran más que un número carente de toda propiedad humana, porque en otro contexto un acto tan cínico seria impensable. “Me llamo Emilia Elina, tengo 88 años, perdí a mi esposo en esta pandemia, no tenemos porqué pasar por todo esto, es una vergüenza lo que el señor Larreta está haciendo con los viejos. Las cosas acá están muy mal hechas”, manifestó una mujer que esperaba en la vereda, del lado exterior del enrejado, sentada en una silla y portando su bastón bajo el sol.

Y las únicas quejas que se hacían oír no provenían únicamente de los adultos mayores, sino de parte de varios de los familiares acompañantes que se encontraban enfurecidos ante el trato degradante que se le daba a sus respectivos familiares. “¿Se puede entrar al baño? Mi mamá tiene 94 años y le falta una hora para entrar”, “Nos dijeron que vayamos a la puerta 7, pero esa para los que ya se vacunaron, ¿Dónde vamos entonces?”, “Mi papá camina con mucha dificultad, está en el auto. ¿Cómo hago para entrar con tanta gente amuchada en la puerta?”, eran algunas de las preguntas de las personas que acompañaban a sus familiares en la espera. Y esos son solo algunos de los varios testimonios de quienes sufrieron la ineptitud de Larreta.

La burocracia no afecta únicamente a aquellos que son víctimas de ella sino que los mismos que la ejercen se encuentran cautivos de ella. Modifica la personalidad de sus miembros de manera que estos se convierten en “hombres organización”, condicionados y grises. Con la mentira que este método es más “practico, eficaz y rápido” se pasa a convertir todo en simples números, no hay historias, no hay caras, no hay personas, solo hay números. Y al haber únicamente números, ¿cómo no se van a justificar los horrores que se cometen? No se puede sentir culpa al dejar a un señor mayor de 80 años a plena luz del sol esperando su vacuna si se le considera “un numero en una lista”.

Quirós y Larreta contra los adultos mayores.

Falta decir que esto no fue, ni será, el último episodio generado por esta burocracia macrista, debido a que días después Larreta, el 16 marzo, clausuró el Hospital Español del Programa de Atención Médica Integral (PAMI) por supuestas “irregularidades” en las normas de seguridad.  Ante este acto cínico burócrata, los reclamos y quejas no tardaron en hacerse oír. Luana Volnovich, titular de la obra social, apuntó contra el Jefe de gobierno porteño y contra el ministro de Salud, Fernán Quirós.

En su cuenta de Twitter, Volnovich atribuyó el hecho directamente a los funcionarios:

Hospital Español.

Volnovich también dio algunos datos sobre la cantidad de gente que se encontraba afiliada a ese hospital y que sufrieron las consecuencias de este cierre.

Además agregó, para demostrar la extrema gravedad del asunto: “Para mañana teníamos 26 cirugías, 680 turnos, 93 pacientes oncológicos, 8 pacientes para quimioterapia. Y podría seguir… Todas estas personas mañana no van a tener un hospital y deberán ser derivadas”. Por último, la titular del PAMI afirmó que tomarán acciones legales contra el gobierno de la Ciudad por lo sucedido: “Presentaremos una denuncia judicial contra la Ciudad en resguardo de las jubiladas y los jubilados de PAMI”.

Estas actitudes no son ninguna novedad en Juntos por el Cambio, estos comportamientos y actitudes cínicas y deshumanas se encuentran en la raíz más profunda de su ideología. Recordemos cómo a comienzos de esta pandemia, Macri hizo un llamado a Alberto Fernández, donde según el presidente, el empresario le dijo que dejara que se murieran los que se tenían que morir, pero que no frenara la economía porque eso era lo más importante. “Macri cree eso y actúa en consecuencia. Para mí la política es cuidar a la gente, la salud y preservar el trabajo”, afirmó Fernández.

Macri dejaría que se mueran.

Este miércoles 24 de marzo, el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, otra jornada de desorganización se hizo presente en la campaña de vacunación del Gobierno porteño. Quienes tenían turno para ser inmunizados contra el coronavirus debieron permanecer aglomerados, en una extensa espera, en la puerta del club River Plate, en el barrio de Núñez, luego de que el servicio sanitario porteño les informara que no recibirían la segunda dosis ese día y que sus turnos serían reprogramados, pese a la cita oficial. Obviamente las quejas no tardaron en hacerse escuchar. “Nos dicen que no está la dosis, que no llegaron, pero eso lo dicen los voluntarios porque no hay un funcionario que nos explique con certeza. No entiendo cómo si ayer estaba la dosis y me mandan un mail, hoy de repente no está”, señaló una médica asistencial que esperaba en el vacunatorio.

Ahí se ve en su máxima expresión la actitud burocrática del macrismo, todo es un número, carente de todo lo humano, que puede ser descartado ante la mínima necesidad. Para ellos las personas no importan, no son entidades sintientes, se pueden sumar, restar y dividir. Carecen de una percepción humana de la realidad. Las causas de las disfunciones de la burocracia residen básicamente en el hecho de que ésta no tiene en cuenta la llamada organización informal, ni se preocupa por las diferencias individuales entre personas que necesariamente introducen variaciones en el desempeño las actividades. Por eso pueden hacer esperar a señoras mayores bajo la intensa luz del sol por horas y cerrar hospitales en una pandemia a nivel mundial sin la más mínima empatía, justificándose en argumentos como “son las ordenes de arriba” o que “no pueden hacer nada porque no es su trabajo”.

Volviendo a Weber, él llegó a definir a la burocracia como la forma más eficiente de organización teniendo en cuenta la complejidad de los aparatos estatales, de las dependencias gubernamentales y pensando en las necesidades de sociedades cambiantes y dinámicas. No tardó en darse cuenta de los grises de esta primera definición. La burocracia es un recurso de poder valiosísimo para el que controle su aparato, por ser “el mejor instrumento de socialización de las relaciones de poder”.

A modo de cierre quiero advertir que estos episodios macristas no serán los últimos que veremos en estos tiempos. La burocracia es una tortuga lenta y que se cierra a todo. Pero en este caso, la realidad ha superado a la ficción de una forma desagradable. Ahora se le agrega un cinismo cruel que, escondida en una apariencia inofensiva, espera el momento para dar lugar a una desgracia.