Cerca de la Revolución

¿Pueden Twitter o Facebook ser los medios para lograr una revolución? ¿Se convirtieron en un nuevo lenguaje político? En la actualidad diversos movimientos de descontento social se esparcen por el mundo dejando en evidencia un factor común:
el protagonismo de las redes sociales. Son, en apariencia, el modo en que los usuarios protestan y se conectan. En este contexto surge en España, bajo la dirección de Manuel Castells, el grupo de investigación “Redes, Movimientos y Tecnopolítica” que busca dar respuesta a preguntas que aún no tienen fin.

 

Cercade la revolución x jose vera

Indagar sobre fenómenos como la revolución en Egipto, los Indignados en España o el ciberactivismo surgido de los enfrentamientos en Palestina, da crédito a la pugna entre dos posturas diferenciadas. Hay quienes sostienen el surgimiento de un nuevo modo de expresión política por medio de las redes sociales, legitimada en la difusión libre de contenidos e ideas. Y están aquellos que adoptan una visión más crítica a la aparente comunión lograda por las redes, ya que las redes reproducen ideologías homogéneas e identidades ficticias. Así, los usuarios se vinculan débilmente, siendo incapaces de generar una continuidad temporal en sus demandas.

El surgimiento de un nuevo ciclo en la política a nivel mundial encuentra en las redes sociales su lenguaje más evidente. Este panorama obliga a reflexionar no sólo sobre cuál es el verdadero impacto que poseen las redes sociales en la sociedad actual, sino también hacia dónde se orientan las políticas de acceso y regulación sobre internet. En efecto, también sobre Twitter y Facebook.

El fenómeno de los indignados en España durante el 2011, que luego se propagó por gran parte de Europa, marcó un precedente sobre el uso de las redes sociales como modo de convocatoria. Los manifestantes lograron una gran capacidad de concentración, buscando influir sobre la estructura política en el contexto de la gran crisis social y económica. Como consecuencia, y con pocos años de distancia, este fenómeno despertó el interés de la academia. El sociólogo español Manuel Castells reunió a gran parte de los académicos para indagar sobre este y otros fenómenos en relación a las redes y las revueltas políticas. Eunate Serrano es periodista e integrante de este grupo de investigación.

Existen evidencias a nivel internacional de numerosas acciones de descontento social. Sin embargo, en los últimos cinco años las redes sociales tomaron otro protagonismo en las protestas políticas. ¿Qué aportes realizaron a la gestación de estos movimientos?

Las redes sociales de internet se han convertido en un espacio para la auto organización y autocomunicación social a gran escala. La instantaneidad y la interactividad como características intrínsecas a las redes sociales digitales como Facebook y Twitter (como referencia) han reducido el coste de la acción y de la organización colectiva y han multiplicado los procesos de desintermediación política y social, ya que han permitido la expresión directa de la ciudadanía tanto en los asuntos públicos, como en la participación en la calle y las redes

El sociólogo Malcond Gladwell afirma en su trabajo “La revolución no será twitteada” que las redes sociales generan lazos débiles entre los usuarios, un modo de activismo sin organización jerárquica y, por lo tanto, un mensaje que no logra gran impacto. ¿Cree que movimientos como el de los Indignados en España va contra esta línea de pensamiento?

Uno de los desafíos de los movimientos sociales es conocer hasta qué punto su mensaje tiene o no impacto. Si se observan fenómenos como el 15M es posible afirmar que se produjo un cambio, incluso en las formas de trabajo de los periodistas que informaban sobre las manifestaciones o acciones de los «indignados». Cuando en 2011 se produjo la explosión del movimiento y los periodistas se acercaban a la manifestación buscando a los portavoces del 15M, nadie se presentaba a sí mismo como portavoz. Los periodistas se toparon con una situación anómala, algo a lo que no estaban habituados: no tenían fuentes directas de información. Así que muchos periodistas acudieron a las redes sociales de internet para buscar fuentes y poder elaborar sus piezas informativas.
Redes, Movimientos y Tecnopolítica estudia, a partir de una investigación comparativa de los movimientos en red del 15M y OccupyWS, datos de interés respecto al uso de las redes sociales. Si se observa el uso de las redes sociales para asuntos relacionados con el 15M, por ejemplo, se evidencia un gran impacto: el 72% de los participantes ha usado Twitter, el 79% Facebook y un 47% Youtube.

¿Qué opina de casos de control en la red por parte de los Estados, como los llevados a cabo por el gobierno de Turquía, para impedir el uso de redes sociales?
Internet está teniendo un papel central en los procesos de democratización en todo el mundo. Son nuevos canales que favorecen un flujo de comunicación constante, instantáneo y distribuido. No sólo porque permite el acceso a la información y a la selección de la misma, sino también porque está permitiendo la desintermediación de los ciudadanos en la participación política en el espacio público que genera la red. Internet tiene un papel clave en la reinvención de la democracia en el siglo XXI. Sabemos que tanto internet como la democracia son campos de batalla e innovación donde conviven intereses y agentes múltiples, en ellos se juega parte de las esperanzas de una sociedad más justa, libre e igualitaria. Por tanto es lógico que en países como Turquía, donde los movimientos sociales están confluyendo en la red y en la calle, se produzca un mayor control de lo que acontece en internet.

¿Qué cree que sucede con aquellos Estados que poseen acceso limitado a internet como en ciertos países de la periferia?

La brecha digital es un hecho, en todos los países del mundo. Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones a finales de 2014 «habrá cerca de tres mil millones de usuarios de Internet, dos tercios de los cuales procederán de países en desarrollo; y que el número de abonados a la banda ancha móvil será de 2.300 millones en todo el mundo. Se prevé que el 55% de esos abonos pertenezcan a países en desarrollo». Estos datos revelan un acceso a la red cada vez mayor, pero que aún queda trabajo que permita conectar a zonas de las periferias de grandes ciudades. Sin embargo hay que recordar que para visibilizar las demandas, por ejemplo en el caso del 15M, las redes sociales de internet tuvieron un peso relevante para comunicarlas y también para que la gente tuviera una mayor facilidad para la organización. Sin un reflejo en el espacio público no hubieran tenido el mismo impacto social y político. Por tanto podemos decir que el uso de internet es otra forma más para canalizar o expresar el descontento político, pero es insuficiente.

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