Las deudas de Mauricio

A punto de cumplir su segundo mandato al frente de la Ciudad de Buenos Aires, Macri deja puntos flacos en áreas como educación y salud al ritmo que aumentan los compromisos con acreedores internacionales. Sobre este problemático cocktail se refirió el Auditor General Eduardo Epszteyn.

Detrás de un escritorio y con pilas y pilas de papeles nos esperaba Epszteyn, que en pocos minutos pudo resumir lo que considera la esencia de la gestión PRO. “Se verifica mucha inversión en aquello que se ve y que da marketing”, lanzó. Así dio paso a una clarificación sobre lo que ha hecho el macrismo en los últimos siete años y medio, que tiene en el aumento de la deuda pública su eje vertebrador. Aunque no rechaza “lo que está bien y que hay que reconocerlo”, como “el mejoramiento del estado de las veredas”, Epszteyn dejó en claro que sus prioridades son diferentes.


 Lo que se debe

“Prácticamente se ha cuadruplicado la deuda de la Ciudad de Buenos Aires desde que empezó la gestión PRO”, señaló Epszteyn. En los últimos meses el gobierno porteño tomó deuda por US$ 500 millones más, pero el 95% será utilizado para refinanciar vencimientos de este año. Es decir, se trata de “deuda para refinanciar deuda” porque “en la medida en que van acumulándose los vencimientos de la deuda, que empiezan a ser más onerosos, los vencimientos como porcentaje de los ingresos corrientes de la Ciudad cada día pesan más y lo que hace el gobierno de la Ciudad es tomar nueva deuda para refinanciar la anterior”. De esta manera el año terminará con Capital Federal debiendo más de US$ 2100 millones, casi el cuádruple que cuando arrancó la administración macrista.

“Lo que se nota es que gran parte del endeudamiento en lugar de ir a inversión va a financiar gasto corriente, porque lo que hace Macri con el dinero es construir un colchón financiero que le da discrecionalidad para financiar otro gasto», explicó Epszteyn. Según detalló, “la inversión como porcentaje del producto (es decir, la relación entre lo que se produce y lo que se invierte) está más o menos igual que diez años atrás”.

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Problemas en casa

La vivienda es uno de los puntos donde más se critica al macrismo dada la crisis habitacional que se registra en la Ciudad y las innumerables exhortaciones que se hicieron para que comiencen tareas de urbanización en villas. Al respecto, Epszteyn marcó que “como está achatada la inversión, sobre todo la social, la política de viviendas prácticamente es inexistente. Los presupuestos, además de haberse ido reduciendo sistemáticamente años tras año, han tenido un altísimo nivel de subejecución presupuestaria”. El presupuesto total asignado a vivienda apenas alcanza el 2% del dinero disponible anualmente, que en gestiones anteriores no bajaba del 5% según datos aportados por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires (AGCBA).

En términos políticos, el Epszteyn opinó que “la decisión de Macri es que no se construya porque considera que no le rinde en términos de votos, que es como lo mide. Cree que la pobreza y la vivienda para los pobres son problemas migratorios, con lo cual la construcción de casas para pobres prácticamente no ha existido”. De hecho, la Ley 3343, promulgada en 2009, obliga al gobierno de la Ciudad a urbanizar las villas 31 y 31bis, cosa que no ha sucedido todavía.

Sobre las trabas para el desarrollo de viviendas sociales Epszteyn explicó que “se ha descentralizado la atención. Hay tres ventanillas que se ocupan del tema: la UGIS, que depende de Desarrollo Económico; el Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires (IVC); y la Secretaría de Inclusión y Hábitat”. Esta última comparte su presupuesto con otras actividades y, por ejemplo, financió la visita de Usain Bolt para correr contra el Metrobús. En tanto, Epszteyn destacó que los planes de primera vivienda son “inexistentes” y que los créditos del Banco Ciudad “son todo propaganda”.

 

Negocios sucios

La basura es un problema para la Ciudad de Buenos Aires, que está obligada a reducir la cantidad que se genera y que no tiene otra alternativa que enviar lo producido a la CEAMSE en la Provincia de Buenos Aires. Al respecto, Epszteyn consideró que “el gobierno de Macri no cree en la separación de residuos y lo hace como una política de marketing” y luego esbozó un dramático cuadro de situación: “El presupuesto total para basura es el más alto de la historia de la Ciudad de Buenos Aires medido como porcentaje del producto. La basura se lleva más del 8,37% del presupuesto total y la Ciudad, por supuesto, no está más limpia, sino que lo que han aumentado son las ganancias de las empresas que prestan el servicio, que además son las mismas de siempre”.

Eduardo Epszteyn explicó que durante su gestión en la Secretaría de Medio Ambiente y Planeamiento Urbano durante la administración de Aníbal Ibarra se había licitado el anterior contrato para empresas recolectoras, en el que no se pagó más del 4,5% del presupuesto total. Si bien es difícil medir la cantidad de dinero que se gasta por habitante porque Capital Federal es un territorio donde se movilizan diariamente millones de personas no residentes, el macrismo está pagando por cada ciudadano porteño la exorbitante cifra de $240.000 anuales, según informes elaborados por la AGCBA. Para empeorar el panorama, Epszteyn aseguró que “no hay políticas de reducción y la cantidad de basura que se produce en la Ciudad sigue creciendo”.

 

Privados de educación

El tema de la educación fue álgido desde el inicio de la gestión PRO y encontró en los últimos años dos de sus peores momentos: la inscripción on line dejó fuera de las escuelas públicas a decenas de chicos y, para colmo, la implementación de un nuevo plan con revisión de currículas generó múltiples protestas por parte de estudiantes y docentes.

“Todas las fallas del sistema on line produjeron que mucha gente emigrara al sistema privado al ver que no tenía solución para su problema en el sistema público. Yo creo que hay una tendencia por parte del gobierno de Macri y del ministro Bullrich de favorecer la enseñanza privada en la Ciudad”, señaló Epszteyn y profundizó: “La falta de vacantes pone en evidencia algo que ya se sabía desde antes: la ciudad necesita más escuelas de nivel inicial, primaria y secundaria. Si la inversión social está achatada significa que no se está invirtiendo en la construcción de nuevas escuelas”.

Pese a reconocer que “se ha mejorado en lo que tiene que ver con mantenimiento”, el auditor dio su parecer sobre la desigualdad que, considera, existe entre los centros educativos de distintas áreas de la Ciudad: “Si visitás las escuelas del norte y centro es una historia, pero si vas a las escuelas del sur la situación es bastante distinta”.

La salud va y viene

“En el macrismo dicen que los hospitales de la Ciudad los tenemos al servicio de los habitantes del conurbano que se vienen a atender acá. Entonces, como esas personas no votan en Capital no tiene mucho sentido financiar los hospitales”, opinó Epszteyn y amplió: “Si ves los informes de auditoría, sobre todo de mantenimiento e infraestructura hospitalaria, te encontrás con problemas terribles a todos los niveles. Cada uno de los hospitales de la ciudad tiene problemas muy fuertes de infraestructuras que están anticuadas y que no están en condiciones de prestar el servicio”.

La dura crítica se basa en datos que la AGCBA compartió con Hamartia: si bien cerca del 20% del presupuesto de la Ciudad se destina a salud pública, este alto porcentaje no implica un buen servicio donde se atiende la quinta parte de los habitantes porteños. Por ejemplo: el sistema de pedido telefónico de turnos no funciona en todos los hospitales; alrededor del 40% de las cirugías se hace con elementos adquiridos por los pacientes; las camas hospitalarias no alcanzan para cubrir la demanda; en 2012 se cerró la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica del Hospital Durand por falta de médicos y enfermeros; y el servicio de neurocirugía oftálmica del Hospital Santa Lucía no presta más servicio.

Quizás el punto más doloroso esté dado en las cifras de mortalidad infantil. En 2009 la tasa porteña se incrementó en un 14% con respecto a 2008, por lo que la cantidad de muertos pasó de 7,3 a 8,3 cada mil niños nacidos. En 2010 anunciaron la baja a 6,7 por mil, pero en 2011 creció un 27%, lo que correspondió a 8,5 muertes cada mil nacidos vivos. La cantidad de bebés fallecidos antes de los 12 meses es dispar según se trate de las comunas del norte o sur, llegando incluso a duplicar la cifra en comunas pobres con respecto a las más adineradas.

Al finalizar la entrevista, Eduardo Epszteyn salió casi corriendo a cumplir con sus compromisos. Nosotros nos quedamos hablando con sus asistentes, que cuentan con una enorme cantidad de datos como resultado del trabajo diario. Los pareceres del auditor fueron fructíferos para ilustrar lo que deja el PRO en áreas fundamentales.

 

¿Qué hacemos con la basura el año que viene?

Según señalaron fuentes de la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires, “en todos estos años sólo se ha incentivado el enterramiento como único sistema de disposición posible”. En la actualidad únicamente está disponible el relleno Norte III de la CEAMSE, en José León Suárez, porque los otros se utilizan para residuos locales. Por ello, surge la pregunta sobre qué pasará si no se ceden nuevas tierras para destinar residuos.

Sumado a ello, la ley 1854 (de “Basura Cero”) se empezó a cumplir tibiamente hace dos años. Tras reducir la generación y el volumen de residuos enviados a la CEAMSE, apenas se está llegando a disminuir la cantidad al nivel de 2007. Desde la Auditoría sostienen que se seguirá enterrando durante años, pero el desafío es saber cómo y dónde hacerlo.

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