Macri, a marzo.

Hoy fui a tomar examen a la facultad, un final de Derecho Público. Y un alumno me preguntó si puede el presidente, a través de un decreto, modificar una ley. Le dije que no era posible, si había estudiado, que me hiciera esa pregunta, porque según el artículo 99 de la Constitución Nacional (CN), éste tiene prohibido dictar decretos de carácter legislativo. La única excepción sería por cuestiones de necesidad y urgencia; y nunca pueden estar referidos a partidos políticos, reforma electoral, cuestiones penales o impositivas. Entonces el alumno, que había parecido comprender, me pregunta si el presidente puede determinar si alguien es culpable o inocente. Necesité saber cómo se le podía ocurrir semejante cosa. Le expliqué que hay una división de poderes, que nuestro sistema constitucional tomó de los franceses. Y le aclaré que el artículo 109 de la CN, le prohíbe el conocimiento de cuestiones judiciales. No puede ni siquiera preguntar por una causa; menos aún juzgar o prejuzgar públicamente a un acusado. No está ahí para probar nada. Al final, le dije que en esas condiciones tenía que volverse a su casa. Que le iba a tomar otras preguntas, pero que fuese un poquito consciente porque, si él pensaba que un presidente podía legislar, usurpando funciones del Congreso; o juzgar, arrogándose tareas propias del judicial, no lo podía largar a la calle. Que no podía ser estudiante universitario sin entender que eso sería una violación sistemática de la Constitución Nacional.

Creo que mi alumno lo comprendió, pero no se si Mauricio lo entiende. Evidentemente no, porque Macri en una misma semana cometió dos veces el mismo delito. Y hablamos del incumplimiento de deberes de funcionario público y el abuso de autoridad. Porque a través de un decreto, puro y simple, cuyo rango es inferior al de una ley; modificó una norma votada por el parlamento. Pero además, lo bochornosos es que la ley de blanqueo, ya discutible, prohibía adherirse a los familiares de los funcionarios y esto fué una condición sine qua non para que la mayoría de los bloques aprobasen el proyecto. Él, la termina modificando a través de un decreto, que tiene nombre y apellido: Franco Macri. Ilegal, inconstitucional, violatorio del orden jurídico, pero lo firmó.

El Presidente de la Nación, hace frente a tres observaciones que le hacen los organismos internacionales. Dos de Naciones Unidas y la tercera de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que son de cumplimiento obligatorio. Lo que le dicen, es que tiene que liberar a Milagro Sala porque está mal aplicada su prisión preventiva. Independientemente de que después el estado pueda condenarla y de que sigan los procesos y las investigaciones en su contra; lo que no puede hacer es mantenerla detenida en tanto no haya una sentencia de culpabilidad, porque se presume inocente como todo otro ciudadano. En un hecho terrible y bochornoso, que recuerda a la dictadura militar cuando la misma comisión visitó el país para interiorizarse sobre las denuncias de violaciones a los DDHH y Videla hizo una campaña que decía que éramos derechos y humanos; Mauricio Macri, en lugar de comunicarle al poder judicial Jujeño que siga con su investigación, pero que un organismo internacional le ha dicho que el procedimiento viola los tratados internacionales incorporados a nuestra constitución; dice que Sala está encarcelada porque todos, incluso él, creen que cometió muchos delitos.

Se puede discutir el modelo económico, ya que estamos los que queremos una patria libre justa y soberana; y los que quieren una argentina para 20 millones de personas. Lo que no se puede hacer, es tener una constitución de cumplimiento selectivo, dependiendo de quién se trate. El debido proceso, que plantea que nadie puede ser encarcelado sin juicio previo fundado en ley con aprobación previa al inicio del proceso; es una garantía constitucional que en este país se está violando.     Es decir, tenemos presos políticos. Me parece que hay cosas que no se pueden pasar por alto o dejar de advertir sobre ellas. La pregunta es donde están Lilita Carrió, Margarita Stolbizer, Miguel Pichetto o Juan Abal Medina. Porque todos aquellos que nos decimos republicanos denunciamos la violación a esta norma internacional. No vuelvan a decir: «Por algo será» o «Algo habrán hecho».

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El ex-subsecretario general de la presidencia y profesor universitario, gustavo López, reveló por qúe bocharía a Macri si éste fuese a rendir examen a su clase de Derecho Público.