La voz de la mujer trabajadora

La voz de la mujer trabajadora

Escribe Talita de Lázzari

Virginia Bolten, así se llamaba. Bien plantada, extremadamente provocativa, desacatada y arengadora. Denunció la opresión y la explotación laboral de las mujeres a fines del siglo XX. Ella pasó a la historia cuando participó del acto del 1ro de mayo de 1890, en la ciudad de Rosario. Se presentó vestida de negro, alzó la bandera roja que con letras negras decía: “1 de Mayo, Fraternidad Universal». Se paró firme en el escenario, tomó la palabra y bajó línea, fuerte. Es la primera vez que una mujer realiza un discurso político y público.

Es difícil reponer datos bibliográficos exactos sobre su vida.  Con algunas incongruencias, la historia cuenta que nació en San Luis en 1976, que fue hija de un obrero Alemán y una criolla, que la bautizaron en Baradero, provincia de Buenos Aires. También dicen que, en realidad, era Uruguaya por eso fue deportada  en 1905, con su familia. Trabajó en una fábrica de zapatos y años después, en la Refinería Argentina de Azúcar. La lucha sindical formó parte de ella misma. Fundó el Comité de Huelga Femenino organizado por la FORA (Federación Obrera Argentina). Entre sus compañerxs con tinte anticlerical le decían “Virgen Roja”, en otros relatos la cuentan como “Luisa Michel” ya que su fuerza revolucionaria, hacía recordar a la heroína francesa.

Entre 1896 y 1897, hizo correr la tinta y su potencia en “La Voz de la Mujer” un diario de cuatro hojas en formato tabloide que tenía una tirada de 2000 ejemplares y formaba parte de la prensa contestataria de la época. Ella dirigió el diario, hecho por mujeres para mujeres, lo gestiono clandestinamente y saco seis números, el lema de la publicación era Ni patrón, Ni Marido, desde allí arengó a rebelarse contra la explotación laboral.

 

En ese entonces, la hegemonía política, social y económica estaba en manos los dueños de las vacas y la tierra, de las máquinas y de los cuerpos. La oligarquía liberal terrateniente, de creencia profundamente católica ejercía sin esconderse, disimular, ni atenuar la explotación cruel de la clase trabajadora. Las mujeres y la infancia eran quienes estaban en una condición de profunda desigualdad y derechos. En ese momento, la corajuda mujer le hablaba a los “padres de familia” enfrentaba a la iglesia y al poder de turno: Nosotras también pensamos: 

“Hastiadas de pedir y de suplicar, de ser el juguete, el objeto de placer de nuestros infames explotadores o viles esposos, hemos decidido levantar nuestra voz…”. Y a los hombres les zampaban: “Si vosotros queréis ser libres, con mucha mayor razón nosotras, doblemente esclavas de la sociedad y del varón, ya se acabó aquello de: Anarquía y libertad, las mujeres a fregar. ¡Salud!”

 

 

“No es amor. Es trabajo no remunerado”

 

Hoy las mujeres padecemos el ajuste, los altos niveles de desempleo y precarización laboral. Según datos de Economía Feminista ganamos un 27% menos salario que los varones, solo ser mujeres. Es preciso resaltar que el sector que más cantidad de mujeres emplea es el de servicios domésticos. Oh, casualidad! Este es el rubro que mantiene los salarios más bajos de la economía y los mayores niveles de informalidad, más del 76%.

Además el trabajo doméstico no remunerado, es producido en el 76% por mujeres. Las tareas de cuidado de niñxs y de adultos mayores, de limpieza en sus casas y de las “señoras bien” es realizado por mujeres. Somos todas las que trabajamos para que el engranaje económico esté aceitado, sin embargo la retribución no alcanza.

El trabajo no remunerado, no es amor dice Federici quien con incisivo sentido crítico explica que es parte de la efectividad histórica de la explotación, la cual opera sobre el cuerpo, la salud, repercute sobre el tiempo libre y como si fuera poco, obtura la posibilidad de que mejoren las condiciones de empleabilidad en el mercado formal de las mujeres.

 

Estos datos son importantes porque en los próximos meses, en nuestro país, se va a discutir la reforma laboral la cual, además de afectar directamente la vida de las mujeres, no incluye, a la vista: perspectiva de género. Es necesario por eso sensibilizar con datos concretos también que solo el 18 % de las personas trans tienen trabajo formal, según información reciente de la Agencia Presentes, los índices de empleabilidad de travestis y trans son gravísimos, por eso hoy pedimos por el cupo laboral trans.

 

Ya casi paso un siglo y las palabras de Virginia Bolten son una herramienta que tenemos que tener cerca para seguir luchando contra el poder machista, tanto en el ámbito público como en el privado, porque a paso firme tenemos que caminar hacia la igualdad de derechos entre los géneros. Como Mujeres, debemos peleando para ganar derechos y  memoria de todas las trabajadoras de la historia argentina.

En el día del trabajador, nos vamos a ocupar de reivindicar y reconocer a Virginia Bolten, una feminista argentina considerada la primera luchadora social que abrió la boca para defender los derechos de las mujeres trabajadoras