DICIEMBRES EN MADRID

Escriben: Francisco Figueroa y Lucía Gutiérrez

Corría Diciembre de 1947 y Don Santiago Bernabeu miraba desde su palco como Os Belenenses de Portugal y Real Madrid inauguraban el estadio que años más tarde llevaría su nombre. Hombre de bolsillo gordo y carácter fuerte, Bernabeu sentó durante los primeros años de su presidencia en el club las bases del hasta hoy equipo más poderoso del mundo.

Bernabeu fue uno de los primeros en entender eso de que el fútbol y la política no siempre van por carriles distintos. Durante la dura época de la posguerra, el Real Madrid FC y el gobierno del generalísimo Francisco Franco se beneficiaron mutuamente hasta límites inimaginables: desde la utilización de dinero público para la construcción del nuevo estadio, pasando por aspectos legales poco claros en la contratación del crack Alfredo Di Stefano (allanados, obviamente, por el gobierno de turno). Las sospechas de oscuras relaciones entre el club madridista y la dictadura franquista no hicieron más que acrecentarse.

Bernabeu y Di Stefano. FUENTE: DIario Marca.

El gobierno de Franco tendría su recompensa años más tarde, con la obtención de cinco Copas de Europa de manera consecutiva por parte del Madrid. “Al régimen le vino muy bien encontrar un club que paseara en triunfo el nombre de España por medio mundo y, por ello, además de utilizarlo, le prestó apoyo”, comenta el periodista Julián García Candau en el libro Bernabeu, presidente.

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Casi 70 años después, a Don Florentino Pérez (actual presidente de Real Madrid) la vida (y la CONMEBOL) le darán la oportunidad de ver una final de Copa Libertadores desde su palco. Será la primera en suelo europeo y es, como dice la película, el resultado de una “serie de eventos desafortunados” que comenzaron mucho antes que con un par de vidrios rotos y un ojo en compota.

La locura de la sociedad argentina para con el fútbol fue creciendo a la par que se corrompían las instituciones encargadas de controlarlo. La complicidad cada vez más afinada de las barras con los dirigentes, el histórico e increíble 38 a 38 en la AFA, un periodismo ciego cada vez más amarillista y violento… Quizás las piedras del sábado en River no las tiraron solo 4.

Desde tiempos inmemoriales que en la Argentina el fútbol es un poderoso anestésico en épocas de vacas flacas. Los años del gobierno de Mauricio Macri no son la excepción: nada mejor que una Superfinal inédita caída del cielo para combatir (al menos por dos semanas) la pérdida del empleo, la inflación galopante, los jueces que liberan a femicidas y la represión indiscriminada por parte de las fuerzas de seguridad qué, de ahora en más, hasta podrán disparar por la espalda y no ser juzgados por ello.

Angelici y D’ Onofrio, presidentes de Boca y River.

Angelici y su supuesta traición. D’onofrio y su honorabilidad que no fue tal hace tres años. Los jugadores en el mismo tupper de siempre con declaraciones torpes y a destiempo…. La “final del mundo” nos cansó a todos.

Menos a Florentino, que champagne en mano espera desde su palco.