EE.UU: reconquistar el derecho a decidir

Escribe Lucía Reyes

La prohibición del aborto en Alabama visibilizó la existencia de una confrontación entre el conservadurismo y el feminismo en los Estados Unidos. El país que fue vanguardia en materia de derechos de las mujeres retrocedió muchos pasos. Esta penalización abrió una puerta para que otros estados se animaran a debatir el tópico ¿Qué sucederá con las leyes de la interrupción voluntaria del embarazo?

El impedimento del aborto en Alabama fue emblemático por su nivel restrictivo: impide la interrupción del embarazo aún en los casos de violación y de incesto. Asimismo, la condena al médico que facilite esta intervención es de 99 años. Sin embargo, esto no es un hecho aislado, ya son 28 los estados antiaborto (contando a los que ya tienen leyes y los que buscan conseguir).

Este año ya varios fueron los estados que impulsaron normas restrictivas sobre este tema, en total 16 de los 50. En marzo, Misisipi aprobó la “Ley del latido” la cual prohíbe el aborto después de que se haya detectado el primer latido del feto (seis semanas). En mayo, el senado de Missouri autorizó un proyecto para negar la interrupción luego de las ocho semanas. Y, en Texas, se propuso que se condene a la pena de muerte a las mujeres que decidan realizar esta práctica.

La ola conservadora que está expandiéndose a lo largo de Estados Unidos significa un peligro para todos los derechos conquistados por el movimiento de las mujeres. Durante mucho se consideró al país norteamericano como un ejemplo en materia de normas que legislarán a favor de la mujer. La primera ola feminista tuvo inicio allí, la cual se desarrolló por el movimiento sufragista (siglo XIX). En la década del 60, se popularizó mundialmente el uso de la píldora anticonceptiva a causa de la liberación feminista que ocurrió en el país.  Asimismo, fue allí en donde a partir caso de Anita Hill en 1991, se creó una de las primeras leyes federales con peso real y efectivo contra el acoso sexual laboral. Se podrían seguir enumerando acontecimientos ocurridos en los que los Estados Unidos fueron un ejemplo sobre este tópico, pero en la actualidad la lucha que duró tantos años corre peligro.

Una de las normas más avanzadas en materia de derechos de las mujeres fue la legalización del aborto en 1973, ocurrida a partir del fallo del Tribunal Supremo conocido como “Roe vs Wade”. Se le otorgó jerarquía de constitucional protegida por la enmienda decimocuarta. La decisión obligó a modificar todas las leyes federales y estatales que proscribían o restringían el aborto y que eran contrarias con la nueva decisión. ¿Cómo puede suceder que los estados aprueben disposiciones que contradigan a la Carta Magna? Lo que ocurre es que los promotores de estos proyectos son conscientes de que no entrarán en vigor en la actualidad. Pero el objetivo que tienen es abrir una batalla legal para que llegue al Alto Tribunal y que los magistrados reconsideren el fallo de 1973.

Donald Trump, hoy presidente de EEUU.

Estas acciones están respaldadas por el gobierno de Donald Trump que, a pesar de haberse declarado a favor de la interrupción del embarazo en los casos de violación e incesto, escribió en su perfil de Twitter lo siguiente: “Debemos mantenernos juntos y ganar por la vida en (las elecciones de) 2020. Si somos tontos y no estamos unidos, toda nuestra dura lucha por la vida puede, y será, desaparecida rápidamente!». El polémico político ganó votos evangélicos en su campaña del 2016 al prometer el nombramiento de jueces provida en la Corte Suprema. Hasta el momento, ha logrado nombrar a dos (Neil Gorsuch y Brett Kavanaugh) cambiando el balance de los nueve magistrados que conforman el tribunal. En la actualidad, el máximo órgano judicial de EE.UU está conformado por cinco conservadores y cuatro liberales. Por lo que resultaría un peligro reabrir el debate de la legalidad del aborto inducido.

A pesar del avance amenazador de esta ola conservadurista, más de 400 protestas se llevaron a cabo en distintos puntos del país para manifestarse en contra de la ofensiva antiaborto. Y distintas celebridades – como Lady Gaga, Rihanna, Ariana Grande, Selena Gomez, Miley Cyrus, entre otras –  difundieron el lema “los hombres no deberían decidir sobre los cuerpos de las mujeres”. La frase hace referencia a que todos los que votaron a favor de este tipo de leyes fueron hombres. Por otra parte, políticos correspondientes al Partido Demócrata salieron a hablar sobre esta problemática, entre ellos Hillary Clinton quien publicó en su Twitter que: “Las restricciones en el aborto en Alabama, Georgia, Ohio, Kentucky, y Misisipi son ataques espantosos en la vida de las mujeres y su libertad fundamental. Los derechos de las mujeres son derechos humanos. No vamos a volver atrás”.

Cabe destacar que estas medidas no son sólo de este año. El avance de los antiaborto nació a partir de la asunción de Trump a la presidencia. A cuatro días del inicio de su gestión, el primer mandatario activó una orden de Reagan para prohibir la financiación de Planned Parenthood (en español: paternidad planificada) para que se practiquen o promocionen abortos fuera de los Estados Unidos, lo que generaba una pérdida del 40% de los fondos de la ONG. Pero el proyecto no recibió la aprobación del Senado a causa de las objeciones hechas por los demócratas. A pesar del rechazo recibido por la cámara alta, en el pasado abril, la administración estadounidense volvió a impulsar la eliminación de que entidades relacionadas con el aborto reciban las subvenciones referidas en el Título X (ley diseñada en 1970 para mejorar la planificación familiar).

Por otra parte, en febrero de este año, se impulsó una ley que impide a las clínicas que brinden información gratuita a los pacientes. Todas estas medidas golpean directamente a Planned Parenthood, el mayor grupo de planificación familiar de la nación. La ONG ofrece gratuitamente asesoramiento sobre anticonceptivos, tratamientos para enfermedades de transmisión sexual, pruebas para detección de cáncer y práctica de abortos. La presidenta de la organización, Leana Wen, bautizó a la norma como “Ley mordaza” ya que “los  pacientes esperan que yo hable con ellos honestamente, que responda sus preguntas y los ayude cuando más lo necesitan”.

No hay duda de que la gestión de Trump tiene una postura crítica sobre este tema, la cual representa un riesgo para el fallo de 1973. No obstante, el acceso a un aborto legal en EE.UU es relativo. Existen 7 estados que solo tienen un lugar en todo su territorio para que las mujeres se realicen una interrupción voluntaria del embarazo. Cabe destacar, que en estos centro siempre hay grupos religiosos en los alrededores para impedir que las personas ingresen allí.

Las luchas feministas que se creían ganadas, ahora están en tela de juicio. Susan Faudi en su libro Reacción. La guerra no declarada contra la mujer se cuestionaba “¿Cómo puede ser que las mujeres norteamericanas tengan tantos problemas en un momento en que se supone que son tan afortunadas? Ante esta pregunta Rebecca Solnit en Los hombres me explican cosas explicó: “Los conservadores están ahora mismo luchando en la retaguardia. Tratan de ensamblar de nuevo un mundo que nunca existió realmente tal como imaginaban”. Esta reacción antiaborto, para el movimiento de las mujeres, representa una estrategia para retornan a una sociedad más patriarcal. Queda en manos de la política y la sociedad estadounidense decidir si se va a permitir que el conservadurismo avance o respetar los derechos conquistados por las feministas.