¿Qué hacen dos chicas tan solas?

Escribe: Laura Gotfryd

Pareciera ser que hay una de las tantas premisas en la educación machista y patriarcal de tergiversar y armar frases sin sentido pero que se repiten a diario en todo momento. Un ejemplo sobre la necesidad de imponer que la mujer no puede andar sola, de remarcar su desolación por no estar con un hombre es cuando se comete la siguiente situación: Dos jóvenes chicas caminan por la calle y un hombre se siente en la necesidad de decir lo siguiente “qué hacen dos chicas tan solas”. Pero cómo, si van a la par, están juntas, ¿por qué solas?

Pamela Palenciano, activista feminista española, en un monólogo que realiza hace varios años sobre el machismo en base a una relación violenta que vivió, habla sobre esta cuestión en “No solo duelen los golpes”. “El mensaje sutil es que las mujeres no podemos ir solas” y recrea: ‘vas con tus tres amigas caminando por la calle y a alguno se le ocurre ‘eh chicas, a dónde vaís tan solas?’” Y se pregunta ‘digo ¿son las tres gilipollas?”.

“Estas situaciones se generan porque el patriarcado hace que se normalice, y que los hombres nos vean como que sin ellos no somos nadie. Pero gracias al feminismo esto comienza a generar ruido. Al juntarnos las mujeres, no binarias, trans, en una sola manada a nivel movimiento, cuando los hombres nos ven juntas en una misma situación dicen ‘a dónde van sin un tío’, sin la presencia masculina”, explica Palenciano.

En un taller sobre feminismos que dio la antropóloga e investigadora mexicana Marcela Lagarde en Nicaragua explica que “la construcción de la relación entre los géneros tiene muchas implicancias y una de ellas es que las mujeres no estamos hechas para estar solas de los hombres, sino que es el sosiego de las mujeres depende de la presencia de los hombres”.

Charo Marquez es lesbiana y cuenta que le sucedió muchas veces en la calle cuando va de la mano junto a su pareja que siempre esa frase viene cargada de violencia hacia su orientación sexual.

“En general esa es la forma en la que es leído el lesbianismo solo que en ese contexto se evidencia crudamente”, subraya. Además, agrega que cada vez que pudo haberlo con sus parejas llegaban a la conclusión de sentirse totalmente vulneradas y finaliza “a las tortas nos gritan eso pero siempre viene acompañado de un insulto”.

Rocío se reconoce como bisexual y comenta que en un principio cuando iba con sus parejas, solía contestar o “poner cara de ojete” y cuando lo hablaba con ellas sobre esta situación en particular reflexionaba que “es a lo que tiene acostumbradas la sociedad: esa idea de que la orientación sexual ‘desviada’ se cura con un pene’”.

Pero no son las únicas que lo han sufrido. Verónica y su hermano, Juan Martín, sufrieron una situación similar mientras estaban de vacaciones en Necochea. “Me acuerdo perfecto, fue un verano de 1998. Nos aburríamos con nuestros viejos así que decidimos salir a bailar. Paramos a ver una vidriera y el tipo nos dijo ‘CHICAS! A DÓNDE VAN SOLITAS, HERMOSAS?” Me acuerdo porque fue la causa de que mi hermano a los dos días se cortase el pelo.”

Diana Maffía, Doctora en Filosofía e Investigadora del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Género, cuenta que esta situación que se da es muy habitual, pero no solo cuando van dos chicas, podrían ser más, como por ejemplo “van cinco amigas a comer a un restaurante y el mozo les pregunta: ‘¿están solitas?’. Como si estar juntas y ser varias no fuera suficiente”.

Según Maffía lo que hay detrás de esta cuestión es una “idea paternalista, que las mujeres debemos estar protegidas por un varón. Estar tuteladas, cuidadas como si fuéramos eternamente menores de edad” y agrega “por eso cuando hay casos de femicidios donde hay dos chicas que se van de viaje juntas y son asesinadas, los titulares se enfocan en que viajaban solas, cuando en realidad, viajaban juntas. Donde por más que había dos personas responsables acompañandose, para el medio faltaba el que les garantizaba su seguridad”.

Para Diana lo importante que se viene trabajando desde el feminismo es la autonomía de las mujeres, porque por mucho tiempo se nos a inculcado que la mujer está sola, por mas que esté junta con amigas, no está completa porque “la idea del amor romántico, en el destino de una mujer es que ella se ve completa cuando llega un hombre y la elige”.

Por otro lado, Paula Giménez, periodista argentina especializada en género, da su punto de vista sobre esta cuestión. “Las mujeres siempre hemos sido concebidas como una figura que acompaña al varón en el ámbito público. Ya fuera del hogar las mujeres siempre estuvimos acompañadas y protegidas por un varón ,porque el varón es el que debe darnos la protección para que no nos viole otro varón.

Y da el siguiente ejemplo: “si salimos con un chico a la calle, lo mas probable es que ningún varón no nos diga nada, porque somos vistas como propiedad de otro varón y si dice algo genera problema con ese otro varón que nos acompaña. Creo que tiene que ver con la propiedad privada”.

Además, Giménez recuerda el caso de María José Coni, de 22 años, y Marina Menegazzo, de 21, oriundas de la provincia de Mendoza, que se fueron de vacaciones a Ecuador y fueron asesinadas en la localidad de ‘Montañitas’, noticia que tuvo titulares donde se cuestionaba que hayan viajado solas, lo que generó un Trending Topic en Twitter con el hashtag #YoViajoSola.

Por último, si bien hoy en día las mujeres entendemos de nuestra autonomía desde el lugar que nos toca vivir en sociedad, llevó mucho tiempo y mucha sangre poder conseguir los derechos que nos merecemos, pero aún falta mucho por recorrer. A cada paso que dan las mujeres para conseguir derechos, muchas veces cuesta erradicar desde la sociedad la mirada “paternalista”, como dice Diana Maffía o “de propiedad privada” como remarca Paula. Pero por suerte ya no estamos solas.