Sembrando Resistencias: Colonia Agrícola «20 de abril»

Conversación entre Juan Ferrara y los delegados de la Colonia Agrícola “20 de abril”

Entrevista: Juan Ferrara

Escribe: Gastón Vera.

Fotos: Julia Vélez

Miramos al costado de la ruta devorando paciencias. Los tiempos que imponen las ciudades van despojándonos de la naturaleza y del origen de lo que comemos. Esta vez, no fuimos a la verdulería de la esquina, no doblamos en la angosta calle que lleva al supermarket.

En el KM. 75 de la ruta 5, en la localidad de Jáuregui (Pcia. De Buenos Aires), el colectivo de trabajadores de la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra) transformó un viejo nosocomio en una Colonia Agroecológica, donde el tercer sábado de cada mes, organizan una feria de venta directa al público. Despojados de los métodos tradicionales de la agricultura, se animaron a pensar el campo de otra manera, respetando la tierra y construyendo objetivos de trabajo en comunidad.

Colonia Agrícola 20 de abril
Recibimiento en 20 de abril

Cuando la represión al Verdurazo atravesó las pantallas, expuso el debate sobre la alimentación y la delicada situación que impone la calidad y el valor que tienen las verduras y hortalizas que comemos.

La intemperie, las inclemencias climáticas y el modelo de agro-negocios son los desafíos que asumen quienes se plantean sostener proyectos sustentables para consolidar modos de producción alternativos. Estos atraviesan los discursos, confirmando que las ideas que no se organizan se desvanecen.

Estos rostros, estas voces de la tierra son parte de la agricultura familiar y campesina que buscan llevar comida sana y a precios justos a nuestras mesas, desafiando el modelo oficial de producción tóxica.

Trabajadora de la Colonia Agrícola 20 de abril
Trabajadora de la Colonia Agrícola 20 de abril

¿Cuál es la diferencia entre lo orgánico y lo agroecológico?

Franz Ramos (FR): La diferencia es el sello. Nosotros no le ponemos sello. Eso se paga y es carísimo. Nuestro sello es participativo. A la gente que compra la invitamos a que venga acá, al campo y que vea qué hacemos, cómo trabajamos, cómo sale su verdura y cómo llega a su plato y a su mesa.

Además, producir sin agroquímicos es más barato para el productor. Las agroquímicas te venden el combo completo: te actualizan la tierra, te venden el veneno, pero el combo lo tenés que pagar. Y además, a la tierra le estás haciendo daño, la estás matando. La agricultura agroecológica es distinta. Nosotros le damos vida al suelo y recuperamos la tierra.

La agricultura agroecológica es distinta. Nosotros le damos vida al suelo y recuperamos la tierra.

¿Cuesta más producir sin agroquímicos? ¿Hay que tener más recaudos?

FR: La planta con agroquímicos crece débil, es como un niño cuando no toma leche. Si una planta no es fuerte de raíz, viene la peste y se la lleva. En la agricultura orgánica, la planta crece fuerte y, cuando viene un bicho, tiene sus defensas.

¿Con qué suplantan los agroquímicos?

FR: Con el abono Bocashi, por ejemplo, que es un preparado que se hace con hierba: se mezcla, se revuelve tres veces por día y se va matando todo lo que tiene, como la bosta de caballo. Eso lo vas incorporando a la tierra. Las pestes se corren porque echamos preparados caseros que no matan a los bichos, sino que los corren. Los bichos se concentran en un lugar, no pasan para otro lado y se arman un corredor biológico, de esa forma nosotros hacemos policultivo (señala la tierra).

Juan Ferrara en la entrevista
Aprendiendo sobre agroquímicos.

¿A qué le llamás policultivo?

FR: Le llamamos así a hacer diferentes cultivos. Es decir, no hacemos una hectárea de lechuga. Vamos teniendo distintas variedades en un sector, combinado en los distintos surcos: dos de remolacha, uno de zanahoria, tres de acelga, uno de puerro, otros de repollo… Eso favorece a toda la producción en sí misma para que no haya muchas plagas.

¿Cómo ven el mercado de consumo?

(FR): La gente quiere lo mejor en su mesa. Eso obliga al pequeño productor a mejorar la verdura. Por eso, puede ir en búsqueda de agroquímicos que le vendan algo para que la producción se vea con brillo, sin golpes, ni manchas. La gente relaciona un buen producto
con la verdura perfecta y, en realidad, debe educarse diferente, acostumbrarse a que su consumo sea menos plástico. Hay que pensar qué es lo que llevan a la mesa. La verdura no es una verdura perfecta. Es una verdura sana, es una verdura para todos y no sólo
para ricos.

Hay que pensar qué es lo que llevan a la mesa. La verdura no es una verdura perfecta, Es una verdura sana, es una verdura para todos y no sólo
para ricos.

Miguel Reyes (MR): Ellos no saben lo que están comiendo. Nuestro trabajo antes también era así, alquilábamos, poníamos treinta surcos de lechuga, lo sacábamos en un día, se curaba hoy y mañana se mandaba. No se cumplía con el tiempo necesario para sacar
todo el veneno de la producción. Eso estás comiendo en tu casa. Hoy todo
es peor y hay que sumarle el costo de los servicios.

¿Cómo es el trabajo en la cotidianeidad?

FR: Cuando alquilábamos la tierra, éramos más esclavos del trabajo, no teníamos horario. Estábamos desde las cinco de la mañana hasta la una de la mañana del día siguiente.Tenés que pagar el alquiler, la luz, los insumos, alimentos para los hijos, todo. Acá, la organización nos cambió todo. Nos ponemos horario, nos manejamos para poder vivir. Teníamos esclavizados hasta a nuestros propios hijos. Los niños iban del colegio a la quinta, porque si no trabajaban no podíamos llegar a pagar el alquiler. No teníamos
una vida digna. Eso se piensa ahora, colectivamente, desde la organización: queremos que cada familia participante, tenga una vida digna y por eso, la lucha es por la tierra. Este lugar se consiguió con una lucha grande, se hicieron muchos acampes, idas y vueltas al ministerio.

queremos que cada familia participante, tenga una vida digna y por eso, la lucha es por la tierra.

MR: Nosotros no pedimos que nos regalen la tierra, pedimos que el Estado interceda y facilite el acceso para que podamos, pagando, acceder a lo que corresponde y, con un crédito blando, poder comprar una hectárea de tierra.

¿Hoy, hay alguna posibilidad de acceso a la tierra?

Franco Segesso (FS): Presentamos un proyecto de ley, lo trabajamos con la Cámara de Diputados, tiene catorce firmas y está cajoneado. Nuestra propuesta es como un “Plan Procrear”, pero rural, destinado a familias agrícolas que tienen que quedarse en la tierra por veinte años y no pueden estar sujetas a la especulación. Ese proyecto lo ingresamos en 2016, lo reingresamos en 2018 y toda la discusión de la ley de semilla no permitió que ingrese otro proyecto a la comisión de agricultura. O sea, un proyecto que nos perjudica no
permitió que entre otro que nos estaría beneficiando.

Lo que buscan es generar una red de comercialización más sana porque los productos no tienen agroquímicos. Generar una comercialización desde el productor. Luchan por eso como organización…

FS: Nosotros hacemos muchas cosas que el Estado debería hacer por nosotros. La escala que podemos darle es muchísimo menor a la que podría darle el Estado desde una política pública.

os delegados de 20 de abril y Juan Ferrara.
Encuentro entre delegado de 20 de abril y Juan Ferrara.

¿Cuál es la ayuda que necesitarían?

FS: Créditos blandos, compras públicas para abastecer hospitales y escuelas. Sería más barato y más sano. Ahora, lo que empezamos a hacer son créditos de la propia comercializadora a la familia que se paga el alimento. Lo hacemos nosotros mismos con nuestro pequeño universo, que, cada vez, es menos pequeño. Eso lo podría hacer el Estado: darle un crédito blando a una familia y que se lo devuelva en comida para un hospital. Es fácil hacerlo, no hay misterio, pero se enredan con políticas que sólo benefician a los más grandes. Ponen trabas sin necesidad.

Todo eso se cambia con decisión política…

FS: A nivel municipal, se pueden resolver cosas. Hay mucha tierra ociosa. En Mercedes, ahora, conseguimos nueve hectáreas y vimos otras cuatrocientas abandonadas.

MR: Si querés hacer algo ahí, enseguida vienen de la municipalidad. Nosotros no trabajamos para una persona, sin embargo, cada cual trabaja su parte, cosecha.

TESTIMONIO MARTA RAMOS

Vengo de Bolivia. Trabajo en la agroecológica. Nosotros no conocíamos lo que era la agroecología y, al estar en la organización UTT, la lucha fue por la tierra y logramos esto. Retomé el camino de mis padres, tuve el conocimiento de cada cosa y aprendí sobre los preparados que se hacen.

Como mujer, el cambio que hubo acá es tener mi tiempo, controlarlo. Ahora estudiamos. Si Dios quiere, vamos a seguir la secundaria y estamos ahí para que salga la secundaria dentro del predio. Me pone contenta porque es trabajar sano, no sólo para mi familia, sino también para el pueblo y enseñarle al pueblo que con los alimentos con químicos se están intoxicando, se hacen daño.

¿Y cuál sería el trabajo de la organización? ¿Viene a ver cómo se está produciendo?

FS: La organización viene a acompañar. La mayoría de las decisiones están en manos de las bases, en las regionales. De hecho, si hablamos de lo que son las cooperativas, pensemos que son por regionales. Además, armamos una federación que reúne todas las
distintas cooperativas que hay, pero sus autoridades son locales. Nosotros somos delegados de acá, por ejemplo. En toda organización siempre tiene que haber delegados.

FR: En esto es que tenemos nuestra comisión. Tenemos un referente. Yo soy el delegado, hay una subdelegada, hay un tesorero, un administrador, hay referente de legales, de violencia de género, de salud, hay de todo. Depende de cada caso que pase que se va organizando una respuesta.

Está buenísimo. No es una comunidad aislada de productores, sino que están…

FR: Estamos unidos

FS: Hace poco hicimos el Convenio de Convivencia. Lo que buscamos, a nivel nacional, es que todas las bases puedan tener su referente legal. Ésa es la idea, aunque todavía no sucede. Queremos formar operadores jurídicos que serían las personas que se capaciten en todos los derechos, porque para la mayoría de los problemas no hacen falta abogados. Mayormente, todo se puede resolver en el lugar, con más autoridades locales. Buscamos también, en cuestiones de género, más autonomía de la base. Ése es el propósito de todo este tipo de organizaciones.

Buscamos también, en cuestiones de género, más autonomía de la base. Ése es el propósito de todo este tipo de organizaciones.

Lo ideal sería una reforma agraria. No vamos hacia eso, pero me parece que el proyecto es muy interesante. La idea de poder acceder a créditos blandos que les permitan pagar, pero producir y que sea propio.

FR: Pagar nuestros impuestos comprando.

El Estado tiene todo acá: más trabajo para la gente —en este caso productores—, y devolución a la propia comunidad porque puede abastecer a la feria, a la escuela, a hospitales. Producir de otra manera es una decisión política, como lo hacen ustedes, creo que es por ahí.

FS: Nosotros cambiamos la manera de producir. Creo que por eso les interesó
a algunos diputados y nos cedieron la tierra. Muchos municipios y organismos
del gobierno terminan entregando tierra ante la situación alimentaria.

 

Cultivos de 20 de abril.
Cultivos de 20 de abril.

¿Cómo sería eso?

FS: En Gualeguaychú hay un programa de alimentación saludable. Ahí nos ofrecieron hacer una colonia. La propuesta viene por la problemática de la alimentación, de los químicos y de la malnutrición. Ahí, se dan cuenta de que los que tienen la respuesta son los de la agricultura familiar. Es desde ahí que buscan darle política. No es que, centrados en la agricultura familiar, piensan el sistema alimentario porque si no, el sistema del Ministerio de Agricultura sería otro. El Ministerio de Agricultura piensa un productor que haga commodities y venda a dos o tres empresas que lo comercialicen. Ésa es la manera de pensar el campo en Argentina.

El Ministerio de Agricultura piensa un productor que haga commodities y venda a dos o tres empresas que lo comercialicen. Ésa es la manera de pensar el campo en Argentina.

Voy a traer un dicho popular y está bueno refutarlo desde ustedes. Dice: “Bueno, hay que darle de comer a la gente y lo agroecológico no alcanza”. Ése es el comentario de mucha gente. Hay que alimentar a las personas. Me parece que el dicho está en discusión porque, no sé qué opinan ustedes, pero me parece que hay que ir por este lado…

FS: Es real. Cuando te dicen que alimentan a cuatrocientas mil personas con la producción argentina es totalmente mentira, porque no es alimento lo que se produce. Se producen granos para chanchos, vacas, pollos. Alimentar a la familia de acá es otra cosa. Que tengan dos millones de personas en la indigencia, que no pueden llegar a la canasta básica te da un problema grave. Si te das cuenta cómo está distribuida la tierra, notás que el
problema viene por ahí, que no hay política para quien produce alimentos. Quien produce es parte de agricultores familiares, pero la mayoría de las políticas del agro se destina a quienes no producen alimentos. No tenés políticas. El problema del hambre está ahí, no está en otro lado.

Publicada en Revista Hamartia #33