La ola feminista no se detiene en cuarentena

Escribe: María Victoria Fregenal

Las argentinas comenzaron un camino de lucha hace 5 años y gritaron basta. El 3 de junio de 2015 marcaron un hecho histórico para exigir que paren de matarlas. Esa revolución que comenzó para frenar los femicidios y la violencia de género, sumó al reclamo generalizado, el derecho a decidir sobre sus cuerpos, plasmado en el pedido de la interrupción legal del embarazo.

La primera movilización nacional, fue en repudio al femicidio de Chiara Páez, una joven rosarina de 14 años que estaba embarazada y fue asesinada por su novio. A partir de esa histórica marcha comenzó una revolución feminista sin precedentes.
Este año debido al aislamiento preventivo no se podrá marchar pero la convocatoria será virtualmente a través de las redes. Bajo la consigna “La deuda es con nosotras y nosotres” y “Libres y de – sendeudadas nos queremos” en el día de hoy a las 18hs habrá una lectura colectiva de documento, a las 19hs un ruidazo y a las 21hs una proyección en distintas paredes de la Ciudad de Buenos Aires como también en distintos puntos del país.

El pedido sigue siendo el mismo y toma mayor fuerza ya que durante la cuarentena el número de femicidios fue muy alto, según los datos aportados por la asociación civil La Casa del Encuentro. Desde el comienzo del aislamiento (20 de marzo), se registraron 58 femicidios y el 68% de los casos son cometidos por parejas o ex parejas de la víctima.

Los casos de violencia doméstica también aumentaron por la convivencia diaria debido al aislamiento. Además este año el colectivo Ni una menos suma los reclamos por el desalojo de las chicas trans y travestis por parte de las inmobiliarias en esta etapa de cuarentena, la muerte de Ramona Medina en la Villa 31 debido al abandono del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en barrios populares frente al COVID-19 y el repudio a la violencia que sufrieron las jóvenes de la comunidad Qom en la provincia de Chaco por las autoridades policiales.

Cansadas de los constantes femicidios y la excesiva violencia hacia la mujer y las personas LGTBI (Lesbianas, Gays, Bisexuales y trangénero) se creó el colectivo Ni una menos. Con la iniciativa de terminar con la autoridad impuesta por los hombres que rige hace años, el patriarcado, y al grito unísono de NI UNA MENOS VIVAS NOS QUEREMOS comenzó una lucha emblemática. Salieron a marchar y alzaron sus voces creando una hermandad feminista y red de contención nunca antes vista. Debido a este movimiento se comenzó a visibilizar problemáticas que estaban ocultas en la sociedad argentina, permitió a las victimas denunciar la violencia de forma abierta, se denunció la falta de acción por parte de la justicia y las paupérrimas sentencias a los femicidas.
La lucha para erradicar la violencia de género y reivindicar los derechos femeninos en Argentina tomó más fuerza con la creación del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad en diciembre del año pasado. Nació con la idea de tomar acciones e iniciativas desde el Gobierno para acompañar el pedido de igualdad y crear políticas públicas que acerquen al Estado con el movimiento feminista. La Ministra designada fue Elizabeth Gómez Alcorta quien es militante feminista y apenas asumió el cargo comenzó a implementar la Ley Micaela, sancionada en 2018 por el Congreso de la Nación, que establece la capacitación obligatoria a los tres poderes del Estado en materia de género.
El colectivo Ni una menos hizo visible una problemática que se viene gestando hace años en Argentina pero que recién hace 5 años tomó la fuerza y la unión que requería para enfrentar y combatir la violencia que sufren a diario las mujeres y las personas LGTBI.