“No se puede negar el Holocausto ni el plan sistemático de Terrorismo de Estado en Argentina”

Miércoles 21 de julio del 2020

Escribe: Diego María Gallardo

Tras la oscura noche invocada por Mauricio Macri y la alianza de Juntos por el Cambio renace la esperanza, un amanecer que requiere esfuerzo y compromiso colectivo. La bandera de Memoria, Verdad y Justicia siempre en alto y más cuando los organismos que tanto lucharon vuelven a ser parte del Gobierno popular. Legitimidad para reconstruir las bases que garanticen la democracia.

Ciro Annicchiarico, un compañero con vasto recorrido en Derechos Humanos, nos cuenta cómo llegamos hasta acá y qué dificultades afrontamos. Desde el negacionismo como problemática esencial hasta una política activa que garantice el desarrollo pleno de la democracia. “Es saludable el debate pero hay que sostener las ideas, fundamentarlas y hacer primar la razón. En estos aspectos la razón la tenemos nosotros. No se puede negar el Holocausto ni negar el plan sistemático de Terorrorismo de Estado”, suscribe.

Ciro Annicchiarico

Negacionismo, apología y reivindicación de los delitos de lesa humanidad

Voces que nos llevan a una etapa histórica que no queremos volver ni que vuelva a ocurrir. Grupos minoritarios y deslegitimados que quieren profundizar un debate ya discutido. Ni un paso atrás porque ya acordamos que no perdonamos, no olvidamos y no nos reconciliamos.

“El negacionismo es un concepto que se auto explica. Se trata de asumir una posición intelectual de negar públicamente un conjunto de hechos que se consideran graves, generalmente son crímenes contra la humanidad, de manera que se genere alarma social. Si bien no es lo mismo, el negacionismo se emparenta con la apología y la reivindicación. Además, es condenable porque es fuertemente revictimizante de quienes sufrieron los horrores de un genocidio, de una persecución masiva, y de un Terrorismo de Estado, o de sus descendientes. Constituye un peligro para la formación de la conciencia social, particularmente de la juventud que no vivió esa realidad. Si no se enfrenta al negacionismo, este incide muy negativamente en la construcción cultural. No hay peor cosa para la democracia, para el Estado de derecho y las Instituciones que la relativización y normalización de hechos atroces del pasado porque puede conducir a la repetición”.

“En Europa se han dictado leyes que sancionan el negacionismo en razón de la aparición de sectores sociales y políticos que comenzaron a negar el Holocausto. Precisamente esa reacción positiva y mayoritaria de las comunidades europeas se dio porque se alarmaron frente a las consecuencias que podían conllevar la negación, apología y relativización del Holocausto. Concretamente la alarma fue que eso podía volver a pasar. No olvidemos que hay grupos de extrema derecha y neonazis que profesan el nagacionismo y deben ser neutralizados en su nociva docencia. Estos grupos no solamente existen en Europa sino en Latinoamérica y en Argentina. Es muy conocido el grupo filonazi que tenemos en nuestro país y que va cambiando de nombre, de partido y de símbolo. Grupos que incurren permanentemente en la negación del Terrorismo de Estado en Argentina. Hay que combatirlos claramente con la Ley”.

Negación, un delito

Organismos de Derechos Humanos y colectivos de militancia avanzan sin cesar y con firmeza hacia la sanción de aquellxs que nieguen lo sucedido en la última dictadura cívico militar. Proyectos que profundizan justicia y cárcel efectiva para lxs genocidas.
“Desde mi punto de vista, soy partidario de sancionar negacionismo como un delito autónomo y que esto genere la inhabilitación absoluta para ejercer funciones públicas a quien incurriere en la negación, minimización, banalización o reivindicación de crímenes de lesa humanidad. Concuerdo con la experiencia europea de sancionar un delito autónomo que castigue el negacionismo. Sin embargo, hay quienes dijeron que esto atenta contra la libertad de expresión de ideas. No estoy de acuerdo con este criterio porque si no tampoco existiría como delito la apología del crimen”

“El Macrismo fue una etapa muy oscura. Solo recordemos la frase del ‘curro de los derechos humanos’ y el vaciamiento durante su gestión. Fue lamentable porque en nuestra área jurídica se bajaron directivas expresas de retirarse de algunas querellas donde se encontraban comprometidos empresarios como en Papel Prensa o el caso Saiegh. En términos generales, más allá del área jurídica y de los abogados que llevamos adelante los juicios, se vaciaron programas que formaban parte la Secretaría de Derechos Humanos de Nación».

«Lo que pasó con la dirección AMIA en donde se forzó la renuncia de su titular fue lamentable. Una persona que tenía un criterio muy serio y claro en como investigar lo que había sucedido. Parece que esto no le convino al Macrismo y lo echaron. En este momento se vuelve a tener una política de Estado de Derechos Humanos con la designación de Horacio Pietragalla como Secretario. Se están impulsando en todas las áreas políticas específicas de respeto por los Derechos Humanos con directivas muy precisas y retomar todos los juicios por delitos de lesa humanidad. Se está trabajando mucho con la Dirección Nacional de Lucha contra Violencia Institucional, que además es un punto donde el Gobierno debe poner principal atención porque es inadmisible que siga habiendo gatillo fácil y desaparición de personas”.