«El sector más damnificado del gobierno de Macri fue el de los adultos mayores»

21 de octubre de 2020

Tomás Pessacq, titular de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores (DINAPAM) del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, en comunicación con #NoNosQuedaOtra AM 740 Radio Rebelde. Las medidas de emergencia hacia los adultos mayores que el gobierno nacional tomó frente a la pandemia; los problemas estructurales históricos y prepandemia; y las medidas que buscan dignificar el sector de la tercera edad y a los trabajadores de la salud y domésticos implicados en dicha área.

Escuchá la entrevista completa:

Tomás Pessacq, titular de la Dirección Nacional de Políticas para Adultos Mayores (DINAPAM) del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

La situación económica y social en la tercera edad

“Asumimos el 10 de diciembre y nos encontramos con una situación dramática. No nos dedicamos a perder el tiempo acusando a la herencia como gustan otros espacios políticos, pero nos encontramos con una situación dramática, en donde la población más damnificada era la franja etaria de mayores de sesenta y mayores de edad en general, por razones económicas, políticas y sociales. Sabemos que quisieron avanzar con una Reforma previsional, siempre con la obsecuencia hacia el Fondo Monetario Internacional y hacia las políticas de sacrificio de los trabajadores; el sector más damnificado en el gobierno de Macri fue el sector de los jubilados y personas mayores en general. Nosotros en ese contexto, con la propuesta de pensar a futuro y reacomodar no solo las variables a los argentinos en general, nos encontramos con una pandemia que genera un flagelo dramático especialmente en la población más vulnerable, por los índices de mortalidad que arroja el virus a los mayores de sesenta. En esa coyuntura estamos”.

La intervención y presencia del Estado

“Las primeras medidas que tuvimos que tomar en el marco de la pandemia fueron de emergencia, y en ese contexto crítico las medidas de emergencia siempre son de intervención, por lo menos en los términos en que nosotros pensamos la política y la presencia del Estado; hubo otros países que se retrotrajeron y dejaron al pueblo a su buena acción y predisposición personal. Nosotros tomamos medidas de acción directa, en principio con el aislamiento social preventivo obligatorio como medida inmediata que toma el presidente de la Nación, y que se replicó en todos los estamentos del Estado con protocolos acordes a cada población destinataria de la política social. Nosotros tomamos contacto directo, nos comunicamos con directores provinciales de personas mayores y directores municipales de personas mayores para difundir, promover y generalizar los protocolos que establecían el Ministerio de Salud de la Nación y el Ejecutivo nacional, para adaptar los protocolos a la población especialmente vulnerable, la de las personas mayores y adaptarlos especialmente a las residencias de larga estadía, y no solo dar difusión a los protocolos sino condiciones de posibilidad para su implementación, sobre todo en lugares donde las condiciones económicas y sociales eran dramáticas prepandemia».

«las medidas de emergencia siempre son de intervención, por lo menos en los términos en que nosotros pensamos la presencia del Estado»

«Tuvimos que dar todo el apoyo no solo en materia de planificación y comunicación sino en financiación de los recursos. En este camino se pudo construir una dinámica de comunicación muy fluida con los organismos públicos y con las instituciones privadas que destinan la atención a personas mayores, y entiendo que también vino a resolver algunos problemas estructurales de coordinación central; asique pretendemos que esta dinámica de articulación, no solo de proyectos, programas y estratégicas, y también de recursos, se sostenga definitivamente”.

Las medidas tomadas a nivel nacional

“Nosotros lo que hemos hecho es básicamente fomentar, por lo pronto, que en los barrios más vulnerables del interior del país, en términos socioeconómicos, se pudiera disponer de un dispositivo para quienes no tuvieran la posibilidad de autovalerse o contar con el acompañamiento familiar, un dispositivo de cuidadores y cuidadoras graduados en auxiliares gerontológicos y que desde el punto de vista de los cuidados comunitarios destinados a personas mayores, las propias organizaciones que ya estaban trabajando en los barrios y que ya habían organizado de forma espontánea junto con las personas mayores un dispositivo de contención, pudieran contar con el acompañamiento y la presencia del Estado; es decir, financiar la contratación de los cuidadores diplomados, de modo tal que se pudiera formalizar esa relación vincular que se había generado espontáneamente en el interior del país, en Capital y en la provincia de Buenos Aires”.

«promovemos un cuidado desde LOS derechos DE las personas mayores, Y un cuidado que reconozca los derechos de los trabajadores»

“Nosotros promovemos especialmente un cuidado desde la perspectiva de derechos hacia las personas mayores en particular, pero también un cuidado que reconozca y profesionalice los derechos de los trabajadores, especialmente mujeres, porque hay una cuestión de género que atraviesa y una cuestión del derecho del trabajo que atraviesa a la trabajadora y al trabajador, y concebimos que la manera de mejorar las condiciones y la calidad del cuidado es reconociendo y profesionalizando el trabajo de las cuidadoras y en ese sentido es que esa línea constituye un eje de gestión«.

Los adultos mayores, el grupo de mayor vulnerabilidad ante el Coronavirus.

«Ocurre que en el contexto en que nos encontramos de pandemia, donde colapsó el sistema de salud a nivel mundial, también colapsó el dispositivo de cuidados y también la organización doméstica en ese sentido. Si no tomamos la intervención como Estado presente frente a esa problemática y la dejamos en la esfera de lo privado, ese trabajo no reconocido también se transforma en violencia doméstica, porque tomamos como si fuera un deber cultural a la mujer asumiendo la responsabilidad de trabajar en la casa y brindar el cuidado; en ese esquema vimos que las organizaciones territoriales y sociales estaban dando una respuesta; por ejemplo, se organizaban en uno de los barrios del Gran Buenos Aires viviendo un conjunto de personas mayores en la casa de una de ellas que estaba en mejores condiciones, y eso le permitía preservarse del contacto estrecho con el resto de los grupos familiares que necesita ir a trabajar todos los días y tener contactos riesgosos de contraer la enfermedad; en ese contexto había un referente afectivo que se ocupaba de hacer las compras, de cuidar a los que no podían valerse por sí mismos por salud».

«Ahí el Estado dijo presente, fuimos con una propuesta que articulamos con las organizaciones, y la pensamos juntos -creo que ese es el modo con el que debe gestionarse desde el Estado, basta de propuestas de planificación estratégica que bajan de la estratósfera y no conocen la problemática real- y lo que hicimos fue apoyar esas iniciativas, acompañando con un recurso profesionalizado de cuidadoras y cuidadores, con un equipo profesional y técnico liderado por una psicóloga, una médica, una trabajadora social y un kinesiólogo, y que en distintos puntos estratégicos de los barrios estuvieran visitando cuidadores y cuidadoras diplomados e incluso conviviendo: logramos brindar una propuesta que puede darse como una solución de continuidad, en donde pudimos generar condiciones favorables para brindar trabajo y condiciones de cuidado profesionalizado”.