Lunes 26 de octubre del 2020

Escribe: Leandro Soto

El plebiscito llevado a cabo en Chile determina el inicio de un proceso para modificar la actual constitución, heredada de la dictadura militar de Pinochet. Un hecho histórico que se enmarca en una larga lucha social, cultural y política que encontró su máxima expresión en las masivas movilizaciones populares de Chile despertó.

Con un alto grado de participación Chile ha votado un plebiscito para modificar la Constitución vigente en el país. El mismo contaba con dos preguntas: primero si los ciudadanos estaban de acuerdo en modificar la constitución nacional, que resultó aprobada. En segundo lugar qué mecanismo se emplearía para esa reforma. O bien una Convención Mixta compuesta en partes iguales por parlamentarios en ejercicio y ciudadanos electos o una Convención Constitucional, opción que resultó electa, conformada en su totalidad por ciudadanos elegidos por el voto popular. Vale aclarar que en ambos mecanismos contemplan la paridad de géneros para la composición de los cuerpos.

Chile anoche.

La reforma constitucional es un hecho de relevancia tanto para Chile como para la región de América Latina. En primer lugar porque la actual constitución de Chile es una herencia de la dictadura militar de Pinochet. La misma fue el escenario para la reproducción de diversas desigualdades de tipo sociales, económicas y políticas. En este sentido, la tradición política chilena compuesta en gran medida por integrantes de una élite conservadora y sectores del empresariado más concentrado no supo dar respuesta a la actual realidad.

En segundo lugar, la lucha por la reforma constitucional es el gran marco que contiene demandas históricas de los sectores populares. El movimiento social de octubre del año 2019 caracterizado como Chile despertó fue iniciado por el llamado de estudiantes a no pagar el acceso al Metro. Bajo el lema “evadir, no pagar, otra forma de luchar” la acción fue en respuesta al aumento de las tarifas del transporte público. Un hecho que suponía gran impacto para la economía de personas con bajos ingresos. Con el correr de los días las diversas movilizaciones alcanzaron gran magnitud. Según el informe llevado a cabo por el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), las mismas fueron encausadas por una gran desigualdad socioeconómica, conflictos interculturales e inequidad en materia de salud, educación, vivienda, derechos civiles y políticos.

El gobierno de Sebastián Piñera respondió a las movilizaciones decretando el estado de emergencia, el toque de queda y luego con una violenta represión. En un discurso oficial el día 20 de octubre de 2019 el Presidente chileno afirmó: “estamos en guerra contra un enemigo poderoso e implacable”. El saldo fueron severas violaciones de los derechos humanos: muertes, violaciones sexuales, torturas en comisarias, disparos en los ojos de manifestantes. Reportes que pueden ser consultados en la web oficial de la INDH.

La política de transición democrática chilena, apenas finalizada la última dictadura militar, supuso una normalización bajo mecanismos de consenso y mercado tendientes a silenciar el conflicto y la diferencia. Sin embargo en la actualidad la falta de respuestas y el resultado de políticas neoliberales que se extendían en Chile y la región, Bolsonaro en Brasil y Macri en Argentina, llevó a las juventudes a alzar sus banderas. Las mismas poseen en Chile, una larga historia en la lucha por las igualdades. Sólo un caso de referencia son las manifestaciones del año 2006 por la inclusión y gratuidad en la educación.

Con el “Chile despertó” miles de historias de desigualdad tomaron las calles. Las manifestaciones fueron acompañadas por novedosas intervenciones en el espacio público como las palabras dignidad y hambre reflejadas en edificios de Santiago o el caso del colectivo de actrices Las Tesis. “Un violador en tu camino” es la denuncia de la violencia machista y patriarcal del Estado que adoptó además una estrategia viral. Nuevamente las redes digitales cobraron centralidad para la difusión de un movimiento social. Con el hashtag #Chiledespertó también se extendieron diversos contenidos en la red, entre ellos llamados a ocupar las calles, coberturas ciudadanas y vídeos sobre los violentos casos de represión. En muchos casos, estos hechos contaron con escasa o nula cobertura de los medios masivos tradicionales de Chile. En el marco de las movilizaciones y en respuesta a la gran actividad en rechazo al gobierno y los hechos de violencia por parte del Estado en las redes sociales. El ministro del interior presentó en el año 2019 un informe big data a la Fiscalía Nacional donde, sin grandes precisiones, intentó argumentar que las causas del estallido social eran producto de la supuesta presencia de influencias extranjeras.

Las represiones en el Chile de Piñera.

Con el avance de la pandemia del COVID-19, los tiempos para lograr el plebiscito por una reforma constitucional se vieron aplazados. Sin embargo nuevamente las desigualdades de un sistema hecho a la medida de unos pocos salieron a flote. Como los cuerpos en el río Mapocho durante la última dictadura militar de Pinochet. El mismo río al que en octubre de 2020 un Carabinero arrojó a un joven manifestante empujándolo desde un puente.
La lucha de gran parte de los ciudadanos por una salida democrática permanece intacta. El tiempo de un inminente cambio político y social se anuncia para Chile. Un cambio por mayor igualdad y protagonismo de las juventudes que, como dicen el verso del poeta Raúl Zurita en el desierto de Atacama, dejará atrás la pena y el miedo. Recuerdos de la dictadura más sangrienta.

(*) Licenciado en Ciencias de la Comunicación – Universidad de Buenos Aires. Maestrando en Periodismo – Universidad de Buenos Aires.