«En las encuestas gana Biden caminando, pero ya sabemos lo que pasó en la última elección»

3 de noviembre de 2020

Andrés Berazategui, licenciado en relaciones internacionales, maestrando en estrategia y geopolítica, y miembro del grupo de estudios y editorial Nomos, en comunicación con el equipo de #NoNosQuedaOtra AM 740 Radio Rebelde, en uno de los días más importantes, en términos geopolíticos, para el mundo. La historia económica de Estados Unidos, el comercio exterior, y su relación con el aislacionismo; la llegada del intervencionismo; la ruta de la seda y China, el otro gran actor del siglo; los fundadores de EEUU y los republicanos; por qué favorecería a Latinoamérica el triunfo de Biden.

Escuchá la entrevista completa: 

Andrés Berazategui, lic. En relaciones internacionales y maestrando en estrategia y geopolítica.

Un recorrido geopolítico por el comercio estadounidense

“Estados Unidos se ha transformado en la superpotencia mundial pero seguramente también será la última. Una unidad territorial política por sí sola no puede hacerse cargo hegemónicamente de los asuntos en materia de seguridad, comercio y orden internacional. Esto es un tema viejísimo, de si realmente existe la posibilidad de instalar un actor que por sí solo pueda dotar de orden, suministrar insumos en seguridad y ser un garante de estabilidad internacional y de promoción de ciertos valores para todo el mundo. El liberalismo dice que sí, solo que este orden no sería espacializado sino basado en el compartir valores y comercio, por eso los liberales suelen proponer simplemente abrir los pacíficos de la controversia, porque a los tipos los que les importa es que a medida que crece una interdependencia respecto del comercio, todos supuestamente nos advenimos a arreglar pacíficamente las cosas. Basta con mirar a cualquier momento de la historia para darnos cuenta de que esto no es así y que hay cosas irracionales en términos anímicos, históricos, étnicos y religiosos, que pesan muchísimo más que poder comprar baratijas».

«En la historia, donde fue el comercio no fueron los abogados, al lado iba un buque de guerra»

«El liberal tiene una mentalidad utilitaria y tiene una versión antropológicamente sesgada, que lo hace derivar a las relaciones internacionales y a las relaciones sociales, en general, su propio espíritu utilitarista. Partiendo de una visión más realista nos damos cuenta de que la importancia del comercio para una potencia y sus intereses tiene valor relativo en tanto y en cuanto haya un espacio de regularidad normativa. Donde haya una diferencia, hay potencialmente un conflicto, esto es inerradicable en la naturaleza humana y por eso el liberalismo como cosmovisión no sirve para explicar absolutamente nada. El liberalismo, o las corrientes neoliberales de las relaciones internacionales, sirven para explicar una parte de la realidad política que es la relacionada con el funcionamiento de los regímenes internacionales y el desarrollo que puede tener el comercio”.

“Podríamos demostrar cómo el auge de comercio también genera competitividad; un ejemplo es la ruta de la seda y el acuerdo con el transpacífico; ¿no sería cuestión de arreglar un buen consenso entre todos y que todos nos volvamos comerciantes en todo sentido? No, hay una respuesta más o menos simétrica de Estados Unidos con respecto al acuerdo con el transpacífico con el objeto de competir contra otro, y si la competencia genera una diferencia lo suficientemente significativa para que un actor se lleve mucho más beneficios que el otro, el conflicto está a la vuelta de la esquina. En la historia, donde fue el comercio, no fueron los abogados, donde fue el comercio, al lado iba un buque de guerra. El acuerdo transpacífico está establecido así”.

Donald Trump

“Donal Trump es una anomalía, después de unos más de 100 años recupera esta visión de que el mundo es un lugar hostil del que los Estados Unidos deben tratar de mantenerse apartados. Es una anomalía porque recupera esta tradición pre 1898 de aislacionismo, Trump es un neo aislacionista; esto no es que esté promoviendo la vuelta a la vida rural y que Estados Unidos cierre sus fronteras; tiene intereses en todo el mundo, tienen conflictos que generar desde su vecino México en lo cercano hasta el problema de la península coreana, no se desentiende. Pero dentro del margen de responsabilidades que tiene, recupera esta visión conservadora del interior norteamericano y tradicionalmente histórica relacionada con el aislacionismo”.

“Es positivo para el mundo que una superpotencia bélica, cultural, política, diplomática y económica, no tenga una posición proactiva tan típica del espíritu fáustico occidental, de querer intervenir y solucionar todo por sus propios medios en aquellos que no necesitamos intervención, porque estamos compuestos por unidades territoriales soberanas y tenemos los suficientes atributos, nos vaya bien o nos vaya mal, para solucionar nuestros problemas. El mero hecho de que una potencia como Estados Unidos afloje por lo menos con el intervencionismo clásico que tuvieron desde 1898 hasta esta parte, se podría decir que es una buena noticia. Pero es una respuesta condicional, porque Estados Unidos no deja de ser una superpotencia que tiene intereses en materia energética, en materia económica, de recursos, de necesidad diplomática cuando necesita votar en la ONU, en términos financieros… La pregunta que queda flotando es si, el neoaislamiento de Estados Unidos de los asuntos mundiales no signifique en realidad un repliegue periférico. Es decir, Estados Unidos podría reinterpretar la Doctrina Monroe que decía: «América para los americanos», lo que significaba: “nosotros nos vamos del mundo y nos quedamos como espacio de proyección de sus microrecursos, de diplomacia y de hegemonía de las américas”. Si se da el primer caso, el aflojar todo tipo de intervencionismo, eventualmente, sería una buena noticia; sería una mala noticia si es una reinterpretación de la Doctrina Monroe y se restrinja a una hegemonía regional, porque nosotros estamos en esa región”.

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, y Joseph Biden, candidato a presidente en las elecciones 2020.

“Según las encuestas, supuestamente, Biden ganaría caminando, pero ya vimos lo que pasó en la última elección, sin contar que en esta elección la gran mayoría de las encuestas que no podían ser de forma personal, por el tema de coronavirus, fueron telefónicas: los analistas dicen que los sistemas que se habían diseñado para encuestas de este año eran muchísimo mejores porque se había aprendido de los errores, el problema es que no se pudieron implementar”.