De carbón y acero

Jueves 7 de enero del 2021

Escribe: Francisco Figueroa

El pasado 16 de mayo los ojos del mundo futbolero se posaron en Alemania: allí, tras dos meses de parate por la pandemia de coronavirus, la pelota volvía a rodar con estrictos protocolos que incluían barbijos para entrenadores y suplentes, la prohibición de escupir y festejar con abrazos y la ausencia del público en las tribunas.

El partido elegido fue nada más y nada menos que el “Derby del Ruhr” (el clásico regional entre dos gigantes del fútbol bávaro, el Borussia Dortmund y el Schalke, cuyas ciudades vecinas se encuentran separadas por el Río Ruhr). El resultado, 4 a 0 a favor del Borussia, no hizo más que acrecentar la crisis de Die Knapenn (“los mineros”) que para ese entonces llevaba más de tres meses sin conocer la victoria. Hoy ya lleva once: la racha incluye cuatro cambios de entrenador en lo que va del año y 30 partidos sin triunfos, quedando a uno de igualar el triste record del Tasmania Berlín en la temporada 1966. El 2-0 a favor ante Borussia Monchengladbach en enero del 2020 parece un recuerdo lejano y borroso, como cuando los mineros de Genselkirchen salían a la superficie para representar con orgullo los colores del Schalke.

El minero es la figura central del Schalke 04, por sus orígenes obreros.

«Nacido del carbón, bautizado con agua del Emscher»

Genselkirchen es una ciudad de 260 000 habitantes situada en la región de Renania del Norte, Noroeste de Alemania. Allí, a comienzos del siglo 20, la minería era la esperanza de miles de familias de inmigrantes que llegaban a orillas del Emscher, el otro río que cruza la ciudad, en busca de un mejor futuro en forma de carbón y acero. Fueron los hijos de esos inmigrantes que día a día emergían de los socavones quienes en 1904 fundaron el Westfalia Schalke, que en 1924 cambiaría de nombre para llamarse definitivamente Schalke 04. En aquellos tiempos de amateurismo, eran muchos los que después de arduas jornadas laborales bajo tierra los fines de semana se calzaban los botines para defender la camiseta azul.

“Si hay un minero en Alemania, es del Schalke” dicen los hinchas, que lejos de darle la espalda a la historia muestran con banderas y pancartas su pasado minero. Sin ir más lejos, hasta el 2000 (cuando cerró la última mina de carbón de la ciudad) todos los integrantes del plantel azul bajaban una vez por año a las minas de Genselkirchen para llenarse del espíritu de los trabajadores y conocer más a ese pueblo que ellos representaban, con los que además solían organizar partidos de exhibición.

Tunel del Schalke 04.

En la actualidad, el túnel por el que los jugadores salen al campo de juego del Veltins – Arena es una magnífica réplica de los pasillos que recorrían los mineros. Valores como el sacrificio, o la lealtad, están grabados en las venas de este club obrero que hoy es uno de los más populares de Alemania, con aproximadamente 150 000 socios, siete trofeos de Bundesliga, cinco copas de Alemania y una Copa UEFA.

El fantasma de Hitler

Lejos de la interminable racha de derrotas del 2020/21, “los mineros” supieron tener también su época de gloria, que coincidió con el ascenso del nazismo y con la instauración de Genselkirchen como el centro de la industria bélica del país: entre 1935 y 1939 no perdieron un solo partido y extendieron su invicto de local durante once años. Goebbels y Hitler, ávidos de éxitos deportivos, abrazaron al Schalke como el ejemplo perfecto de la “nueva Alemania” y se hicieron hinchas de sus colores. Es sabido que el dictador odiaba el fútbol, pero todo valía en búsqueda de aumentar su popularidad.

Schalke 04 en tiempos nazis.
Schalke 04 en tiempos nazis.

“Ganar un partido tenía más importancia para la gente que invadir una ciudad del este de Europa” llegó a decir el temible ministro de propaganda. El resultado de aquellos años dorados y oscuros, dónde la mayoría de los jugadores era de ascendencia polaca y minera, fue la obtención de seis títulos de Bundesliga y una Copa Alemania. Bombardeada por los aliados y arrasada tras la segunda guerra mundial, Genselkirchen logró rearmarse nuevamente para convertirse en una potencia industrial, al igual que el Schalke 04, aunque nunca lograría repetir ese pasado triunfal. Los azules se caracterizaron en las décadas sucesivas por ser una cantera de jugadores inolvidables, como Manuel Neuer, Jens Lehmann, Julian Draxler o el talentoso Mesut Ozil. El gran goleador español Raúl, el peruano Jefferson Farfán o el croata Ivan Rakitic, también vistieron la camiseta de Die Knapenn, esa que el sábado recorrerá el túnel de carbón del Veltins – Arena para ganarle al Hoffenheim y comenzar a reconciliarse con su pasado.