La ciudad del revés: el ajuste a la educación en CABA

Domingo 17 de enero del 2021

Escribe: Lucía Tormey

El viernes 15 de enero el gobierno porteño y los 17 gremios docentes de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) se reunieron en motivo de la vuelta a las clases presenciales el 17 de febrero. En realidad, el gobierno de la Ciudad ya tenía su decisión tomada: la vuelta a la presencialidad sería un hecho. Los docentes de la CABA deberán concurrir a las escuelas a partir del 8 de febrero y los alumnos regresarán a partir del 17. Por su parte, los gremios docentes del distrito sostienen que en medio del rebrote epidemiológico por COVID-19 en el AMBA y las débiles e insuficientes condiciones sanitarias de las escuelas públicas, la Ciudad no está preparada para dar este paso de manera segura. A sus reclamos, oídos sordos por parte del Gobierno.

Reunión entre los gremios docenres y el gobierno del Pro en la Ciudad de Buenos Aires.

El presupuesto educativo para 2021 sancionado con la mayoría oficialista de la Legislatura Porteña es el más bajo de la historia de la gestión del PRO en la Ciudad. Mientras para la Nación el presupuesto en Educación asciende un 47% respecto al de 2020 y se posiciona por encima del nivel de inflación, la Ciudad destinará solo un 17%, es decir, un 7,6% menos que el año anterior. Esto se traduce en menos inversión en infraestructura, menos vacantes para los alumnos, peores condiciones sanitarias y edilicias, y mayor exposición para los docentes. En este sentido, Angélica Graciano, Secretaria General de UTE-CTERA, expresó que los edificios escolares están en las mismas condiciones que el 16 de marzo de 2020 y que Larreta no invirtió ni en poner a punto la infraestructura escolar, ni en construir espacios para una presencialidad cuidada, ni en garantizar conectividad en todos los hogares.

Angélica Graciano, secretaria general de UTE-CTERA

Frente a la reunión con el gobierno porteño, el sindicato UTE-CTERA propuso la elaboración de un semáforo epidemiológico que evalúe la cantidad de contagios diarios en un promedio de 14 días, el porcentaje de positividad y el movimiento de la curva en ese mismo lapso, con el fin de medir el nivel de riesgo para la vuelta la presencialidad. “Este índice consensuado puede permitir la implementación de estrategias responsables que tiendan al cuidado de la salud de la comunidad educativa, con pautas certeras y claras para la circulación de los docentes y estudiantes. Por último, exigimos la implementación inmediata de un esquema de vacunación para el personal docente y no docente y la creación de los cargos que sean necesarios para sostener los probables esquemas mixtos”, señala Graciano en el comunicado oficial.

La falta de vacantes para la escuela pública en la Ciudad es un problema estructural de la gestión del PRO desde hace años. En diciembre del año pasado el Tribunal Superior de Justicia porteño determinó en un fallo sin precedentes que solo estarán habilitados a reclamar la obligatoriedad de las vacantes las familias que no puedan cubrir la matrícula de una educación privada. Esto se contradice con el artículo 24 de la Constitución de la Ciudad, que establece que “La Ciudad asume la responsabilidad indelegable de asegurar y financiar la educación pública estatal, laica y gratuita en todos los niveles y modalidades, a partir de los cuarenta y cinco días de vida hasta el nivel superior, con carácter obligatorio desde el preescolar hasta completar diez años de escolaridad”.

Soledad Acuña, ministra de Educación del Pro en la Ciudad.

La mercantilización de la educación en la Ciudad, el recorte y el desprecio a la educación pública, la subestimación y persecución a los docentes -visto recientemente en los dichos de la Ministra de Educación de la Ciudad, Soledad Acuña-, son las líneas políticas, discursivas y de gestión -o no gestión- que viene manejando el PRO en la ciudad más rica del país, y las que decidieron reforzar para este 2021 tan particular de pandemia, mientras el presupuesto destinado a Publicidad asciende a gran escala y los recortes en servicios sociales y económicos se endurecen.