Gracias Nisman por los servicios prestados

Lunes 18 de enero del 2021

Escribe: Julián Andreu

Gracias Nisman por los servicios prestados. El 18 de enero de 2015 encuentran muerto con un tiro en su cabeza al fiscal Alberto Nisman, en su departamento encerrado en el baño, con la puerta de éste cerrada, y también cerradas ambas entradas a su casa y desde adentro.

Días ante que el fiscal había presentado una denuncia contra la entonces presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, que incluía a varios ex funcionarios y dirigentes de su entorno, entre ellos al ex canciller ya fallecido, Héctor Timerman.

Alberto Nisman.

La denuncia versaba sobre un supuesto encubrimiento al atentado a la AMIA y a sus posibles autores, todos de origen iraní, a través del Memorándum de Entendimiento. El 27 de enero de 2013, Cristina Kirchner anunció por Twitter que el canciller había firmado un acuerdo para la creación de una Comisión de la Verdad con el gobierno de Mahmud Ahmadineyad por el tema AMIA, que quedaría firme una vez que fuera aprobado tanto por el Poder Legislativo argentino como por el Parlamento iraní, algo que no pasó debido a que el 21 de diciembre de 2015 la Cámara Federal de Casación Penal dejó firme en forma definitiva la inconstitucionalidad del memorándum.

La denuncia ya nació muerta, por lo menos en principio, puesto que al día siguiente de la presentación uno de los puntos fuertes ya había perdido sustento. Según Nisman el gobierno encabezado por Cristina había emprendido una negociación para intercambiar granos – algo que no maneja el Estado sino que lo hacen grandes multinacionales – por petróleo iraní, el cual no se puede refinar en las refinerías de Argentina por su condición de “pesado”.

El fin de esa negociación era levantarle a los iraníes implicados las alertas rojas de Interpol, algo asi como el pedido de detención internacional. Esto fue desmentido enfáticamente por el ex director de Interpol, Ronald Noble y por el juez natural de la causa, Canicoba Corral, que es el único que lo podría hacer.

Ronald Noble director de Interpol, primero en desmentir la denuncia de Nisman.

Pero para entender este capítulo nacional, hay que ver que pasaba en el mundo.

Contexto internacional

Se estaban llevando adelante negociaciones para un acuerdo con Irán y las cinco potencias: Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, China y luego se sumaría Alemania, aunque se lo conoce a este acuerdo como 5 + 1, que fuera desacreditado y desconocido por el saliente presidente de EEUU, Donald Trump.

Había una necesidad de EEUU de controlar una mayoría chiita en Irak. Nada de esto se podría llevar adelante si se atacaba a la República Islámica de Irán, también de mayoría chiita, luego de años de sometimiento ante una minoría sunita, a la que pertenecía Saddam Hussein.

Desde el origen de ese conflicto se necesitaba un acuerdo. A principio de 2015, año electoral en Argentina, el acuerdo estaba casi cerrado.

Había un actor principal en medio oriente que se oponía de manera obcecada al 5 + 1, el estado de Israel, aliado incondicional del país del norte y gendarme en dicha zona

¿Dónde entra Nisman en esta ecuación? Un empleado de lujo del estado sionista de Israel y de sectores republicanos duros de EEUU, invitado a disertar en foros de la extrema derecha norteamericana como Libertad y Progreso, entre otras, siempre consecuentes con políticas belicistas y ligadas a la venta de armas, muchas patrocinadas por ex funcionarios de la gestión Bush (h), como su ex vicepresidente Richard «Dick» Bruce Cheney, un halcón.

El fiscal encargado de la Fiscalía Especial AMIA era el ariete usado por esa derecha norteamericana y por la política exterior israelí para intentar romper el acuerdo nuclear de las potencias con Irán, el 5 + 1, demostrando que el atentado más importante realizado en todo el continente americano luego del derribo de las Torres Gemelas. Hipótesis que hasta ese momento, ni hasta ahora, se pudo comprobar.

Firma del acuerdo nuclear 5 + 1.

Cuando el acuerdo ya estaba cerrado, el usado fiscal ya no tenía razón para seguir su trabajo, era para ese momento material de descarte en materia internacional, pero no en la política vernácula. Vivo había sido útil, muerto mucho más.

Con el apoyo de la DAIA, el brazo político de la comunidad israelita en la Argentina, la oposición al gobierno nacional y popular de Cristina usó el cadáver de Nisman a discreción

La sombra de un posible asesinato sobrevolaba al gobierno encabezado por Cristina, o por lo menos así lo mostraban los medios opositores. Al cumplirse un mes de la muerte, una gran marcha encabezado por fiscales, jueces y algún dirigente sindical construían la escena del “asesinato”. Hasta se llegó a leer en algún medio que había sido perpetrado por un comando venezolano – iraní y entrenado en Cuba.

Sin ningún tipo de prueba efectiva, con la declaración del ex director internacional de Interpol Ronald Noble contradiciendo la cuestión de la alertas rojas, como también la del juez natural de la causa por supuesto encubrimiento, Canicoba Corral, fue rechazada en primera instancia por el juez Daniel Rafeca, hoy propuesto por Alberto Fernández para ocupar la Procuraduría General de la Nación, por inexistencia de delito y posteriormente la cámara de casación, a instancias del fiscal De Luca, hizo lo propio.

Daniel Rafecas, juez.

Si todo fuese normal, una causa con dos fallos en contra quedaría archivada. El derrotero de la causa tuvo, en principio el camino esperado, sin fundamentos y con poca prueba, aunque con la llegada de Macri al gobierno, se activó con un vericueto jurídico y con una pericia viciada llevada adelante por la Gendarmería Nacional, fuerza de seguridad muy usada para sus fines políticos por la ex ministra de seguridad y actual presidenta del Pro, Patricia Bullrich.

Resurrección de Nisman

Todo el año 2015 estuvo atravesado por la muerte de Nisman. Es público que Patricia Bullrich y la ex titular de la oficina anticorrupción Laura Alonso presionaron al fiscal para que ese lunes 18 de enero se presentase en el Congreso para defender la denuncia que había presentado días antes contra Cristina y en la que involucraba, por encubrimiento a varios otros funcionarios entre ellos a Raúl Timerman.

Esa apretada tan voraz causó el efecto contrario. Se sabía que no había forma de defender semejante mamarracho jurídico, sobre todo porque el argumento principal, que se pedía la caída de las alertas rojas de Interpol, había sido echado por tierra por el propio titular de dicha oficina, Ronald Noble.

Además el pedido de exposición frente a diputados que se solicitaba era secreto y también eso se obturó: debía de ser público.

Todo hacía prever un desenlace muy adverso para la causa en general y para el propio fiscal Nisman en particular

Ese domingo a la mañana, solo y sin apoyo de sus antiguos secuaces que ya no le respondía los llamados, apretado por una circunstancia que le era adversa por completo, tomó el camino del suicidio, como lo prueba la pericia llevada adelante por los peritos forenses de la Corte Suprema.

Muerto es más valioso

Una vez muerto, la oposición política desde el primer minuto empezó a fagocitar el cadáver. Usó todos los artilugios a su alcance para sostener la teoría del asesinato por parte de la presidenta. Sin ningún tipo de prueba, solo era imponer dicha idea, apoyada por medios afines y por una campaña orquestada desde el exterior, mas precisamente por núcleos de poder enquistados en Estados Unidos, facciones de una derecha sionista que veía en este hecho la posibilidad cierta de hacerlo eje de la campaña electoral que se avecinaba.

La frase “mataron a un fiscal” se usó hasta el hartazgo, pero no por simple no fue efectiva

Si repasamos la historia política de Macri podemos ver que cuando tuvo la oportunidad, utilizó cuanto hecho trágico pudo, accidental o provocado, para sacar rédito político. Pero hay algo que no podemos ni debemos dejar pasar: se usaron formas no del todo legales, y hasta ilegales, para llevar adelante su cometido. Claro, sería un argumento ramplón solo expresar que este camino tuvo un acompañamiento de núcleos de poder, locales e internacional para, una vez posicionado su hombre en el poder, usufructuar a su beneficio y de una minoría los recursos de la Nación, algo que hicieron a destajo.

Macri cementó su carrera política con tragedias.

Pero este recorrido arbitrario es solo una pequeña muestra de lo sucio que jugó el elenco Pro desde su llegada al poder en la Ciudad de Buenos Aires. Hubo algo que pareció descolgado, aislado: la causa de escuchas ilegales que se descubrió en el año 2009. Ese método de espiar a opositores siguió. De 2015 a 2019, asistimos una nueva etapa donde esas ilegalidades se expandieron, donde juega mano de obra desocupada y también ocupada de servicios de inteligencia, una asociación donde también interviene parte del Poder Judicial y todo se cimenta en medios de comunicación que son parte del negocio. Nada podemos dejar afuera de un contexto de negociados pasados, presentes y futuros, y algo que ya resuena muy fuerte: el Lawfare.

Ese engranaje sucio sufrió un daño importante, esa pata fundamental para su diseño de campaña terminó fuero de juego y sumado a una economía que estaba en crisis, llevó indefectiblemente a que ese camino tanático llegue a su fin el 10 de diciembre de 2019, con la no reelección de Macri, que parecería ser hoy el candidato natural y para el que fue diseñado todo este andamiaje que huele a muerte.

El final de un corrupto

Con la muerte del juez Claudio Bonadío, que había recibido la causa de lavado por la que investigaban al fiscal Alberto Natalio Nisman, el juez Marcelo Martínez de Giorgi pasó a investigar el origen de la fortuna escondida de Nisman, una fortuna de u$s 660.000 en el Banco Merrill Lynch de Nueva York. El magistrado pidió un informe completo de esa cuenta, es decir de dónde salió el dinero. Además embargó los bienes de Sara Garfunkel, la madre del fiscal muerto; Sandra Nisman, la hermana; y Diego Lagomarsino, el único imputado por el supuesto asesinato, según la pericia trucha de Gendarmería. Además, Martínez de Giorgi dispuso que se estudie con qué fondos Nisman compró tres terrenos en Punta del Este y dos departamentos en Palermo Hollywood.

En este aniversario empieza a dilucidarse por qué el fiscal Nisman a cargo de la investigación del atentado a la sede de la AMIA, terminó con su vida esa mañana del 18 de enero de 2015. Atrás de esa bala calibre 22 escondió la posibilidad de demostrar muchos aspectos de su lujosa y lujuriosa vida.